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Heredó un imperio y superó los US$ 100.000 millones: quién es la mujer más rica de Estados Unidos


(ilustración de Neil Jamieson para Forbes).
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Hija de Sam Walton, fundador de Walmart, recibió parte del negocio familiar que transformó para siempre el comercio minorista. Además, en la última década, destinó miles de millones de dólares a iniciativas filantrópicas.

La salud engendra riqueza. Basta con preguntarle a Alice Walton, quien volvió a quedar como la mujer más rica de Estados Unidos en la lista Forbes 400, el ranking de las mayores fortunas del país. Es su cuarto año consecutivo en la cima y el undécimo de los últimos doce.

Es la única hija del fundador de Walmart, Sam Walton, quien murió en 1992. Su fortuna aumentó en US$ 12.000 millones en un año gracias a una suba del 10% en las acciones de la cadena, impulsada principalmente por el ecommerce, el aumento de las membresías y la expansión del servicio de entrega ultrarrápida. Walton amplió la brecha con Julia Koch, heredera de Koch, Inc. y la segunda mujer más rica de Estados Unidos. El patrimonio de esta última sumó US$ 3.400 millones en el último año, pero aun así quedó US$ 33.400 millones por debajo del de Walton. Un año antes, la diferencia entre ambas era de US$ 24.800 millones.

En términos generales, Walton, de 76 años, ocupa el puesto número 13 entre las personas más ricas de Estados Unidos, justo detrás de sus hermanos Rob Walton, con una fortuna estimada de US$ 132.000 millones, y Jim Walton, con US$ 128.000 millones. Los tres hermanos, junto con dos herederos de John Walton, quien murió en 2005, y con fideicomisos benéficos creados a su nombre, controlan una participación del 44% en Walmart

Rob Walton dejó el directorio de Walmart en 2024, tras más de cuatro décadas como miembro, de las cuales más de 20 fueron como presidente. Jim Walton, por su parte, continúa al frente de Arvest Bank Group, el grupo bancario de la familia, que cuenta con activos por US$ 26.000 millones.

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La historia de los Walton atraviesa buena parte de la transformación del comercio estadounidense del último siglo. (Foto: Stephen Ironside vía Wikimedia Commons)

La historia de Alice Walton como heredera de una de las mayores fortunas de Estados Unidos empezó en 1953. Ese año, su padre transfirió a sus hijos el 80% de la participación en el negocio familiar, nueve años antes de que se abriera el primer Walmart. De esa manera, una gran parte del crecimiento posterior del patrimonio quedó desde temprano en manos de sus herederos y la familia redujo el impacto futuro del impuesto a la herencia.

Alice se graduó en la Universidad Trinity de Texas en 1971 con una licenciatura en administración de empresas. Trabajó durante un breve período en Walmart, en el área de compras de ropa infantil, pero después reorientó su carrera hacia la curaduría de arte. Durante una década presidió el Museo Crystal Bridges de Arte Americano, perteneciente a la familia y ubicado en su ciudad natal de Bentonville, Arkansas, hasta que dejó el cargo en 2021.

La colección permanente del museo recorre el arte estadounidense de los últimos cinco siglos. Entre sus obras más destacadas figuran Rosie la Remachadora, de Norman Rockwell; Radiator Building-Night, New York, de Georgia O'Keeffe, y un retrato de George Washington realizado en 1797 por Gilbert Stuart.

A Walton se le atribuye la fundación del museo, pero casi toda la plata necesaria para inaugurarlo en 2011 provino de fideicomisos, fondos administrados en beneficio de determinadas personas o instituciones, creados a nombre de su hermano John y de su madre, Helen Walton. En total, esos aportes cubrieron casi la totalidad de los US$ 1.600 millones que costó poner en marcha el museo.

Con el paso de los años, el fuerte aumento de las acciones de Walmart elevó considerablemente el valor de la participación de la familia. Para evitar que esa tenencia superara el 50% de la compañía, los Walton vendieron o donaron acciones por decenas de miles de millones de dólares. Esa estrategia también compensó las recompras de acciones de Walmart, operaciones en las que la empresa adquiere sus propios títulos en el mercado y, como consecuencia, aumenta el peso porcentual de los accionistas que conservan sus participaciones.

Walmart. (Foto: Corporación Walmart vía Wikimedia Commons) - Foto: Corporación Walmart vía Wikimedia Commons.
El crecimiento de la cadena convirtió a los Walton en una de las familias empresarias más influyentes de Estados Unidos. (Foto: Corporación Walmart vía Wikimedia Commons)

Walton destinó parte de su fortuna a la filantropía, actividad que intensificó en la última década. En ese período aportó más de US$ 6.000 millones a cinco fundaciones benéficas de la familia. Hasta 2024, el último año con declaraciones impositivas disponibles de esas entidades sin fines de lucro, las organizaciones habían distribuido más de US$ 2.000 millones en donaciones y programas benéficos.

Una parte importante de esos aportes estuvo vinculada al arte. A través de la Fundación Art Bridges, creada en 2016, Walton destinó más de US$ 500 millones a la compra de obras de arte estadounidense y a su préstamo a más de 400 museos de todo el país.

También aportó al menos US$ 250 millones a la Facultad de Medicina Alice L. Walton, en Bentonville, que recibió a su primera camada de 48 estudiantes en 2025. Ese mismo año, Alice y otros integrantes de la familia anunciaron la creación de una nueva universidad especializada en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, áreas conocidas por la sigla STEM en inglés. La institución se construirá en el terreno donde antes funcionaban las oficinas centrales de Walmart en la ciudad y prevé recibir a sus primeros estudiantes en 2029.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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