Si bien la tradición del cine familiar parecería haber ido desapareciendo, en Las ovejas detectives (Prime Video) resurge de la mano de otro género de moda, el policial detectivesco. El título, tan directo como aparentemente tonto, esconde una comedia de misterio mucho menos infantil y más inteligente de lo que cabría esperar.
Punto número uno a favor de la inteligencia y astucia en esta película: su director es Craig Mazin, realizador de la miniserie Chernobyl (de HBO) y de la premiada The last of us. Si bien sus primeros tiempos en cine fueron como coguionista de películas tipo Scary movie 3 y The hangover 2, esta comedia detectivesca lo muestra como un realizador afinado e inteligente.
Punto número dos: su elenco. Trabaja Hugh Jackman, con menos tiempo en pantalla del que cabría esperar, también Julia Louis-Dreyfus, Bryan Cranston, Patrick Stewart y Emma Thompson. Con ellos está Nicholas Braun, conocido por su papel en Succession, que aquí interpreta a un policía pueblerino.
Jackman interpreta a un pastor que vive en la campiña inglesa y dedica sus tardes a leer novelas de detectives en voz alta a su rebaño de ovejas. Él no lo sabe, pero ellas entienden las historias y conversan sobre sus tramas como cualquier lector, especulando sobre las posibles soluciones y quién podría ser el asesino de turno.
El punto interesante es que las ovejas solo conocen del mundo eso que se cuenta en las novelas. Incluso la muerte, sobre la que creen que sucede nada más que en la ficción. Por eso mismo casi todas están convencidas de que las ovejas no mueren, sino que se convierten en nubes.
Estos animales tienen, además, la habilidad de autoprovocarse el olvido de hechos traumáticos voluntariamente. Las lecturas sobre estas cuestiones, que son contadas en tono de comedia, quedan en manos de cada espectador, pero es claro que pueden ser varias.
La cosa cambia cuando el pastor aparece asesinado. Ahí, las ovejas ponen en práctica su conocimiento sobre las historias de detectives, o murder mysteries, que empieza a chocar con la realidad y con los seres humanos que intervienen. Entre ellos, el policía del pueblo, una hija del pastor que aparece para reclamar una herencia y, de hecho, el pueblo.
Es cierto que los protagonistas son animales que hablan, algo que puede rechinar a más de un espectador. El chiste está en que los humanos las escuchan balar, mientras que en realidad las ovejas hablan sobre ellos y especulan sobre culpabilidades y sospechosos.
También es cierto que en el humor de lo que dicen o les sucede hay temas más serios de lo que se cree. No tiene desperdicio la secuencia en la que discuten sobre lo que puede ser Dios, en función de lo que cada una ha escuchado.
Tampoco cuando tienen que enfrentar lo que realmente es la muerte o los las situaciones límite que aparecen cuando algunas quieren autoprovocarse el olvido para no sufrir más por la muerte de su pastor. Por no hablar de los descubrimientos que van haciendo sobre los seres humanos y sus dietas.
Las ovejas detective pasó sin pena ni gloria por los cines, donde estuvo apenas un par de semanas. En streaming tiene una nueva posibilidad. Con su afiche y su título, podría parecer una película para recomendar a un niño, pero es mucho más que eso.
Tradicionalmente las películas familiares eran patrimonio de Disney. Solían ser muy livianas, asépticas y responder a ciertos valores. Con las décadas, el público ha ido buscando otra clase de historias para compartir entre padres e hijos.
Las ovejas detective es un caso raro, que tiene un aire de esa tradición, una metanarrativa de género (las ovejas protagonizan una historia de investigación como las que el pastor les leía) y a la vez cierto comentario irónico muy del siglo XXI. Es una película muy inteligente y entretenida a la vez, que vale la pena desentrañar de entre el río de estrenos en el streaming.