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Millonarios

Los 90 de Amancio Ortega: el fundador de Zara festeja una nueva década con una fortuna de US$ 148.000 millones

Franco Della Vecchia

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El empresario español controla Inditex, tiene un imperio inmobiliario en expansión y un lugar asegurado entre las mayores riquezas del planeta.

28 Marzo de 2026 09.00

Pocos empresarios alcanzan los 90 años con un nivel de influencia económica comparable al de Amancio Ortega. El creador de marcas icónicas como Zara, Massimo Dutti y Breshka acumula una fortuna de US$ 148.000 millones y ocupa el puesto número diez en el último ranking Forbes de los más ricos del mundo.

Ortega nació en 1936 en León, en el noroeste de España, en una familia de recursos modestos. De adolescente, se mudó a Galicia y dejó la escuela a los 14 años para trabajar en comercios textiles, primero con tareas básicas y luego cerca del mostrador y en la confección. Su riqueza no surgió de una herencia, sino de una carrera ligada a la industria de la ropa y al control accionario del grupo que él mismo fundó.

Su vida pública siempre quedó atravesada por un rasgo que también marcó el modo en que manejó los negocios: el bajo perfil. Ortega siempre evitó la exposición y ha dejado pocas declaraciones, aun cuando su patrimonio lo llevó varias veces a la cima de los rankings. 

Del oficio textil al primer taller propio

Antes de Zara, hubo un taller. En 1963, Ortega y su entonces esposa, Rosalía Mera, pusieron en marcha Confecciones GOA en La Coruña, un emprendimiento dedicado a la fabricación de vestidos y batas. En una década, ese negocio dejó de ser una estructura mínima y llegó a reunir 500 empleados, una señal temprana de que el empresario ya entendía cómo escalar la producción en un rubro donde el volumen y la rotación deciden buena parte de la rentabilidad.

Amancio Ortega
Amancio Ortega nació en 1936 en León, en el noroeste de España, en una familia de recursos modestos.

Además, tras dejar la escuela, lanzó una línea de batas que luego amplió a otras prendas. Esa etapa fue importante por dos motivos. Primero, porque le dio conocimiento directo de la confección, los tiempos de entrega y la sensibilidad del cliente frente al precio. Segundo, porque le permitió acumular capital y experiencia antes de dar el salto a la venta minorista con marca propia.

El nacimiento de Zara

La apertura de la primera tienda Zara en 1975 marcó el punto de quiebre. Ortega ya llevaba 12 años en la fabricación textil y decidió adquirir un local propio para vender de forma directa. La apuesta salió rápido: en 1983, Zara ya contaba con nueve locales en algunas de las zonas comerciales más fuertes de España, y en 1985 nació Inditex como holding del grupo. Ortega no armó una marca aislada; armó una estructura para replicar un sistema.

Ese sistema tuvo dos bases muy claras. La primera fue poner al cliente en el centro de las decisiones comerciales. La segunda fue la velocidad. Ese mecanismo, como ventaja competitiva, se basa en detectar rápido lo que busca el consumidor y llevarlo al local antes que la competencia. Con el tiempo, esa fórmula se amplió con la internacionalización y la venta online: Zara Home empezó a vender por internet en 2007 y Zara se sumó en 2010, un paso que luego se extendió al resto del grupo.

Detrás del relato sobre la “moda rápida” hubo, en realidad, una máquina de ejecución. Ortega no inventó la ropa accesible, pero sí llevó a gran escala una lógica industrial y comercial que convirtió a la marca en un sensor de la demanda. Esa mecánica explicó por qué Inditex operó en más de 200 mercados y por qué la compañía sostuvo la expansión aun cuando muchas cadenas rivales quedaron atrapadas entre costos altos y stock lento.

Su recorrido dentro de Inditex

La historia de Ortega en Inditex no terminó cuando dejó la primera línea ejecutiva. En 2011 renunció a la gestión cotidiana y abandonó la presidencia, pero mantuvo el control accionario del grupo. Años después, en 2022, su hija, Marta Ortega Pérez, asumió la presidencia de la compañía tras una carrera interna de 15 años. El mando operativo cambió de manos, aunque la familia siguió en el centro del poder societario.

