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Negocios

De aprender a instalar aires a crear un imperio de la climatización y construir una fortuna de US$ 800 millones

Brandon Kochkodin

Joe Strada, fundador de Strada Services.
(Jamel Toppin para Forbes).
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Joe Strada convirtió el oficio que aprendió gracias a un amigo en una compañía con más de 4.000 empleados y presencia en 13 estados. Ahora, tras décadas de expansión, dio el salto a la política y busca llegar al Congreso de Estados Unidos.

30 Septiembre de 2026 09.44

A Joe Strada le sacan una foto y sus empleados aprovechan para cargarlo. Al parecer, las fotos profesionales no son algo habitual en el depósito de Strada Services, en Florida, Estados Unidos. Lo que sí es frecuente es hacerle bromas al jefe. El edificio es largo y bajo, construido principalmente con hormigón y metal, con portones de carga a los costados y un amplio espacio asfaltado en la entrada. Las camionetas de la empresa ocupan buena parte del predio.

Adentro, Strada se detiene frente a un contenedor lleno de restos de cable amontonados, que forman una maraña parecida a un nido de serpientes. Al verlo, pregunta si alguien revisó cuánto material quedaba antes de comprar más. No es un detalle menor: el cable de cobre es caro. "No tengo trabajo, pero me dedico a observar y a hacer muchas preguntas. Por ejemplo, ¿por qué hacemos esto?", dijo Strada.

Strada, de 63 años, ya no maneja el día a día del negocio, tarea que quedó en manos de un CEO. Su empresa instala y repara sistemas eléctricos de aire acondicionado, plomería y seguridad para constructoras y dueños de viviendas. En 2025, la empresa facturó US$ 534 millones y alcanzó una dotación de más de 4.000 empleados distribuidos en 13 estados.

Actualmente ocupa el cargo de presidente ejecutivo y conserva el 45% de la compañía, una participación que explica buena parte de su fortuna. Forbes estima que su patrimonio asciende a US$ 800 millones. Y todavía podría aumentar más: aunque la construcción de viviendas nuevas se mantiene muy por debajo de los niveles alcanzados durante el boom de la pandemia, una recuperación del sector podría elevar su fortuna por encima de US$ 1.000 millones.

El mes pasado, Strada ganó las internas del Partido Republicano para competir por una banca en la Cámara de Representantes de Estados Unidos por el 11.º distrito de Florida. La definición fue muy ajustada. Un recuento electrónico confirmó su victoria por apenas 393 votos. El distrito abarca parte del área metropolitana de Orlando y zonas de los municipios de Lake y Sumter, además de The Villages, una enorme comunidad para jubilados donde viven unas 145.000 personas. 

Con los nuevos límites electorales aprobados este año, Donald Trump obtuvo ahí, según una reconstrucción de los resultados de las elecciones de 2024, el 57% de los votos, frente al 42% de Kamala Harris. Strada, por su parte, ya puso US$ 5 millones de su propio bolsillo para financiar la campaña, mientras que su rival demócrata recaudó cerca de US$ 120.000.

Si Strada gana las elecciones de noviembre, Forbes estima que probablemente se convertiría en el miembro más rico del Congreso de Estados Unidos. Su patrimonio superaría al del representante republicano por Indiana, Jefferson Shreve, quien creó la empresa de depósitos Storage Express y la vendió por US$ 590 millones en 2022, y al del senador republicano por Florida, Rick Scott, quien amasó su fortuna en el sector de la salud y participó en la creación de la compañía hospitalaria que luego se convirtió en Columbia/HCA.

De un bowling a un negocio millonario

Strada creció en Chicago junto a cuatro hermanas y un hermano. Su mamá se ocupaba de los seis hijos, mientras su papá cambiaba de trabajo y probaba suerte con distintos pequeños negocios. Cuando tenía 12 años, su padre se cansó de los duros inviernos de la ciudad y decidió mudarse a toda la familia a Longwood, Florida, al norte de Orlando.

El bowling ya ocupaba un lugar importante en la familia. En Chicago, su padre había organizado una liga que reunía a sus parientes todos los domingos y, durante la secundaria, Strada se sumó a una competencia local y colaboró con su organización. El encargado del lugar notó su dedicación y, durante un torneo, le ofreció trabajo para recorrer las pistas con un carrito y juntar las botellas de cerveza vacías. Su desempeño le permitió conseguir un trabajo full-time. Por entonces, ir a la universidad ni siquiera estaba entre sus planes.

