Cuando Sergio Leal (43) llegó a China como futbolista, descubrió un negocio antes que un club. Pasaba las madrugadas buscando productos para importar a Uruguay y creyó haber encontrado uno: motos eléctricas de menos de US$ 1.000 para estudiantes universitarios que llegaban a Montevideo del interior y que necesitaban una forma económica de trasladarse.
Llegó a contactar proveedores en el país asiático y comerciantes en Uruguay, pero abandonó la idea porque entendió que en aquel entonces —año 2014— el mercado todavía no estaba preparado para la movilidad eléctrica. Años después aplicaría el mismo razonamiento para comprar un club en Andorra y para invertir en gastronomía en España.
El riverense que pasó por Peñarol, Danubio, Plaza Colonia y por ligas de China, Grecia, Colombia, Perú y Andorra, dirige Amazonia, un restaurante de la Costa Dorada catalana que emplea a unas 30 personas. Detrás de ese recorrido hay una historia de analizar mercados e identificar cuándo una oportunidad está madura para invertir. “Siempre fui una cabeza inquieta”, dice a Forbes Uruguay.
Comprar un club en Andorra
La experiencia con las motos no prosperó, pero no modificó su forma de buscar oportunidades. El siguiente mercado que decidió analizar fue el fútbol andorrano. Mientras transitaba los últimos años de su carrera llegó a ese pequeño país europeo pensando en el después.
Había estudiado gerencia deportiva y empezó a mirar la liga local desde otra perspectiva. Donde otros veían un campeonato amateur, Leal vio un activo infravalorado con clubes que competían por clasificar a torneos europeos que otorgaban ingresos de la UEFA, pero seguían funcionando con estructuras poco profesionalizadas.
Junto al empresario Fabio Sierra compró el Pas de la Casa, un equipo inactivo de la Segunda División andorrana. La apuesta consistía en profesionalizar la operación: incorporar jugadores sudamericanos y europeos, garantizarles alojamiento y alimentación, establecer incentivos por rendimiento y construir un plantel que pudiera dedicarse exclusivamente a su pasión. “Queríamos que los futbolistas vivieran del fútbol y no que trabajaran de día y jugaran los fines de semana”, explica.
El resultado llegó rápido. El equipo ascendió invicto, con 130 goles a favor y apenas siete en contra. Permaneció una temporada en Primera División hasta que, en 2023, un grupo inversor árabe se interesó por el club. Leal vendió el 35% que conservaba por, según afirma, “bastante más” de lo que había invertido inicialmente. Aunque evita revelar el monto, estima que hoy un club andorrano puede valer entre € 300.000 y € 800.000, según sus activos y deudas.
Amazonia: de socio inversor a dueño del 100%
La siguiente oportunidad apareció lejos del fútbol. A través de unos amigos uruguayos surgió la posibilidad de invertir en un restaurante en el puerto de Segur de Calafell, a unos 60 kilómetros de Barcelona. Entró como inversor y solo después de algunos años asumió la gestión. “Al principio yo solo ponía capital. Ellos ya tenían la experiencia y llevaban la operativa”, recuerda.
La sociedad se constituyó en 2020, pero la pandemia obligó a postergar la apertura. Leal sostiene que esa demora fue lo que finalmente jugó a favor. “Si hubiéramos abierto antes del covid habríamos tenido alquileres, salarios y otros costos con el negocio cerrado. Como todavía no habíamos empezado, arrancamos desde cero cuando se levantaron las restricciones”, reflexiona.
Detrás de la operación apareció otra figura clave: Ana Gonnet, contadora, socia y su esposa. Mientras el restaurante daba sus primeros pasos, comenzó a llevar la administración de un grupo de seis locales gastronómicos, una experiencia que luego trasladó al negocio propio. “Sin Ana no hubiésemos logrado nada. Tenemos controlados los costos de compra, los gastos de personal, el punto de equilibrio, la facturación y todos los indicadores del negocio”, afirma Leal.
La toma de control fue gradual. En 2023 compraron la participación del Grupo Teatre, que poseía el 50% de la sociedad, y al año siguiente adquirieron la parte del tercer socio hasta quedarse con el 100% de la empresa. Recién entonces decidieron dar el paso más ambicioso.
Durante el invierno de 2025 cerraron el restaurante para realizar una reforma integral de unos € 500.000. Incorporaron un tercer local contiguo, ampliaron la capacidad hasta 240 comensales y el 17 de abril reabrieron bajo una nueva marca: Amazonia.
Hoy, poco más de un año después de la reinauguración, Amazonia recibe entre 300 y 350 clientes diarios entre semana y entre 500 y 600 los fines de semana. El ticket promedio oscila entre € 20 y € 30 y, en temporada alta, el equipo suma ocho cocineros y diez camareros.
La forma de gestionar también conserva rasgos del fútbol. Leal reúne al equipo después de los servicios, reconoce los buenos desempeños y adapta el liderazgo según cada persona. “Ya sé a quién le puedo hablar más fuerte y a quién no”, explica.
La apuesta del medio millón de euros coincidió, además, con un momento complejo para la hostelería española. El aumento del costo de vida redujo el consumo y muchas familias empezaron a acortar sus vacaciones o a comer menos veces fuera de casa. “Eso se siente en toda la hostelería”, reconoce.
La estrategia de marketing digital empezó a atraer clientes desde Barcelona, Sitges y otras localidades cercanas, mientras la propuesta gastronómica —que combina cocina mediterránea, parrilla uruguaya y guiños peruanos— buscó diferenciarse de la competencia. Hoy, según Leal, la empresa factura por encima del ejercicio anterior y consolidó una clientela que vuelve durante todo el año.
Aunque recibe consultas para abrir nuevos locales y desarrollar franquicias, asegura que todavía no es el momento. Antes quiere consolidar Amazonia. Cuando se le pregunta qué le dejó el fútbol, no habla de disciplina ni de sacrificio, sino de la “resolución inmediata” de situaciones, cómo lo hacía cuando jugaba de 9 y cómo lo hace hoy en el restaurant, cuando un servicio lo requiere.