“Lo que hay es mercado”: los desafíos exportadores de Uruguay
Cancillería, Uruguay XXI y el agro coinciden: hay acceso a mercados como nunca. Capturarlo exige producción, sanidad y competitividad.

Uruguay exporta a más de 100 mercados y, en la lectura que comparten referentes del sector público y privado, el acceso dejó de ser el principal cuello de botella. “Hoy lo que hay es mercado”, dijo a Forbes Ricardo Beluga, director general para Asuntos Económicos Internacionales de Cancillería. El problema, aseguró, pasó a ser de producción y de competitividad.

La ecuación del exportador uruguayo combina tres claves: acuerdos comerciales, habilitaciones sanitarias y una ley de competitividad que ordene el frente interno, agregó el jerarca y describió una agenda de Estado que atravesó gobiernos y prioriza el sudeste asiático, con y sin China, así como la aspiración de Uruguay al CPTPP.

En ese sentido, recordó que Uruguay mantiene un acuerdo de cooperación con la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) y anticipó una misión próxima de la vicecanciller Valeria Csukasi a Vietnam, Indonesia y Tailandia. Por otra parte, indicó que en el relacionamiento externo asoman Canadá, Japón y Corea, junto al proceso de aproximación a la OCDE.

Y sobre un capítulo imposible de dejar de lado como el acuerdo Mercosur-Unión Europea, dijo que lo que se plantean ahora son “problemas interesantes para tener”, porque se habla de “cómo distribuimos las cuotas o cómo vamos adaptándonos”. “Más allá de las cuotas, lo interesante es la acumulación de la disponibilidad de volúmenes en acceso al mercado, que no la teníamos antes; es un momento histórico”, marcó.

La cara menos visible, es la sanitaria. Allí ubicó la gestión bilateral para destrabar trabas fitosanitarias y destacó la trazabilidad, la inocuidad y la producción sin hormonas, que son garantías que brinda Uruguay y se han transformado en un activo construido en tres décadas. A eso le sumó las posibilidades que abren “las auditorías virtuales a frigoríficos, el prelistado y los acuerdos de equivalencia”. 

De productor a empresario

Desde su experiencia de décadas en el sector, Patricia Damiani describió el cambio de modelo imperante: “Hoy por hoy no hay que considerarse productor agropecuario, sino empresario”, afirmó. La gestión obliga a seguir números, márgenes y sinergias entre rubros, dijo y puso como ejemplo el hecho de que actualmente es más conveniente “transformar el grano en carne”, antes que enviarlo a la industria.

Por otra parte, Damiani reivindicó la intensificación —el feedlot le permite acceder a la cuota 481 con animales de hasta 30 meses y 100 días de encierro— y la credibilidad del país en uso de suelos y sanidad. “Una vaca por hectárea es de la época de Hernandarias”, graficó.

La sostenibilidad fue otro de los puntos clave que marcó Damiani como herramienta para el acceso a mercados y la confianza en el país. Su empresa fue certificada como libre de huella de carbono, resaltó y, si bien para ello tuvo que “desembolsar”, aseguró que lo considera inversión y no gasto. “Yo siempre digo que hay que hacer un balance verde en dólares y un balance verde en cómo cuidamos el ambiente”, apuntó.

De hecho, contó que en conversaciones con actores de la industria le han dicho que, si bien hoy no le pueden pagar más por su certificación, mañana no podrá acceder a distintos mercados si no la tiene. 

Marca país, inversión y el acuerdo con Europa

Desde Uruguay XXI, que este año cumple 30 años, Pablo Pereira, su gerente del Departamento de Promoción de Exportaciones, dijo que el foco está puesto en posicionar al país como hub regional y centro de servicios globales, además de fomentar la promoción de exportaciones y la Marca País. Para lograrlo, explicó que la agencia está teniendo fuerte participación en ferias internacionales por sectores y promoviendo eventos con cámaras y empresas extranjeras que ya operan en el país.

Además, adelantó que la agencia está trabajando en la creación de una herramienta web que permitirá a los empresarios locales obtener información y herramientas para saber de qué modo sus productos pueden ingresar en Europa, de la mano del largamente negociado acuerdo Mercosur-Unión Europea. 

Pereira calificó la firma de este acuerdo como un hito, pero se mostró prudente al aclarar que “no todo el mundo sale ganando”. Habrá sectores más beneficiados que otros y cronogramas de desgravación que se deben ir comprendiendo.