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Agustín Clark, DJ y cofundador de Key Producciones. Foto: Gentileza.
Lifestyle

Arquitectos de la escena: cómo Key Producciones convirtió la música electrónica en una industria en Uruguay

Alejandra Pintos

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Con casi 20 años de trayectoria, tres venues propios y una convocatoria de entre 4.000 y 7.000 personas por evento, la productora uruguaya se posiciona como referente regional de entretenimiento en vivo.

12 Marzo de 2026 07.13

Agustín Clark no tenía pensado ser DJ. Tampoco sabía, cuando se sumó a Key Producciones en 2016 junto a su hermano Nicolás, que iba a gestionar uno de los proyectos de entretenimiento en vivo más ambiciosos del Uruguay. Lo que sí tenía era una convicción: que la música electrónica no era una moda, sino una industria en formación, y que había una oportunidad real para quien se animara a construirla con seriedad.

La historia de Key empieza antes, en 2006, cuando Juan Pablo Beduchaud fundó la productora en un contexto donde la escena electrónica uruguaya no existía como tal. No había circuito estable, profesionalización, ni estructura empresarial. Era un nicho impulsado más por pasión que por lógica de negocio. 

Casi dos décadas después, aquella apuesta marginal se convirtió en una empresa capaz de convocar entre 4.000 y 7.000 personas por evento, con un crecimiento sostenido del 10% anual. En apenas cinco años pasó de organizar 12 a 15 shows por temporada a cerrar el calendario actual con cerca de 20.

"Cuando nos sumamos con Nicolás en 2016, el mercado ya daba señales claras. La música electrónica crecía globalmente y las redes sociales actuaban como aceleradores. Nosotros entendimos que el salto era posible si nos profesionalizábamos: orden financiero, planificación estratégica, construcción de marca. Siempre creímos que la marca y el equipo tenían un potencial enorme”, explica.

Clark lo cuenta desde adentro, con la distancia justa de quien aprendió a gestionar el estrés en tiempo real, frente a miles de personas. El doble rol, de todas maneras, reconoce que es exigente. “Ser DJ implica muchas horas de búsqueda y preparación musical, viajes constantes y estar con la energía adecuada para cada set", explica a Forbes Uruguay. 

"A diferencia de muchos artistas que después del fin de semana pueden enfocarse solo en el estudio o el descanso, yo tengo la responsabilidad diaria de mis áreas dentro de la productora y de los distintos proyectos que llevamos adelante”, cuenta.

Una operación con números de festival europeo

Hoy Key opera con un equipo que puede superar las 200 personas, aunque la mayoría se activa específicamente para cada evento. La estructura permanente es más acotada, pero lo que se pone en juego en cada show dista mucho de lo que el término "fiesta electrónica" suele evocar.

Traer a uno de los DJs más convocantes del mundo puede costar más de US$ 100.000 solo en fee artístico, sin contar producción, logística ni infraestructura. Para recuperar esa inversión, el modelo de negocio de Key combina la venta de entradas con el consumo en barra, que representa entre el 20% y el 30% del valor del ticket, ese equilibrio entre taquilla y operación interna es lo que define la rentabilidad del show.

El público que asiste a los eventos de Key tiene entre 18 y 40 años, aunque ese rango varía según el artista y la propuesta. No es un segmento uniforme: conviven el veinteañero que descubrió la electrónica por TikTok con el cuarentón que lleva décadas en la escena. Mantener esa amplitud sin perder identidad es, según Clark, uno de los desafíos culturales más delicados del momento.

Apuesta por infraestructura propia

El primer gran movimiento en materia de infraestructura fue Hangar 33. Desde agosto de 2021, Key opera la concesión de dos galpones en Canelones —capacidad para 1.500 y 4000 personas respectivamente— equipados con tecnología de última generación en audio, iluminación y pantallas. El predio se convirtió rápidamente en un atractivo para miles de personas de Montevideo y Ciudad de la Costa.

Pero la inversión más significativa llegó con Open Park, el espacio que Key gestiona en Punta del Este desde el verano 2022/23. El montaje del venue demandó una inversión de US$ 2.000.000, que incluyó la adquisición de una carpa fabricada en Bélgica —el mismo proveedor del festival Tomorrowland— de 3.200 metros cuadrados y capacidad para 8.000 personas

Antes de dar ese paso, Key había alquilado una carpa en San Pablo para cubrir la temporada; la experiencia dejó en claro que depender de un proveedor extranjero año a año no era viable.

La misma carpa, fuera de temporada, es hoy el centro de Sitio, el proyecto que Key desarrolló junto a la productora Piano Piano en el Velódromo Municipal. Inaugurado en 2024, Sitio opera entre julio y octubre y apunta a llenar un vacío en el mercado local de venues para conciertos y eventos de gran escala combinando los shows de Key con otras propuestas musicales, como Cumbia Club.

“Implicaba asumir un compromiso enorme en infraestructura propia, con todo lo que eso supone a nivel logístico y operativo. Pero entendimos que si queríamos seguir mejorando el nivel de producción, necesitábamos mayor control sobre el entorno donde se desarrollaban los eventos. A largo plazo, esa apuesta fue determinante para consolidar nuestro crecimiento”, reflexiona Clark.

Más allá del line up

En un mercado donde los cachets de los artistas no dejan de crecer y la saturación global de festivales complica el acceso a los nombres más cotizados, Clark identifica un desafío que trasciende Uruguay: el negocio solo se vuelve sostenible cuando el público confía en la marca, independientemente del cartel. 

"Cada vez es más importante seguir construyendo el posicionamiento de marca y mejorando los niveles de producción. Eso implica pensar cada evento como una experiencia integral: la producción técnica, los efectos especiales, la fluidez en el acceso, las barras, la limpieza. Parece básico, pero no siempre lo es en eventos de gran escala. Creemos que ahí también se construye —o se destruye— la fidelidad del público”, sostiene el co-owner de Key. 

En un país de tres millones y medio de habitantes, Key Producciones factura, invierte y crece a un ritmo que pocas industrias culturales locales pueden mostrar. La temporada 2025-2026 fue la mejor de su historia, la infraestructura propia ya supera los U$ 2.000.000 de inversión y el calendario sigue expandiéndose. El siguiente paso, dice Clark, es la región. La escena electrónica uruguaya tardó 20 años en consolidarse. La exportación acaba de empezar.

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