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(Getty Images).

Los secretos de Mónaco, el paraíso europeo de los millonarios que esconde mucho más que casinos y autos de lujo

Joanne Shurvell

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El país mantiene su magnetismo gracias a siglos de historia y a una sofisticación que atraviesa cada rincón. Frente al Mediterráneo, el principado revela una identidad propia que trasciende sus postales más famosas.

4 Septiembre de 2026 08.29

James Bond, el casino de Montecarlo y una de las familias reales más antiguas de Europa. Mónaco siempre supo cómo impresionar. El Casino de Montecarlo apareció en GoldenEye (1995), cuando Pierce Brosnan, en el papel del agente 007, llevó su particular glamour a la Riviera Francesa. Pero este pequeño principado tiene mucho más que Bond y la ruleta. Con apenas 2,1 kilómetros cuadrados, Mónaco es uno de los países más chicos del mundo, aunque mantiene una enorme fama por su riqueza, lujo y exclusividad.

La familia Grimaldi gobierna desde 1297, mientras que el casino, inaugurado en 1863 y ampliado más tarde por Charles Garnier, arquitecto de la Ópera de París, ayudó a transformar este país en un destino internacional. Cada mayo, además, el Gran Premio de Fórmula 1 recorre sus calles, mientras que el Museo Oceanográfico, que llegó a estar bajo la dirección del reconocido explorador Jacques Cousteau, permite descubrir una faceta muy distinta del principado.

Dónde alojarse

fachada
(Foto: Metropole)

Alojate en pleno corazón de Montecarlo en el Hotel Metropole, un 5 estrellas que es todo un referente del glamoroso Carré d'Or, la zona más exclusiva de Mónaco, desde 1886. Está a pocos pasos del Casino de Montecarlo y, de hecho, los huéspedes del hotel cuentan con acceso gratuito. Su arquitectura Belle Époque cambió con el paso de los años y una de las renovaciones más importantes quedó en manos del diseñador francés Jacques Garcia, quien llevó a los interiores su sello característico, con antigüedades, telas suntuosas y detalles decorativos. Hace poco, Garcia rediseñó 45 habitaciones y suites con una estética mediterránea más liviana y relajada, en contraste con los espacios comunes, de estilo mucho más imponente.

habitación de invitados en amarillo
(Foto: Metropole)

El amarillo domina las habitaciones recién renovadas, con suaves tonos manteca y dorados que conviven con el azul pastel. Las telas florales, los detalles de bronce, los espejos antiguos y la madera color miel completan una paleta que remite a la luz y la calidez de la Riviera, sin apartarse del estilo decorativo que distingue a Garcia. A eso se suma el Lobby Bar, uno de los espacios con más movimiento del hotel, donde se exhiben obras de artistas como Picasso, Andy Warhol y Francis Bacon. Y como broche final aparece una piscina diseñada por Karl Lagerfeld, un detalle que convierte la estadía en Montecarlo en una experiencia difícil de superar.

piscina
(Foto: Metropole)

Inaugurado en 2025, el Spa Métropole by Guerlain es un espacio luminoso y sereno, decorado con piedra clara, madera dorada y obras escultóricas en papel de la artista Claudine Drai. Sus diez cabinas cuentan con tratamientos personalizados de Guerlain, además de un hammam, el tradicional baño de vapor de origen turco, sauna, pileta de agua fría, ducha sensorial, gimnasio y un estudio de pilates y yoga. El spa, además, tiene conexión directa con la piscina Odyssey, diseñada por Karl Lagerfeld.

Dónde comer y beber

restaurante japonés
(Foto: Metropole)

El Hôtel Métropole Monte-Carlo ofrece una propuesta gastronómica diversa, con cocina francesa clásica, sabores mediterráneos contemporáneos y alta cocina japonesa. 

Les Ambassadeurs, distinguido con dos estrellas Michelin y a cargo de Christophe Cussac, quien antes pasó por La Réserve de Beaulieu y Abbaye Saint-Michel, se especializa en una refinada alta cocina francesa. Yoshi, un elegante restaurante japonés centrado en sushi, sashimi, nigiri y teppanyaki, una técnica en la que los alimentos se cocinan sobre una plancha de hierro, propone una atmósfera más íntima que la de los sofisticados salones del hotel. Odyssey, ubicado junto a la pileta en el impactante espacio diseñado por Karl Lagerfeld, presenta una cocina mediterránea de estilo más relajado. 