Joe Strada pasó por otros negocios antes de encontrar en los servicios para el hogar su próximo desafío. (Foto: Strada Services)

Strada conoció a Karen, su futura esposa, a los 18 años, cuando fue a cobrar un cheque al Barnett Bank. Lo atendió ella, que trabajaba como cajera en el sector donde los clientes podían hacer operaciones bancarias sin bajarse del auto. Strada volvió el viernes siguiente y le dejó una nota para pedirle su número de teléfono.

A los 19 años, Strada ya conocía cada rincón del bowling y se dio cuenta de que el dueño atravesaba dificultades económicas. Pensó que podía ser una oportunidad para comprar el negocio, pero no tenía el dinero necesario para hacerlo. Entonces tomó otro camino y, junto con su padre, invirtió US$ 20.000 en un local de donas, aunque conservó su trabajo en el bowling.

La rutina pronto se volvió agotadora. Seis noches por semana preparaba donas, durante el día trabajaba en el bowling y apenas dormía tres horas. Karen todavía guarda una foto de aquellos años en la que, según Strada recuerda, aparece con enormes ojeras. En octubre de 1984, cuando él tenía 21 años, se casaron y decidieron no irse de luna de miel. En cambio, destinaron US$ 21.000 al anticipo de su primera casa, en Altamonte Springs, una localidad situada a unos 25 kilómetros al norte de Orlando.

Por esos años, el bowling empezó a tener problemas financieros y los cheques con los que le pagaban a Strada comenzaron a ser rechazados por falta de fondos. Entonces apareció otra oportunidad. Su amigo Robert Dello Russo, fundador de Del-Air, una empresa de aire acondicionado de Florida, le ofreció un puesto de ventas, aunque le pagaría aproximadamente la mitad de su sueldo anterior. Strada aceptó, pero antes quiso entender bien qué vendía. En su tiempo libre, acompañó, sin cobrar, a técnicos con experiencia para aprender el oficio. Así aprendió a instalar y reparar equipos de aire acondicionado. Además, los sábados, trabajaba en el cableado de casas junto a un electricista de Del-Air en quien confiaba.

Strada pasó varios años en Del-Air con la idea de que algún día podría comprar la compañía, pero eso nunca ocurrió. Cuando Dello Russo decidió vender la mayor parte de la empresa a sus empleados, Strada le propuso crear juntos una compañía independiente dedicada a las instalaciones eléctricas. Así nació Strada Services en 2003.

Strada Services nació en 2003 como una empresa de instalaciones eléctricas, mientras su fundador todavía trabajaba para Del-Air. (Foto: Strada Services)

Durante los 13 años siguientes, Strada mantuvo su puesto de ventas en Del-Air y, al mismo tiempo, desarrolló su nueva empresa. Por entonces, el negocio eléctrico era mucho más pequeño que la operación de aire acondicionado de Del-Air. Sin embargo, según Strada, para 2016 ya contaba con varios cientos de empleados y facturaba más de US$ 40 millones al año. Ese mismo año, compró la participación de Dello Russo, dejó Del-Air y pasó a manejar Strada Services por su cuenta.

Como parte del acuerdo de 2016, Strada se comprometió a no competir con Del-Air en el negocio del aire acondicionado durante cinco años. Cuando esa restricción venció en 2021, según relató, el responsable de la división de Orlando de Lennar, una de las mayores constructoras de viviendas de Estados Unidos, le propuso encargarse de la climatización de unas 3.000 casas, pese a que Strada no tenía personal dedicado a esa actividad. Aceptó. Entre 12 y 18 meses después, aseguró, la nueva división ya había completado trabajos de aire acondicionado por un valor de unos US$ 120 millones.

El contexto también favoreció a Strada. Por esos años, los fondos de capital privado empezaron a invertir grandes sumas en compañías de servicios para el hogar. El sector estaba compuesto por una gran cantidad de pequeños contratistas de aire acondicionado, plomería y electricidad, lo que representaba una oportunidad para adquirir esos negocios y reunirlos bajo empresas de mayor tamaño.

