Las previsiones significan una profundización de la contracción económica respecto al último reporte del organismo, difundido en febrero, pero una mejora en términos inflacionarios.
La mejora del PBI fue mejor a la que esperaban los analistas del mercado antes de que se conociera el dato oficial. Ese proceso contrasta con un contexto macroeconómico hostil, en el marco de la suba de tasas más importante de las últimas décadas.