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Quién es el hombre que busca crear el primer templo lunar de la historia con impresoras 3D

Jorge Mañes Rubio
(Créditos: instagram @jorgemanesrubio)
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Una iniciativa respaldada por la Agencia Espacial Europea proyecta una ciudadela robótica abierta a astronautas, pensada como símbolo común, observatorio celeste y punto de encuentro para una futura civilización fuera del planeta.

Mientras la NASA trabaja junto con la Agencia Espacial Europea en un plan maestro para instalar una base de astronautas en el polo sur de la Luna, un diseñador respaldado por la ESA propuso construir, mediante robots, un templo lunar abierto a todos los viajeros espaciales del mundo.

Como integrante del Equipo de Conceptos Avanzados, el diseñador Jorge Mañes Rubio trazó los planos de un reducto cósmico que ocuparía el centro de la Base Lunar Alfa y funcionaría como faro celestial para la futura civilización espacial de la humanidad.

"La carrera espacial original estuvo impulsada por la competencia entre las superpotencias", me dijo Mañes Rubio en una entrevista. Ahora, en cambio, ante la nueva carrera espacial y una expansión similar al Big Bang de agencias aeroespaciales norteamericanas, y de empresas y exploradores espaciales independientes —todos ellos con la meta de llegar a la Luna—, afirma: "Existe la posibilidad de crear una utopía", completó.

Una coalición cosmopolita de astronautas, similar a las Naciones Unidas y reunida en el Templo de la Luna, podría definir en conjunto un nuevo mapa para la cultura cósmica, tal como los ciudadanos de Atenas se encontraban en templos y ágoras de la ciudad griega clásica para proyectar entre todos su propio futuro democrático y cultural.

Templo de la Luna con vista a la Tierra. Imagen cortesía de Jorge Mañes Rubio.
Templo Lunar con vista a la Tierra (Imagen cortesía de Jorge Mañes Rubio).

Según relató, la idea de crear un Templo Lunar surgió durante su estadía en el vanguardista centro de estudios ACT de la Agencia Espacial Europea, dedicado a investigar avances tecnológicos y científicos capaces de impulsar la próxima gran etapa de la exploración humana del espacio.

El diseñador sostiene que comprendió que los exploradores lunares de distintos países necesitarían desarrollar "una nueva visión o cultura cósmica" para sobrevivir y convivir dentro de una esfera suspendida a más de 300.000 kilómetros del planeta que reconocen como su propio lugar de origen. Desde su óptica, el Templo de la Luna podría transformarse en el símbolo unificador de una nueva civilización universal.

Jared Isaacman, el primer piloto espacial independiente seleccionado para liderar la NASA durante la segunda carrera lunar, trazó planes para que los primeros astronautas puedan aterrizar en el extremo sur de la esfera plateada del satélite en 2028.

Según Isaacman, un año más tarde "comenzarán a dar forma a una base funcional" y construirán un hábitat en ese polo, donde las cumbres más altas del paisaje reciben luz solar de forma permanente, mientras los cráteres cavernosos cercanos quedan ocultos para siempre entre sombras eternas.

Isaacman es una figura central de los vuelos espaciales en el sector NewSpace tras pilotar dos impactantes misiones orbitales y probar trajes espaciales experimentales desarrollados por SpaceX, junto con una cápsula Dragon adaptada especialmente para concretar la primera caminata espacial de un aeronauta independiente en la historia de la humanidad. En una entrevista anterior, Isaacman me aseguró que los trajes espaciales de SpaceX podrían "ser un primer paso hacia los millones de trajes espaciales para los futuros viajeros a la Luna y Marte".

EE. UU. - ESPACIO - SPACEX - NAVE ESPACIAL DRAGON V2 - ELON MUSK
El multimillonario piloto espacial Jared Isaacman realizó dos sensacionales misiones orbitales para ayudar a probar los trajes espaciales experimentales de SpaceX y una cápsula Dragon especialmente adaptada (Foto de ROBYN BECK/AFP vía Getty Images).

Según explicó, todas las pruebas tecnológicas que completó durante ambas misiones perseguían un único objetivo final: "Convertir a la humanidad en una especie multiplanetaria". También señaló que, aunque resulta difícil anticipar cómo la Segunda Carrera Espacial podría alterar el rumbo del progreso humano en todo el mundo, "tengo la esperanza de que el impacto sea una civilización más unificada".

Mañes Rubio persigue una meta similar: reunir a los pueblos del mundo en una supercultura espacial que impulse la paz, con el Templo de la Luna como símbolo central de esa aspiración común. Según explicó, la monumental estructura abovedada del templo no podría construirse en la Tierra porque colapsaría bajo su propio peso. En la Luna, en cambio, donde la gravedad equivale apenas a una sexta parte de la terrestre, podría mantenerse en pie durante milenios sin deteriorarse.

Imagen del Templo de la Luna con portales que dan a un cielo estrellado.
El interior abovedado del Templo de la Luna (Imagen cortesía de Jorge Mañes Rubio).