Durante los meses de calor, Zia at Odyssey, de los chefs Manon Santini y Rocco Seminara, suma sabores italianos y versiones sofisticadas de la pizza, con creaciones que incluyen trufa y caviar.

terraza en la azotea
(Foto: Fairmont)

El restaurante Amu, ubicado en la terraza del hotel Fairmont, ofrece vistas espectaculares al Mediterráneo y una refinada carta francesa e italiana elaborada con productos locales, frutos de mar de origen responsable y sabores clásicos de la región. El menú incluye una ensalada Niçoise tradicional con burrata, carpaccio de langostinos rojos de Sicilia, atún crudo con yuzu kosho, un condimento japonés picante a base de cítricos y ají, y tartare de dorada mediterránea con tomates confitados y jalapeño. También hay pizzas, pastas, carnes a la parrilla y pescado del día. Entre los postres destacan los clásicos italianos como la panna cotta y el tiramisú, que se terminan de preparar en la mesa.

U Luvassu, junto al puerto, permite conocer una faceta más relajada de Mónaco, lejos de los casinos y los superyates. En Port Hercule, Eric Rinaldi, pescador de cuarta generación, sirve la pesca del día en la pescadería y restaurante familiar frente al mar, con pescados, langostas salvajes del Mediterráneo y abundantes mariscos. Es un lugar informal, auténtico y, para los estándares de Montecarlo, sorprendentemente sencillo.

Qué ver y qué hacer

Palace in Monaco
(Foto: Getty Images)

El Palacio Real, abierto solo durante los meses de verano, es una parada imprescindible. Ubicado en lo alto de la ciudad, el Palacio del Príncipe es la residencia oficial del soberano de Mónaco y uno de los grandes símbolos de la extensa historia de la familia Grimaldi. Construido como fortaleza en 1215, con el paso de los siglos se transformó en un elegante palacio que reúne elementos medievales, renacentistas y clásicos. El edificio se destaca por sus imponentes Apartamentos de Estado y sus interiores históricos. Además, hasta el 25 de septiembre de 2026 alberga una exposición temporal dedicada a la boda real de Grace Kelly con el príncipe Rainiero III.

shopfront
(Foto: Paul Allen/ Andfotography2)

Una sofisticada galería junto al hotel Metropole reúne una amplia variedad de marcas de lujo, como Isabel Marant, Max Mara, Missoni y Orlebar Brown, además de propuestas infantiles como Gucci Kids

A pocos pasos aparece Alter, una pequeña boutique dedicada a la marca de moda sustentable que Pauline Ducruet, hija de la princesa Estefanía de Mónaco, fundó en 2018. La firma se distingue por sus diseños sin género y por el uso de materiales de menor impacto ambiental. Sus colecciones incluyen ropa y bolsos prêt-à-porter, es decir, prendas listas para usar, además de una nueva y versátil línea de trajes de baño, con siluetas relajadas, estética minimalista y detalles funcionales. La marca recurre a materiales reciclados siempre que puede, una decisión que refleja su compromiso de reducir el impacto ambiental de la industria de la moda.

car museum
(Foto: AFP via Getty Images)

La colección de automóviles de Su Alteza Serenísima, el príncipe de Mónaco, comenzó con el príncipe Rainiero III, quien comenzó a coleccionar autos a fines de la década de 1950. Aquella pasión personal se transformó en una colección de cerca de 100 vehículos excepcionales, que abrió al público en 1993. Desde julio de 2022, la muestra ocupa un amplio espacio subterráneo junto al puerto. 

Entre sus piezas figuran un De Dion Bouton de 1903, conservado en excelentes condiciones, y un Lotus de Fórmula 1 de 2013, en un recorrido que abarca más de un siglo de historia del automóvil. También se destacan autos de competición que participaron en el Rally de Montecarlo y en el Gran Premio de Mónaco, además del Lexus que se utilizó en la boda real de 2011 del príncipe Alberto II de Mónaco y Charlene Wittstock.

Oculta bajo los jardines de Montecarlo y abierta solo con cita previa, Hauser & Wirth, una de las galerías de arte contemporáneo más reconocidas a nivel internacional, propone un espacio discreto e inesperado en pleno principado. Lejos del movimiento de las boutiques de lujo, de los hoteles y de la Plaza del Casino, funciona como un refugio cultural en medio de Montecarlo. Su ubicación subterránea refuerza esa sensación de hallazgo y permite recorrer una amplia selección de obras de artistas como Philip Guston, Louise Bourgeois y Andy Warhol.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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