El avance político sobre Sam Altman abrió un nuevo frente de presión para OpenAI. Legisladores republicanos y fiscales generales de varios estados de EE.UU. pusieron el foco en la fortuna personal del CEO y en sus participaciones en empresas que mantuvieron vínculos con la compañía de inteligencia artificial. La pregunta que guía las investigaciones es directa. Quieren saber si esas inversiones chocaron con los intereses de OpenAI.
El caso tomó fuerza después de que el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, liderado por el republicano James Comer, le enviara una carta a Altman para reclamar información sobre posibles conflictos de intereses y sobre los controles internos de la empresa.
El punto más sensible aparece en una operación que involucró a Helion, una compañía de fusión nuclear en la que Altman invirtió al menos US$ 375 millones. Según una investigación de The Wall Street Journal, el ejecutivo promovió una inversión de US$ 500 millones de OpenAI en esa firma. La operación no avanzó, pero dejó abierta una discusión incómoda para el directorio.
Comer sostuvo que ese episodio “genera inquietudes ... sobre posibles conflictos de intereses derivados de su uso de OpenAI para fortalecer potencialmente el valor de otras compañías y startups en las que usted tiene una participación financiera”.
La presión también llegó por vía judicial y regulatoria. Fiscales generales de Florida, Montana, Nebraska, Iowa, Virginia Occidental y Luisiana enviaron una carta a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos para pedir que examine las inversiones de Altman. En ese texto, señalaron que el CEO de OpenAI “tiene antecedentes de operaciones en beneficio propio y conflictos de intereses graves que generaron un riesgo significativo para la compañía”.
La situación expone una particularidad del caso Altman. A diferencia de otros fundadores de tecnológicas, el ejecutivo no posee acciones de OpenAI. Forbes estimó su fortuna en US$ 3500 millones, pero ese patrimonio depende de una red de inversiones personales que incluye participaciones en Stripe, Reddit y Helion.
Mientras tanto, Bret Taylor, presidente del directorio de OpenAI, defendió la conducta del CEO. Afirmó que Altman fue “franco” y “proactivo y transparente” respecto de sus inversiones personales.
El calendario judicial suma tensión. Altman declara este martes y miércoles en el juicio por la demanda de Elon Musk contra él y contra OpenAI. Musk acusó a los cofundadores de haberlo engañado al presentarle la organización como una entidad sin fines de lucro, antes de avanzar hacia un modelo orientado a generar ganancias.
La investigación republicana llega en un momento clave para OpenAI, que busca modificar su estructura corporativa. Para Altman, el desafío ya no pasa solo por liderar una de las empresas más influyentes de inteligencia artificial, sino por probar que sus negocios personales no condicionaron las decisiones estratégicas de la compañía.
OpenAI rechazó las acusaciones de Musk y las calificó como "resentimiento". Además, presentó pruebas durante el juicio que apuntaron a que el director ejecutivo de Tesla apoyó desde el inicio una estructura con fines de lucro para la firma de inteligencia artificial.
El proceso judicial corre por una vía distinta a las nuevas investigaciones contra Altman, aunque varias veces tocó puntos sensibles vinculados con los posibles conflictos de intereses del jefe de OpenAI. El presidente de la compañía, Greg Brockman, declaró que posee participaciones en el fondo familiar personal de Altman y en startups fundadas por él, un dato que reforzó las conexiones entre OpenAI, los intereses de sus ejecutivos y los proyectos privados del propio Altman.
El litigio también examinó en detalle la breve salida de Altman de OpenAI en 2023, que, según informó el Journal, respondió en parte a inquietudes de miembros del directorio por posibles conflictos de intereses del ejecutivo. El juicio podría tener un peso decisivo para Altman, quien quedaría fuera del directorio de OpenAI si Musk gana el caso.
¿Cuáles son los posibles conflictos de intereses de Altman?
La carta de James Comer concentra buena parte de sus cuestionamientos en la participación de Sam Altman en Helion y en sus gestiones para que OpenAI invirtiera en esa empresa. La operación propuesta, por US$ 500 millones, habría elevado más de seis veces la valuación de Helion, según el Journal. Dentro de OpenAI, parte del personal se mostró "inquieto" ante la iniciativa, ya que la startup no ofrecía un "beneficio inmediato" para la compañía.
Altman formó parte del directorio de Helion, aunque dejó ese cargo en marzo. En ese momento, explicó que no podía integrar al mismo tiempo ambos consejos, cuando las dos empresas estaban "empezando a explorar trabajar juntas a una escala significativa".
El ejecutivo también quedó bajo observación por sugerir que OpenAI comprara Stoke Space, un fabricante de cohetes que compite de manera directa con SpaceX, de Elon Musk, según informó el Journal. El punto sensible es que el esposo de Altman invirtió en Stoke Space mediante su fondo familiar. Esas participaciones representan apenas una parte menor de la cartera del CEO. En 2024, el Journal informó que Altman y su fondo de capital de riesgo ya habían invertido en más de 400 compañías, muchas de ellas relacionadas con la IA y con negocios directos con OpenAI.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com