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Ulrich Siegmund, candidato de la AfD a jefe de gobierno de Sajonia-Anhalt.
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Ulrich Siegmund, candidato de la AfD a jefe de gobierno de Sajonia-Anhalt.
Foto: Instagram @ulrich_siegmund.

La ultraderecha arrasó en Alemania y quedó a un paso de gobernar una región por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial

Ignacio Alegre Irrazábal

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El partido obtuvo más del 44% en Sajonia-Anhalt y dejó muy atrás a la fuerza del canciller Friedrich Merz. El resultado abre un escenario inédito en la política alemana de posguerra.

6 Septiembre de 2026 18.30

Alternativa para Alemania (AfD) logró este domingo una victoria histórica en Sajonia-Anhalt, un estado ubicado en el este del país, y quedó cerca de formar el primer gobierno regional de ultraderecha de Alemania desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Según Reuters, las primeras proyecciones le otorgaban más del 44% de los votos, más del doble que en las elecciones anteriores.

Sajonia-Anhalt es uno de los 16 estados federados que componen Alemania, conocidos como Länder. Cada uno tiene su propio parlamento y gobierno, con competencias en distintas áreas de la administración local. La región tiene poco más de dos millones de habitantes, perteneció a la antigua Alemania Oriental y su capital es Magdeburgo.

El resultado marcó una diferencia contundente. La Unión Demócrata Cristiana (CDU), el partido conservador del canciller Friedrich Merz, quedó en segundo lugar con alrededor del 18% de los votos. La fuerza había gobernado Sajonia-Anhalt durante más de dos décadas y, cinco años atrás, había ganado la elección con comodidad.

AfD, por su parte, obtuvo el mejor resultado de su historia en una elección estatal. “Escribimos historia”, celebró Ulrich Siegmund luego de conocerse las primeras proyecciones. La elección consolidó, además, el crecimiento de una fuerza que ya es la principal oposición en el Parlamento alemán.

Por qué AfD puede ganar y aun así no gobernar

La victoria en las urnas no implica automáticamente que AfD controle el gobierno regional. En el sistema parlamentario alemán, el jefe de gobierno de cada estado necesita contar con el respaldo de una mayoría de los diputados. Si ningún partido consigue suficientes bancas por sí solo, debe negociar una coalición con otras fuerzas.

Ahí aparece el principal obstáculo para AfD. Los partidos tradicionales alemanes mantienen desde hace años una política conocida como “cordón sanitario” o “firewall”, que consiste en no formar gobiernos ni alianzas con la ultraderecha, según explicó Associated Press. La CDU, entre otras fuerzas, volvió a descartar, tras la elección, cualquier acuerdo con la AfD.

Por eso, la distribución final de las bancas será determinante. Si AfD no alcanza una mayoría propia, puede encontrarse con un escenario en el que haya ganado por amplio margen, pero el resto de los partidos construya una mayoría alternativa para dejarla fuera del gobierno. No sería la primera vez que eso pasa. En Turingia, otro estado de la antigua Alemania Oriental, AfD ganó las elecciones regionales de 2024, pero no pudo formar gobierno porque las demás fuerzas políticas se negaron a pactar con ella.

La posibilidad de que esa barrera finalmente se rompa explica buena parte de la atención que despertó la elección. Desde la creación de la República Federal de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial, ningún estado del país fue gobernado por una fuerza de extrema derecha.

Un golpe para Merz que va más allá de Sajonia-Anhalt

El resultado también representa una derrota política para Friedrich Merz, aunque su cargo como canciller no estaba en juego. Las elecciones de este domingo definían únicamente el gobierno de Sajonia-Anhalt; también servían como indicador del descontento con el gobierno de Alemania.

Ulrich Siegmund, candidato de la AfD a jefe de gobierno de Sajonia-Anhalt. (Foto: Ulrich Siegmund)
Siegmund llevó a AfD a más del 44% de los votos en Sajonia-Anhalt, el mejor resultado regional de la historia del partido. (Foto: Ulrich Siegmund)

El país atraviesa desde hace años un período de bajo crecimiento económico y presión sobre algunas de sus principales industrias. Ese escenario, sumado al debate sobre inmigración y al desgaste de los partidos tradicionales, alimentó el crecimiento de AfD tanto en el este como en otras partes del país.

La fuerza construyó buena parte de su campaña en torno a una política migratoria mucho más restrictiva. Siegmund propuso acelerar las deportaciones y reducir los incentivos para la llegada de migrantes, según Reuters. A nivel nacional, AfD también reclama reducir el apoyo alemán a Ucrania y abandonar el euro.

La rama de AfD en Sajonia-Anhalt, además, está clasificada como extremista de derecha por el organismo regional de inteligencia interior, encargado de vigilar las amenazas contra el orden constitucional alemán. El partido rechaza esa definición y sostiene que responde a motivaciones políticas.

Entre sus propuestas también figura la reconstrucción de los vínculos con Rusia. El avance de AfD ya excede los límites de la antigua Alemania Oriental. La fuerza consiguió este año resultados cercanos al 20% en estados occidentales como Baden-Württemberg y Renania-Palatinado, y las últimas encuestas nacionales la colocaron por encima de los conservadores de Merz.

Para sus dirigentes, la victoria en Sajonia-Anhalt funciona ahora como una nueva escala hacia el objetivo de disputar el poder nacional en las próximas elecciones federales, previstas para 2029. El resultado también deja planteado hasta qué punto AfD podrá convertir su crecimiento electoral en poder político efectivo mientras los principales partidos alemanes mantengan su rechazo a formar alianzas con la fuerza.

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