El interés de los inversores se reflejó en las cifras. En 2021 se concretaron 240 operaciones de compra y venta de empresas dedicadas a servicios de calefacción, ventilación, aire acondicionado y refrigeración, más del doble que en los dos años anteriores. A eso se sumó el boom inmobiliario del centro de Florida. Solo en el área metropolitana de Orlando se otorgaron permisos para construir 17.600 viviendas unifamiliares ese año, casi cuatro veces más que una década atrás.

En ese escenario, la firma de Trilantic North America, que administraba activos por US$ 5.900 millones, invirtió en Strada Services en 2021 y se quedó con el 55% de la compañía. Strada no reveló cuánto dinero implicó la operación. Tras la inversión, la empresa expandió sus operaciones fuera de Florida mediante diversas adquisiciones. Una de las más importantes llegó en 2024, cuando compró Templar Electric, con sede en Texas, por US$ 80 millones, según Florida Voice. Esa compañía ya tenía presencia en Texas, Nuevo México, Arizona, Oklahoma y Luisiana.

Técnico que realiza tareas de mantenimiento preventivo en equipos de climatización
La climatización se sumó al negocio en 2021 y, en menos de 18 meses, esa división alcanzó trabajos por unos US$ 120 millones. (Foto: Strada Services)

Un modelo de casa llamado Cali, de la constructora DR Horton, ayuda a entender la forma de trabajar que Strada llevó a su empresa. En un solo año, Strada Services realizó la instalación eléctrica de unas mil viviendas construidas con ese mismo diseño. Si el modelo se repetía una y otra vez, la empresa debía saber de antemano cuánto material necesitaba para cada casa, hasta el último conector.

El problema era que los electricistas con más experiencia no solían trabajar así. Cada uno tenía su propia manera de hacer la instalación y consideraba ese método personal como parte del oficio. Strada decidió cambiar esa lógica y establecer un mismo procedimiento para todos. Creó un plano plastificado de 28 por 43 centímetros en el que cada parte de la instalación eléctrica aparecía identificada con colores. El esquema funcionaba casi como una guía paso a paso y permitía saber qué había que instalar y dónde. De esa manera, la empresa podía completar los trabajos más rápido, controlar mejor el uso de los materiales, reducir desperdicios y calcular los costos con mayor precisión. Strada todavía guarda una copia del plano en su auto.

Pero a medida que la empresa sumó más obras, surgió el desafío de conseguir suficientes trabajadores y mantenerlos cerca de los lugares donde debían trabajar. Strada recordó que una mañana llegó al depósito de Sanford y conversó con seis electricistas que cargaban sus camionetas antes de salir. Todos vivían en Kissimmee, a unos 80 kilómetros de distancia. Cada día tenían que viajar hasta Sanford para retirar los materiales y luego volver a la zona de las obras.

La solución fue abrir una sucursal en Kissimmee. Los seis electricistas dejaron de perder buena parte del día en esos traslados y el cambio, además, permitió sumar personal. Otras 10 o 15 personas que querían trabajar para Strada Services, pero no estaban dispuestas a recorrer 80 kilómetros hasta Sanford, presentaron su solicitud una vez que la empresa abrió una sucursal más cerca de sus casas. "Si el local de donas no tiene donas en la góndola, no se venden", explicó Strada.

Capacitar trabajadores para sostener la expansión

En Strada Services, alguien sin experiencia previa puede ingresar a un programa de capacitación de 17 semanas para aprender el oficio de electricista y cobrar un sueldo con beneficios laborales desde el primer día. Según Strada, para la semana 12 los aprendices ya están preparados para llevarse a su casa una camioneta de la empresa. Para él, ese momento tiene un significado especial porque muchos son jóvenes que hasta entonces compartían un auto con su pareja y, después de unos meses de capacitación, vuelven a su casa al volante de una camioneta de Strada.

Un trabajador con sombrero de cubo repara una unidad de aire acondicionado exterior en una azotea.
Strada Services creó su propio programa de capacitación ante la falta de trabajadores especializados para cubrir la demanda de obras. (Foto: Pexels)

El programa surgió como respuesta a la falta de trabajadores capacitados para cubrir el volumen de obras disponibles. "Podríamos haber duplicado nuestro negocio si hubiéramos contado con la mano de obra necesaria", aseguró Strada. La empresa decidió entonces formar a sus propios electricistas y lo que hasta ese momento era una dificultad terminó por convertirse en una ventaja. Las grandes constructoras empezaron a pedirle a Strada Services que las acompañara cuando ampliaban sus operaciones a otras ciudades y estados porque, como explicó Strada, "forman a sus propios electricistas".