El diseño recuerda las fantásticas instalaciones Skyspace que el artista y arquitecto estadounidense James Turrell creó en distintas ciudades del mundo; cada una de ellas con un óculo dirigido hacia el cielo, que funciona como una ventana a las constelaciones que cruzan el espacio sobre los visitantes cuando finalmente cae la noche.

Según explica, en el templo de Mañes Rubio, la Tierra entera y después la Vía Láctea forman parte de la obra de arte y reflejan tanto los orígenes de la humanidad como su futuro como civilización espacial.

Una fantástica instalación lumínica de Skyspace creada por el artista y arquitecto James Turrell.
El diseño del Templo de la Luna evoca las fantásticas instalaciones Skyspace que el artista y arquitecto estadounidense James Turrell ha creado alrededor del mundo (Foto de Karen Warren/Houston Chronicle vía Getty Images).

Mañes Rubio sostiene que la inspiración del diseño y los objetivos del Templo de la Luna nacieron de los llamados utópicos a construir una Aldea Lunar cosmopolita, impulsados por el entonces director general de la Agencia Espacial Europea, Jan Woerner.

Woerner, el primer responsable de una agencia espacial que promovió la creación de un enclave lunar abierto a distintas civilizaciones, me explicó en una entrevista que una aldea lunar podría exhibir tecnologías avanzadas, como telescopios de última generación, y reunir a astronautas de todo el mundo en una sociedad espacial modelo que sirviera de referencia para la cooperación y anticipara un futuro más pacífico en toda la Tierra.

Durante sus recorridas por Europa, Woerner convocaba a astronautas, programadores, inventores y arquitectos a sumarse a la Aldea Lunar. También mostraba imágenes de una Base Lunar que la ESA diseñó junto con el estudio británico Foster + Partners: hábitats futuristas que una brigada de robots constructores imprimiría en 3D sobre la superficie lunar de forma totalmente automatizada. En los laboratorios de fabricación robótica de la ESA, el doctor Woerner me aseguró: "Estamos desarrollando la tecnología".

La cara oculta de la Luna orbitando la Tierra.
El visionario espacial Jan Woerner, antiguo director general de la Agencia Espacial Europea, propuso la creación de una idílica aldea lunar transnacional (Foto de la NASA vía Getty Images). 

En paralelo, su visión de una gran coalición transnacional de países con capacidad espacial para construir y poblar una aldea lunar de expansión permanente recibió el respaldo de la NASA.

Durante la presentación de los Acuerdos de Artemis —las directrices oficiales que Estados Unidos redactó para construir un puesto avanzado en la Luna—, el entonces administrador de la NASA, Jim Bridenstine, declaró: "Artemis será el programa internacional de exploración espacial tripulada más amplio y diverso de la historia".La coalición mundial Artemis, que ya reúne a 70 aliados, "creará un futuro seguro, pacífico y próspero en el espacio para toda la humanidad", afirmó Bridenstine. Por su parte, el arquitecto del templo,

Paralelamente, Jorge Mañes Rubio sostiene que la “Aldea Lunar es un llamamiento a la acción para todas las agencias espaciales y para todas las empresas independientes del sector". "El Templo de la Luna es un símbolo de esta utopía", remarcó.

Imagen del Templo de la Luna, con la Tierra azul flotando en el horizonte.
El Templo de la Luna, si bien es un ícono de la emergente civilización espacial, también funciona como un observatorio (Imagen cortesía de Jorge Mañes Rubio).

Según contó, durante la investigación para diseñar el templo, él "observó atentamente las civilizaciones antiguas que construyeron templos que también funcionaban como observatorios celestes". Él busca que el templo refleje los "rasgos universales y utópicos de las civilizaciones a lo largo de los siglos". "Las civilizaciones antiguas reconocían la interconexión de todo; quiero retomar la idea de que somos parte de todo", señaló sobre el cosmos.

Además de representar un ícono de la naciente civilización espacial, el Templo de la Luna "también funciona como observatorio, con un telescopio de espejo líquido", dijo. Sin embargo, el templo por sí solo no bastará para confirmar el nacimiento exitoso de una cultura espacial global. "La idea de crear una nueva cultura cósmica llevará tiempo", anticipó, y agregó: "Esto requerirá un movimiento global".

Mientras tanto, la Agencia Espacial Europea creó una exposición virtual del Templo Lunar en su sitio web, aunque no precisó cuándo podría concretarse. Mañes Rubio también prepara una versión de realidad virtual a la que podrán acceder jóvenes tecnófilos de todo el mundo mediante gafas especiales para poder recorrerla sin salir de sus casas.

Además, en Ámsterdam, añadió, el Museo Het Schip presentará el Templo de la Luna en su próxima exposición, "Un mundo nuevo y brillante. La imaginación toma el poder", una muestra que anticipa las utopías soñadas para el futuro próximo.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.

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