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Por qué Wall Street trata con cautela al auto volador de Elon Musk

Peter Lyon

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El Tesla Roadster sorprendió en su presentación, aunque todavía falta mucho para que llegue al mercado. La producción está prevista para 2028, pero los antecedentes de retrasos y las trabas regulatorias generan dudas sobre el cumplimiento de los plazos.

19 Octubre de 2026 12.32

La semana pasada, Elon Musk subió al escenario de SpaceX en Texas para presentar el nuevo Tesla Roadster. Antes de la demostración, el hombre más rico del mundo aseguró que necesitaban público para demostrar que lo que estaban a punto de mostrar no era producto de la inteligencia artificial. Poco después, el vehículo protagonizó una sorprendente exhibición que recordó al DeLorean volador de la película Volver al futuro. Gracias a un sistema de chorros de aire a altísima presión, el auto cayó, giró en el aire, despegó y finalmente aterrizó.

La presentación marcó un hito para uno de los proyectos más esperados de Tesla. Anunciado hace años y postergado en varias ocasiones, el Roadster finalmente debutó ante el público.

Tecnología de SpaceX para crear un verdadero auto volador

Uno de los aspectos más sorprendentes de la prueba fue que el Roadster realizó todas las maniobras sin nadie al volante. El prototipo subió por una rampa y quedó suspendido boca abajo durante unos segundos. Detrás de estos movimientos estuvo una tecnología desarrollada junto con SpaceX, que utiliza propulsores de gas frío para expulsar aire comprimido en distintas direcciones y controlar la posición del vehículo en el aire.

La exhibición terminó entre los aplausos de los inversores y entusiastas que presenciaron la prueba. Mientras el vehículo expulsaba chorros de aire comprimido que recordaban a los de un cohete Falcon 9, Musk observaba desde un costado del escenario y sonreía. "El futuro debería parecerse al futuro", afirmó ante el público.

La presentación también incluyó una prueba de aceleración para mostrar la potencia del Roadster. Por indicación de Musk, su equipo puso a prueba el vehículo, que pasó de 0 a 96 km/h en apenas un segundo.

Copia de Tesla_fly
(Foto: Tesla)

La tecnología de los cohetes llega a los autos

Detrás de estas maniobras está el denominado "Paquete SpaceX", una tecnología que Tesla incorporó al Roadster. En lugar de utilizar alas o hélices como las de los drones, el vehículo cuenta con depósitos especiales integrados en el chasis que almacenan aire a altísima presión. Ese aire se libera a través de pequeños propulsores ocultos detrás de la patente y de distintos paneles de la carrocería.

Musk también adelantó que el modelo definitivo tendrá tres versiones. La Performance estándar requerirá una reserva de US$ 50.000, mientras que la Thrust, de mayor rendimiento, tendrá un precio de US$ 250.000. Por último, la Rocket será la más exclusiva, no estará autorizada para circular por la vía pública y se ofrecerá únicamente por invitación.

El objetivo de 2028 y los obstáculos regulatorios

A pesar del impacto de la demostración, Wall Street mantiene sus dudas sobre el futuro del Roadster. Tesla había anunciado inicialmente que comenzaría a fabricarlo en 2020, pero los sucesivos retrasos obligaron a modificar los planes. Ahora, Musk asegura que la producción arrancará en 2028. Sin embargo, teniendo en cuenta los antecedentes de la compañía con proyectos como el Cybertruck, los analistas consideran que se trata de una fecha ambiciosa y no de una garantía.

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(Foto: X @Tesla)

Más allá de los plazos de producción, Tesla deberá superar importantes obstáculos regulatorios antes de que el Roadster pueda circular por las calles. El prototipo todavía no cuenta con las autorizaciones necesarias, y sus capacidades aéreas plantean nuevos desafíos para organismos estadounidenses como la Administración Federal de Carreteras (FHWA) y la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA). También podría necesitar la aprobación de la Administración Federal de Aviación (FAA). Entre las principales preocupaciones figuran los posibles riesgos para los peatones derivados de los chorros de aire a alta presión y del ruido que generan los propulsores.

¿Una estrategia para desviar la atención?

Algunos críticos consideran que Musk eligió este momento para presentar el Roadster y desviar la atención de los problemas que enfrenta Tesla. La compañía está bajo presión por el desarrollo de su sistema de conducción autónoma y los cambios en la rentabilidad de sus vehículos eléctricos a nivel mundial. En ese contexto, una demostración de este tipo le permite recuperar el protagonismo y reforzar su imagen de empresa innovadora.

Más allá de las críticas, la prueba en McGregor también permitió mostrar los avances tecnológicos del proyecto. Sin embargo, todavía está por verse si el Roadster llegará a un público más amplio en el mercado de autos de lujo o si quedará reservado para un pequeño grupo de compradores de alto poder adquisitivo. Por ahora, Tesla logró demostrar las capacidades del prototipo, aunque todavía persisten dudas sobre su futuro comercial.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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