Brabus presentó el Bodo, un Gran Turismo de producción limitada creado en Alemania como homenaje a su fundador, Bodo Buschmann. La marca fabricará solo 77 unidades, con carrocería de fibra de carbono y un motor V12 biturbo de 1.000 CV, a partir de una idea que Buschmann quiso concretar en vida.
Hubo una época en la que la máxima expresión del éxito sobre ruedas era un Gran Turismo grande y potente, pensado para recorrer largas distancias con comodidad y altas prestaciones. Capó largo, dos puertas, tracción trasera, un enorme motor delantero y espacio suficiente para llevar equipaje. El Bodo recupera buena parte de esa fórmula bajo una interpretación mucho más extrema.
Este coupé 2+2, una configuración con dos plazas delanteras y otras dos traseras más pequeñas, lleva el nombre de Bodo Buschmann y representa la visión de Brabus sobre cómo debería ser un Gran Turismo moderno. La producción quedará limitada a entre 10 y 15 unidades por año, con un precio cercano a US$ 1,5 millones por ejemplar.
El homenaje a Bodo Buschmann
Según Constantin Buschmann, hijo del fundador de la compañía, su padre hablaba desde hacía años de crear un gran coupé inspirado en los Gran Turismo clásicos, pero adaptado al estilo marcadamente agresivo que caracteriza a Brabus.
El resultado mide apenas 1,28 metros de alto, lo que le da un perfil muy bajo a pesar de sus generosas proporciones. En lugar de modificar paneles exteriores ya existentes, la firma desarrolló piezas específicas para este modelo. Salvo las ventanillas y el techo panorámico fijo de vidrio, prácticamente todo el exterior está fabricado en fibra de carbono.
Cada componente se fabrica mediante moldes específicos y pasa por una cámara que opera con presión y temperatura controladas para aumentar la resistencia del material y obtener piezas de alta precisión.
La aerodinámica también marcó buena parte del desarrollo. Trece barras verticales dominan la parrilla del radiador, acompañadas de faros LED exclusivos capaces de ajustar automáticamente el haz de luz para mejorar la visibilidad sin encandilar a otros conductores. Dos grandes tomas abastecen al motor, mientras que otras aberturas canalizan aire hacia los radiadores, el sistema de refrigeración del aceite y los frenos delanteros.
Un alerón delantero de fibra de carbono genera mayor carga aerodinámica sobre el eje delantero. Atrás aparecen un difusor y un alerón de dos etapas con control eléctrico. Este último modifica su posición en función de la velocidad y también actúa como freno aerodinámico. Ante una frenada brusca por encima de 140 km/h, adopta una posición vertical para ayudar a desacelerar el vehículo.
El conjunto se completa con cuatro salidas de escape rectangulares de titanio, distribuidas en dos pares verticales y fabricadas mediante impresión 3D de metal.
Un V12 que manda toda la potencia al eje trasero
Debajo del largo capó aparece uno de los elementos centrales del Bodo. El V12 biturbo de 5,2 litros, ensamblado a mano, entrega 1.000 CV a 6400 rpm y 1200 Nm de torque entre las 2900 y las 5000 rpm.
Dos turbocompresores desarrollados especialmente para este modelo, un sistema de admisión de aire de alto rendimiento y un intercooler de gran capacidad permiten alcanzar esas cifras. Este último se encarga de reducir la temperatura del aire que entra al motor, algo que favorece su rendimiento.
Toda la potencia llega exclusivamente a las ruedas traseras, una decisión cada vez menos habitual entre los autos que superan los 1.000 CV. Muchos modelos actuales recurren a la tracción integral o a motores eléctricos para transmitir semejante fuerza al asfalto.
Brabus eligió una caja automática de ocho velocidades con convertidor de par y un diferencial electrónico trasero capaz de bloquearse por completo cuando las condiciones lo requieren. Las levas de fibra de carbono ubicadas detrás del volante permiten controlar los cambios de forma manual.
Las prestaciones están a la altura de la mecánica. El Bodo acelera de 0 a 96 km/h en 3 segundos, alcanza los 200 km/h en 8,5 segundos y necesita 23,9 segundos para llegar a los 300 km/h. Su velocidad máxima queda limitada electrónicamente a 359 km/h.
Pensado para algo más que las autopistas
El chasis demuestra que Brabus tampoco proyectó el Bodo únicamente para alcanzar altas velocidades en línea recta. El eje delantero utiliza una suspensión de doble horquilla, mientras que en la parte trasera se emplea un esquema multibrazo. A eso se suman amortiguadores de aluminio con regulación electrónica.
Los modos GT, Sport, Sport+, Wet e Individual permiten ajustar el comportamiento del auto según las condiciones y las preferencias del conductor. GT prioriza una respuesta más adecuada para viajes largos, mientras que las configuraciones deportivas endurecen el carácter del vehículo.
También cuenta con un sistema capaz de elevar los ejes delantero y trasero unos 2,3 centímetros para superar rampas pronunciadas, lomas de burro u otros obstáculos sin dañar la parte inferior de la carrocería. Al alcanzar los 45 km/h, el auto recupera automáticamente su altura normal.
Las llantas forjadas Brabus Monoblock Z-GT Shadow Edition llevan neumáticos Continental SportContact 7 Force, desarrollados específicamente para este modelo. Los delanteros tienen una medida de 275/35 ZR21 y los traseros, mucho más anchos, son 325/30 ZR21 para ayudar a transmitir el torque al asfalto.
Los frenos carbocerámicos utilizan pinzas fijas de seis pistones adelante y de cuatro atrás, una configuración preparada para soportar frenadas intensas y repetidas sin perder eficacia.
Un interior a la altura de un Gran Turismo
Un Gran Turismo exige algo más que prestaciones y la cabina del Bodo responde a esa idea. El interior está revestido de cuero negro y nobuk, un cuero de textura suave y aterciopelada, acompañado de piezas de fibra de carbono en el volante, el tablero, la consola central y las puertas.
El característico acolchado Shell de Brabus, formado por un patrón de costuras propio de la marca, aparece en los asientos, el piso, el baúl, las alfombras y sus revestimientos. Las plazas traseras también reciben tapizado integral de cuero, una decisión que mantiene el carácter 2+2 del modelo y lo aleja de la austeridad habitual de algunos superdeportivos.
El volante de base plana combina cuero y nobuk para mejorar el agarre, mientras que los pedales y las levas de fibra de carbono, junto con distintos detalles en gris oscuro, refuerzan su faceta deportiva.
La firma de Bodo Buschmann aparece bordada en las puertas, mientras que la silueta del auto figura en los respaldos delanteros. Brabus también entrega un bolso de viaje Weekender de cuero a juego, una llave revestida en el mismo material y una funda para proteger el vehículo.
Entre los detalles menos habituales aparece un Pasaporte Digital de Producto basado en blockchain, una tecnología que permite registrar información de forma segura y difícil de alterar. El sistema se desarrolló junto con Aura Blockchain Consortium, una organización impulsada por marcas de lujo para certificar la autenticidad y la trazabilidad de sus productos.
Una placa ubicada en el baúl permite acceder a los datos sobre la autenticidad, el dueño y la configuración original de cada unidad, un registro especialmente relevante en un auto fabricado en cantidades tan reducidas.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.