Otra vez se dispara la valuación de Anthropic y la fortuna de sus siete fundadores
La nueva ronda de financiamiento llevó a la compañía de inteligencia artificial a cifras récord y catapultó el patrimonio de los hermanos Dario Amodei y Daniela Amodei, junto a otros cinco socios, en medio de la pulseada con OpenAI y los cruces públicos con Sam Altman y Elon Musk.

La carrera armamentística de la inteligencia artificial sigue en pleno auge. El gigante de la IA, Anthropic, anunció el jueves que recaudó US$ 30.000 millones, con una valoración de US$ 380.000 millones, frente a los US$ 183.000 millones de septiembre. Ese salto casi duplicó la fortuna de sus siete cofundadores multimillonarios, encabezados por el director ejecutivo Dario Amodei y su hermana Daniela Amodei, hasta llegar a US$ 7.000 millones cada uno, según estimaciones de Forbes.

Anthropic todavía vale menos que su rival, OpenAI, que inversores privados valoraron en US$ 500.000 millones en octubre. Sin embargo, los cofundadores de Anthropic superan en patrimonio a Sam Altman, cofundador y director ejecutivo de OpenAI, quien no tiene participación directa en el gigante de la IA y posee una fortuna estimada en US$ 3.000 millones. Según Forbes, cada uno de los siete cofundadores de Anthropic controla algo más del 1,8 % de la empresa.

A comienzos de enero, Sam Altman habló sobre Anthropic —cuyos cofundadores trabajaron antes en OpenAI— con un tono cordial. Mientras OpenAI apuntó al público masivo con su popularísimo ChatGPT, Anthropic concentró su negocio en el segmento corporativo. "Definitivamente creo que hacen un buen trabajo con este enfoque único de 'vamos a lograr el éxito empresarial'", declaró Altman a Forbes. “Sin duda, tienen un buen modelo de programación. Lo respeto mucho. Creo que fue una buena innovación por su parte”, completó.

Sin embargo, apenas unas semanas después, el clima cambió. Cuando Anthropic lanzó una serie de anuncios para el Super Bowl que, según varios analistas, se burlaban de la decisión de OpenAI de sumar publicidad en ChatGPT, Altman adoptó un tono más crítico. "Supongo que es propio de la marca que Anthropic use un anuncio engañoso para criticar anuncios engañosos teóricos que no son reales", escribió en X. “Anthropic ofrece un producto caro a personas adineradas. Nos alegra que lo hagan y nosotros también lo estamos haciendo, pero también creemos firmemente que necesitamos llevar la IA a miles de millones de personas que no pueden pagar suscripciones”, precisó. @@FIGURE@@

La postura más agresiva que adoptó Sam Altman dejó en evidencia la dimensión que alcanzó Anthropic como competidor. En paralelo, Elon Musk lanzó su propio ataque —sin fundamentos— en su red social X, tras el anuncio de la nueva ronda de financiamiento de la firma. El empresario calificó a la compañía de "malvada" y discriminatoria. "Francamente, no creo que se pueda evitar la inevitable ironía de que Anthropic termine siendo Misanthropic", escribió. “Estabas condenado a este destino cuando elegiste tu nombre”, agregó.

Más allá de las críticas, Anthropic atravesó semanas de fuerte protagonismo. Los anuncios que presentó durante el Super Bowl recibieron elogios y varios especialistas los definieron como una sátira filosa; incluso Altman reconoció que se rió. A la vez, su capacidad en programación ganó reconocimiento en el sector. De hecho, el lanzamiento a comienzos de febrero de su nuevo modelo, Claude Opus 4.6, impactó en las acciones globales de software y borró miles de millones de dólares en valor de mercado, ante el temor de los inversores de que esas compañías enfrentaran una amenaza existencial.

Ahora se sumó la megarronda de financiamiento de Anthropic, en la que la compañía recaudó casi US$ 20.000 millones más de lo que había previsto inicialmente. El volumen de fondos sorprendió incluso a parte del mercado, que no esperaba una cifra de esa magnitud. Desde la empresa evitaron hacer comentarios sobre el patrimonio de sus fundadores y mantuvieron silencio frente a las estimaciones que circularon en las últimas horas.