Esa continuidad familiar se apoya en una empresa de escala gigantesca. Inditex opera hoy ocho marcas —Zara, Zara Home, Lefties, Pull&Bear, Massimo Dutti, Bershka, Stradivarius y Oysho—, tiene presencia en 214 mercados y cerró el ejercicio 2025 con 5.460 tiendas

Zara
Ortega abrió la primera tienda Zara en 1975 y a partir de ahí marcó un punto de quiebre.

En ese mismo período registró ventas por 39.864 millones de euros, mientras que por el canal online registró 10.700 millones de euros y un beneficio neto de 6.220 millones de euros. Es decir, Ortega ya no maneja el día a día, pero su fortuna sigue atada a una compañía que factura a escala global.

Cómo amasó su fortuna

La fortuna de Amancio Ortega no salió de un sueldo de ejecutivo ni de una venta extraordinaria. Salió, ante todo, de sus acciones en Inditex. Conserva cerca del 60% del capital del grupo, una participación que representa casi toda la base de su patrimonio. 

El otro motor fueron los dividendos. En 2025, Ortega cobró el dividendo más alto de su historia: más de US$ 3.000 millones antes de impuestos. Ese flujo de caja explica por qué su patrimonio no quedó vinculado exclusivamente al valor de Inditex. Con ese dinero reforzó el segundo gran capítulo de su riqueza: la compra de inmuebles premium y otros activos de largo plazo a través de Pontegadea, su holding de inversiones. En otras palabras, amasó la fortuna con la moda y luego la blindó con ladrillos.

Es que hablar de Ortega y quedarse sólo con Zara, quizás la marca que más resuena en el argentino, no es suficiente. Una porción muy relevante de su capital circula fuera del sector textil a través de su holding. Su cartera incluye edificios de oficinas y otros activos no residenciales en España, el Reino Unido, Estados Unidos y Asia. En los últimos años, ese vehículo sumó compras de peso, entre ellas una torre de alquiler en Manhattan por unos US$ 500 millones y un activo logístico de 12.000 metros cuadrados operado por FedEx en Wisconsin.

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Ortega utiliza sus altos dividendos provenientes de Inditex para invertir en real estate. 

La expansión siguió en 2025. El magnate destinó parte del dividendo récord a ampliar su imperio inmobiliario con la compra del Sabadell Financial Center en Miami por US$ 274 millones y del emblemático edificio de oficinas de Canada Post en Vancouver por US$ 860 millones. Antes ya había explorado operaciones ligadas a la sede de Meta en Dublín y había entrado con un 5% en Enagás Renovable, lo que era una señal de que también miró energía además de real estate. Su fortuna, entonces, no depende de una sola caja.

Esa diversificación tuvo una lógica muy concreta. Ortega tomó el excedente generado por Inditex y lo trasladó a activos menos expuestos al ciclo de consumo de indumentaria. Por eso, su patrimonio hoy no replica exactamente cada alza o cada baja en las ventas de las marcas del grupo. Sí, recibe el impacto de las acciones del grupo, pero también cuenta con una red de propiedades de altísimo valor, contratos de renta y apuestas selectivas en otros sectores. Ese movimiento explica por qué su nombre aparece asociado tanto a la moda como a algunas de las operaciones inmobiliarias más grandes de Europa y América del Norte.

El peso de los 90

El cumpleaños número 90 encuentra a Ortega en una situación extraña y muy poco frecuente: ya no dirige el día a día de la empresa que creó, pero tampoco quedó reducido al papel de fundador histórico. Sigue como principal accionista, conserva la llave de la estructura patrimonial y mantiene una influencia evidente sobre el curso de su fortuna. 

También existe otro costado de esa riqueza: la filantropía. La Fundación Amancio Ortega realizó aportes millonarios para la sanidad pública española, con donaciones de 280 millones de euros para equipos de protonterapia y otros 320 millones de euros para renovar equipamiento oncológico, además de aportes previos al sistema de salud español. 

A una década de los cien años, Ortega está más vigente que nunca. Zara sigue siendo la marca insignia de un grupo que opera en 214 mercados. Inditex cerró 2025 con ventas y ganancias récord. Pontegadea continúa de compras. Y la fortuna del empresario todavía sube o baja con el peso de una compañía que él imaginó cuando el negocio apenas era un taller. 

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