Samsung Electronics anunció que devolverá entre 90 billones y 110 billones de wones —equivalentes a entre U$S 65.000 millones y U$S 80.000 millones— a sus accionistas este año, a través de dividendos y recompras de acciones. Será el mayor programa de distribución de capital de su historia y equivale a cerca de cinco veces el récord anterior, fijado en 2020.
La decisión responde a la presión de los inversores para que la compañía comparta una porción mayor de las ganancias extraordinarias generadas por el ciclo de inteligencia artificial. Samsung y su rival local SK Hynix, los dos principales productores globales de chips de memoria, se beneficiaron de la construcción acelerada de centros de datos y de la demanda de semiconductores de alta gama para infraestructura de IA.
“Este nivel récord de retornos para accionistas busca asegurar que los beneficios del crecimiento de la compañía lleguen a los accionistas de una manera tangible”, señaló Samsung. La empresa agregó que definió el programa procurando mantener un equilibrio entre la distribución de capital y la necesidad de sostener su crecimiento futuro.
La compañía recomprará 15 billones de wones en acciones desde el lunes hasta el 21 de noviembre, y abonará cerca de 30 billones de wones en dividendos en efectivo durante el tercer trimestre. Samsung decidirá en enero la composición del desembolso restante correspondiente al cuarto trimestre, con alternativas que incluyen nuevos dividendos, recompras adicionales y cancelación de acciones.
El negocio de los chips financia el mayor retorno
El programa forma parte del compromiso asumido por Samsung desde 2024 de devolver a los accionistas la mitad de su flujo de caja libre en un período de tres años. El anuncio llega pocos días después de que SK Hynix comunicara la recompra y posterior cancelación de 40 billones de wones, cerca de U$S 29.000 millones, en acciones propias, además de elevar el objetivo de retorno de capital a más de 50% del flujo de caja libre acumulado entre 2025 y 2027.
SK Hynix tiene previsto adquirir cerca de 24,07 millones de acciones, equivalentes a aproximadamente 3,3% de sus 730.492.365 títulos emitidos. El plan comenzó el 20 de agosto y tendrá una duración aproximada de tres meses y prevé cancelar todos los papeles adquiridos al finalizar el proceso.
Las cifras muestran la escala del ciclo de rentabilidad que viven las dos compañías. Según los datos difundidos, la ganancia operativa de Samsung aumentó más de 12 veces interanual, hasta superar los U$S 100.000 millones durante el primer semestre. La de SK Hynix creció cinco veces, hasta alrededor de U$S 70.000 millones. Los analistas esperan que el beneficio operativo combinado de ambas compañías exceda los U$S 400.000 millones en el año completo.
La demanda se concentra en chips de memoria de alto ancho de banda —high-bandwidth memory o HBM— utilizados en el hardware de inteligencia artificial. La capacidad de Samsung y SK Hynix para enfocarse en estos productos de mayor valor también contribuyó a una escasez de chips más convencionales, utilizados en electrónica de consumo, y elevó los precios del mercado en general.

El CFO de Samsung, Park Soon-cheol, había anticipado la estrategia durante una llamada con analistas el mes pasado: la compañía buscaría “encontrar el equilibrio óptimo entre maximizar el valor para los accionistas y reinvertir para el crecimiento futuro”.
La señal al mercado tras la corrección
La devolución de capital busca también calmar la inquietud de los inversores sobre la durabilidad del gasto global en inteligencia artificial. La industria de semiconductores es cíclica: la inversión masiva en infraestructura puede impulsar márgenes y precios durante un período, pero una corrección de la demanda o una sobrecapacidad suele impactar rápidamente sobre las valuaciones.
Las acciones de Samsung y SK Hynix retrocedieron 22% y 41%, respectivamente, desde sus máximos de junio. Sin embargo, aún acumulan subas de cerca de cuatro veces y siete veces, respectivamente, en los últimos doce meses. El contraste refleja la tensión entre el entusiasmo por la IA y la preocupación por una eventual pausa en el ciclo de inversión de los hyperscalers y centros de datos.
Para Chaiwon Lee, presidenta de Life Asset Management, con sede en Seúl, el tamaño nominal del anuncio no debe analizarse de manera aislada. “El monto absoluto parece grande, pero no representa un aumento tan pronunciado en proporción al fuerte crecimiento de las ganancias de la compañía”, señaló.
No obstante, Lee consideró que el programa transmite una señal relevante sobre la capacidad financiera de Samsung. “Esto muestra que la compañía tiene una sólida potencia financiera para elevar el retorno a los accionistas y ayudar a aliviar el descontento de los inversores”, afirmó. También sostuvo que la reciente baja de las acciones “no se debe a ningún cambio en los fundamentos, sino a una toma de ganancias después de un rally vertiginoso”.
La apuesta de Samsung consiste en mostrar que puede financiar, al mismo tiempo, una mayor inversión para atender el auge de la inteligencia artificial y una distribución de capital sin precedentes. Para los inversores, el mensaje es que la compañía confía en la generación futura de caja aun en un sector donde los ciclos de expansión y ajuste suelen ser abruptos.
La reacción de SK Hynix refuerza esa lectura. JPMorgan estima que la empresa podría anunciar retornos adicionales para accionistas de al menos U$S 130.000 millones. En el negocio global de memoria, la IA no solo está transformando la demanda de chips: también está modificando el modo en que los gigantes asiáticos administran sus excedentes de capital.