Los hermanos Dario Amodei y Daniela Amodei crecieron en el Mission District, en San Francisco, durante la década de 1980. En esos años, Darío desarrolló una fuerte inclinación por las matemáticas y la física, mientras que Daniela se destacó en humanidades y música.

En 2015, Darío ingresó al prestigioso laboratorio Google Brain, perteneciente a Google. Un año después pasó a OpenAI, donde escaló posiciones hasta asumir como vicepresidente de investigación del laboratorio de inteligencia artificial. Por su parte, Daniela orientó su carrera hacia la política y trabajó con el excongresista de Pensilvania Matt Cartwright. Luego de cinco años en la firma de pagos Stripe, se sumó a OpenAI, donde ocupó el cargo de vicepresidenta de seguridad y políticas.

En 2021, los hermanos Amodei y un grupo de ejecutivos que dejó la compañía rompieron con OpenAI tras una disputa interna por el rumbo y la seguridad de la inteligencia artificial. Junto con Jack Clark, Sam McCandlish, Chris Olah, Tom Brown y Jared Kaplan fundaron Anthropic, una empresa rival que puso el foco en el desarrollo responsable de modelos de IA. @@FIGURE@@

Desde entonces, Anthropic se convirtió en un rival de peso para OpenAI. La joya de la compañía es Claude Code, una versión del chatbot Claude adaptada a tareas de programación. El jueves, la firma informó que el producto alcanzó una tasa de ingresos anualizada de US$ 2.500 millones, frente a los US$ 1.000 millones registrados en diciembre.

Para Anthropic, el avance de Claude Code abrió la puerta a otros servicios dentro de grandes empresas. Según datos que la compañía compartió con Forbes en noviembre, más del 60% de sus clientes corporativos utiliza más de un producto de la familia Claude. Entre ellos figura la plataforma para desarrolladores de Claude, que brinda acceso a API y permite crear herramientas sobre la base de sus modelos, y una versión empresarial del chatbot con mayores estándares de seguridad y controles administrativos. Este último apunta, sobre todo, a sectores regulados como el sanitario y el jurídico.

Cuando la empresa detectó esa tendencia el verano pasado, ajustó su estrategia comercial para aprovecharla mejor. En ese proceso probó nuevas estructuras de precios y distintos paquetes de productos. Así lo explicó en noviembre el director de producto y cofundador de Instagram, Mike Krieger, en diálogo con Forbes.

La compañía informó el jueves que sus ingresos anualizados treparon a US$ 14.000 millones, frente a los US$ 7.000 millones de octubre. En paralelo, Anthropic se convirtió en el proveedor más elegido dentro del mercado de modelos de lenguaje para empresas, que alcanzó los US$ 8.400 millones en 2025, según un estudio que difundió el verano pasado Menlo Ventures, inversor de la firma.

El salto en la fortuna de los cofundadores refleja la fortaleza financiera de la empresa, aunque también llama la atención por otro motivo. El mes pasado, Dario Amodei publicó un ensayo de más de 20.000 palabras titulado "La adolescencia de la tecnología", en el que advirtió sobre el riesgo de que la riqueza quede en manos de unos pocos. En ese texto mencionó el caso de Elon Musk, cuya fortuna asciende a casi US$ 850.000 millones, según Forbes, y sostuvo que supera la de John D. Rockefeller, que en el punto más alto de la Edad Dorada concentró alrededor del 2% del PBI de Estados Unidos. "Lo que hay que preocuparse es un nivel de concentración de la riqueza que destruya a la sociedad", escribió.

En esa línea, afirmó que los siete cofundadores de Anthropic asumieron el compromiso de donar el 80% de su patrimonio a causas benéficas. Tras la última ronda de financiamiento, el valor total de esa promesa asciende ahora a US$ 49.000 millones.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com