Los tres hijos de Strada se incorporaron al negocio familiar con el tiempo. Daniel, el menor, inicialmente quería dedicarse a la industria del fitness, pero cuando entró a la empresa comenzó a trabajar en instalaciones y aprendió rápidamente el oficio. Esa experiencia le hizo pensar que, si Strada Services había podido capacitarlo desde cero, también podía formar a otras personas que nunca habían trabajado como electricistas. Con esa idea, terminó al frente del programa de capacitación. Tras su muerte, el programa pasó a llamarse Universidad Daniel Strada, en homenaje a él.

Daniel tenía 28 años cuando murió en 2018. Una bala perdida lo alcanzó durante un tiroteo cerca de un centro comercial de Lake Mary, aunque él no tenía ninguna relación con el enfrentamiento. Según determinaron los investigadores, el disparo provino de varios cientos de metros de distancia. Joe Strada todavía conserva la cadena que su hijo llevaba puesta ese día.

Entre los recuerdos que guarda de Daniel hay uno que todavía influye en sus decisiones. En una ocasión, padre e hijo fueron a Lowe's a comprar materiales para remodelar una casa. Cuando terminaron de cargar la camioneta, Strada se dio cuenta de que se habían cargado dos bolsas de cemento por las que no habían pagado. Daniel lo miró y su padre decidió volver al local, explicar lo ocurrido y pagar el material. Al salir, encontró a su hijo con una sonrisa. "Quiero que se sienta orgulloso de mí", dijo Strada.

La regulación, en el centro de su agenda política

Un tema político que despierta interés en Strada es la regulación, en particular lo que considera un exceso de normas. Uno de los casos que menciona es el de las exigencias de eficiencia energética para las viviendas nuevas en Florida. Desde 2017, los constructores deben someter las casas a una prueba que permite detectar por dónde entra o sale el aire. Para hacerla, un técnico coloca un potente ventilador en una puerta exterior y mide las filtraciones que se producen a través de paredes, ventanas y puertas.

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Tras décadas dedicadas a los negocios, Strada ganó las internas republicanas y ahora busca una banca en la Cámara de Representantes. (Foto: Martin Falbisoner vía Wikimedia Commons)

Strada sostiene que esas exigencias terminaron por generar el problema contrario. Según explicó, algunas casas quedan tan aisladas del exterior que necesitan sistemas especiales de ventilación para renovar el aire. De acuerdo con sus cálculos, un constructor puede gastar entre US$ 10.000 y US$ 15.000 para sellar una vivienda y, después, otros US$ 5.000 en instalar un sistema que permita el ingreso de aire fresco. "Así que no hicimos más que devolverle a la casa su estado original, pero le añadimos US$ 20.000 al precio de venta", dijo Strada.

Otro de los temas que Strada incorporó a su discurso contra la corrupción es la compraventa de acciones por parte de los miembros del Congreso. Su campaña propone investigar operaciones sospechosas e imponer multas a los legisladores que utilicen información privilegiada para obtener beneficios personales. Strada también sostiene que ocupar una banca no debería convertirse en una carrera política. Sin embargo, cuando le preguntaron cuántos mandatos estaría dispuesto a cumplir, se abstuvo de dar una cifra. Dijo que todavía no ejerció ni un solo día y que primero quiere saber qué puede lograr desde el Congreso. "No voy ahí para hacerme rico. Ya trabajé y me hice rico", remarcó.

Strada sabe que su forma de trabajar chocará con el ritmo del Congreso. En su empresa está acostumbrado a recorrer el depósito, encontrar cables sin usar y preguntar de inmediato por qué compraron más material sin revisar antes lo que ya tenían. Cuando detecta un problema, llama a quien corresponda y procura resolverlo cuanto antes. Sus empleados incluso le pusieron un nombre a esa manera acelerada de manejarse, "la velocidad Strada". En Washington, sin embargo, sabe que las cosas funcionan de otra manera. "No se van a mover tan rápido como yo", aseguró.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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