Impulsado por viajeros que quieren reconectar con su historia, este segmento crece con fuerza. Incluye visitas a sitios culturales o históricos y ya representa una porción clave del mercado global.
Lejos del caos y de los encuentros forzados, todavía hay costas donde los animales circulan a su ritmo y las personas aprenden a mirar sin invadir. En algunos rincones del mundo, la naturaleza no es un espectáculo: es parte del paisaje.
Por tercer año consecutivo, Viena (Austria), un lugar célebre por su inigualable mezcla de riqueza cultural y servicios públicos esenciales, se alza con el título.