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Estadio Centenario.
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Foto: Flickr

Montevideo, sede de la final de la Copa Libertadores 2026: capacidad, desafíos e infraestructura de la ciudad para el turismo deportivo

Franco Pérez Por Marketing Registrado

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La capital afronta el resto de volver a recibir el espectáculo deportivo más importante del continente el próximo 28 de noviembre.

22 Abril de 2026 09.49

Montevideo será, una vez más, sede de la final de la Copa Libertadores, que se realizará el 28 de noviembre. El anuncio lo hizo el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, durante el sorteo que se realizó en marzo de este año en Paraguay. 

Durante su discurso, Dominguez resaltó la importancia del crecimiento de los premios económicos para los participantes y disparó: “Cuando lleguemos a la final en Montevideo, el nuevo campeón -que será uno de ustedes- va a tener un premio de US$ 25 millones solo por esa tarde o noche”.

Por su parte, Ignacio Alonso, presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), esa misma jornada confirmó a medios de prensa que la final tendrá lugar en el Estadio Centenario y agregó un condimento especial: "Será la última con la fisonomía del estadio original de 1930, antes de la Copa del Mundo de 2030”.

La última experiencia

Esta no es la primera vez que Montevideo es elegida para este tipo de eventos. Lo mismo ocurrió en 2021, durante la pandemia, cuando el Estadio Centenario fue anfitrión de la final de la Copa Sudamericana entre Athletico Paranaense de Brasil y Red Bull Bragantino, del mismo país. Siete días más tarde, el 27 de noviembre, se realizó la final de la Copa Libertadores con Palmeiras contra Flamengo. 

Cuatro equipos brasileños con una semana de diferencia disputando finales en Montevideo.

En ese momento, la Cámara Uruguaya de Turismo, los ministerios de Turismo, Interior y Defensa, Aeropuertos, Aduana, Emigraciones, Intendencias, y Secretaría del Deporte, trabajaron en conjunto para tener al país  en las mejores condiciones posibles.

Pero ¿cómo fue la experiencia para la ciudad en cuanto a infraestructura, turismo y consumo? Según Francisco Rodríguez, presidente de la Asociación de Hoteles y Restaurantes del Uruguay (AHRU), entrevistado por Forbes Uruguay, “fue muy positiva”. “La Libertadores tuvo dos equipos con miles de simpatizantes, hubiera sido necesario inclusive dos estadios. No así la Sudamericana, que no cubrió ni la totalidad del Centenario”, agregó.

Es necesario recordar que desde el 2021 a esta parte, la realidad del país cambió mucho. Unos días antes de las finales, recién el 1° de noviembre de aquel año, Uruguay volvió a abrir sus fronteras después de 20 meses cerradas por la pandemia del coronavirus. 

En ese momento llegaron a Uruguay 33.262 brasileños y, según datos de la Dirección Nacional de Migraciones, entre el lunes 22 de noviembre y el 27 de ese mes, ingresaron 29.700 hinchas. El sitio con mayor ingreso fue el Aeropuerto Internacional de Carrasco, que recibió a 11.385 personas. 

Si bien los números fueron buenos, algunas autoridades esperaban mucho más público, pero por aquel entonces Uruguay exigía algunos requisitos as obligaciones para ingresar al país, tales como el PCR a la entrada y las vacunas anticovid obligatorias. Esto, según comentaron algunas autoridades – incluso el mismo Rodríguez – pudo haber frenado el turismo hacia Montevideo.

Alojamientos y consumo

Durante la primera experiencia, la sensación general fue que Montevideo quedó “chica” en cuanto a la capacidad de camas para los turistas. De hecho, surgieron muchos casos de personas particulares que alquilaron –no solo por Airbnb- sus casas para los hinchas brasileños durante esos días.  

La semana previa a la final de la Copa Libertadores, Montevideo, Canelones y Maldonado, tenían 100% de ocupación. Algunas reservas a través de la aplicación Airbnb no bajaban de US$ 260 dólares la noche.

Las autoridades estiman que en noviembre de 2021 hubo un retorno de aproximadamente US$ 24 millones, publicó El Observador. Según fuentes del Ministerio de Turismo, los hinchas brasileños gastaron en promedio US$ 166 por día, una cifra por encima de los US$ 107 diarios de los argentinos y lejos de los US$ 53 diarios que gastaron los uruguayos que también ingresaron al país en esa fecha. 

Los sectores alojamiento y alimentación se llevaron US$ 22 millones y US$ 18 millones, respectivamente. Casi la mitad de lo recaudado por ese primer rubro se dio por los hospedajes en hoteles. Montevideo embolsó US$ 33 millones de los US$ 73 millones que se volcaron en el turismo de todo el Uruguay en ese mes.

Rodríguez reflexionó que la clave también estuvo en la seguridad de la ciudad y el evento: “La actividad anterior demostró la capacidad y la seguridad que tuvo,  dio un marco adecuado a lo que fue una gran fiesta deportiva”.

Los desafíos para noviembre

Luego de la repentina confirmación de Montevideo y del Estadio Centenario para este año, los actores del sector turístico ya comenzaron, una vez más, a activar diferentes estrategias para tener la ciudad preparada.

Para Lionel De Mello, director de Deportes de la Intendencia de Montevideo, la confirmación de una nueva final en Uruguay “es una gratificación”, dijo en diálogo con Forbes Uruguay. ”No somos ningunos recién llegados a esta historia”, sumó.

Para De Mello, más allá de la importancia deportiva en sí misma, este hecho también es relevante para la ciudad y alrededores, ya que mueve la aguja del turismo y permite que otros conozcan la ciudad. De todas maneras, confesó que también implica desafíos a nivel de tránsito y seguridad, entre otros.  

Con respecto a la cantidad de alojamientos que estará disponible en esa fecha, Rodríguez indicó: “El número es fluctuante, hoy tenemos una plaza en plena readecuación y un impostergable registro de la muy variada oferta existente”. En el sitio oficial de la Intendencia de Montevideo figuran aproximadamente 100 hoteles registrados en la ciudad, seis hostels y algunos bed & breakfast.

El turismo deportivo, puntualmente impulsado en este caso por una final de fútbol, depende en muchos aspectos de quiénes serán los protagonistas del partido. “¿Te imaginás una final entre Boca y Flamengo en el Centenario?”, aventuró Rodríguez.

Por otra parte, para Federico Celsi propietario del histórico Bar Facal de 18 de Yí, reconocido por todos los turistas por su fuente de los candados y la estatua de Carlos Gardel , “el movimiento se siente mucho más si son brasileños. Tienen una capacidad de consumo superior. De todas formas, uno siempre espera que llegue aún más gente que lo que sucedió la última final de la Copa”, dijo. 

Todo parece indicar que Montevideo no tendrá grandes cambios para afrontar la final del torneo de fútbol más grande de Sudamérica. De todas maneras, la calidad de vida, la seguridad, las condiciones del Estadio Centenario con su valor histórico, y las pocas distancias de la ciudad, junto a una buena oferta gastronómica –basada principalmente en lo folclórico de la carne- parecen ser los puntos fuertes de la capital como anfitriona. 

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