Steven Van Alen detectó una oportunidad entre los estudiantes universitarios y construyó Sleepyhead en torno a una necesidad muy concreta. Ocho años después, la marca ya llegaba a más de 900 universidades.
John Caplan sostiene que la verdadera prueba se da cuando los fondos llegan a destino y deben convertirse en dinero utilizable. Las transferencias pierden valor si las empresas siguen chocando contra una infraestructura limitada.
StartEngine hizo de la venta de acceso a compañías privadas muy buscadas su principal fuente de ingresos, con recargos extraordinarios y contratos que aclaran que el comprador obtiene exposición económica, pero no los derechos accionarios.
Empresas que antes vivían del rendimiento cripto ahora alquilan potencia a plataformas como Microsoft y Stability AI. También surgieron alternativas que reciclan millones de placas de video gamers para tareas de inferencia y simulaciones científicas.