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20 Enero de 2026 09.05

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La estrategia de Ignacio González, el uruguayo que convenció a Trump, Messi, Serena Williams y Jeff Bezos de estar en América Business Forum

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De haber creado un foro regional a los 23 años a liderar el encuentro de líderes mundial. En diálogo con Forbes, Ignacio González cuenta cómo America Business Forum dio el salto a Miami, el detrás de escena para atraer a figuras como Trump y Bezos, y la estrategia para crear una plataforma global desde Estados Unidos.

America Business Forum encontró en Miami un punto de inflexión después de una década de crecimiento. Con más de 40.000 asistentes y una puesta en escena que lo ubicó a la altura de los grandes eventos globales, el foro reunió en un mismo escenario a presidentes, empresarios, deportistas y referentes culturales. 

Para Ignacio González, su creador, el salto a Estados Unidos fue el resultado de años de construcción, decisiones estratégicas y aprendizajes que hoy posicionan al proyecto en un lugar de privilegio dentro de la agenda global.

¿Qué te llevó al cambio de locación? ¿Siempre fue el objetivo final?

Siempre fue el objetivo final. Esto empezó hace diez años con la idea de crear un gran foro de líderes. En un comienzo era un foro de políticos y negocios, pero mutó rápidamente. Empezamos a convocar figuras del mundo del arte, la cultura, el deporte y el entretenimiento, haciéndolo mucho más diverso en cuanto a la convocatoria. Después de diez años de construir el foro de líderes más grande de América Latina, el objetivo pasó a ser cómo hacer el foro de líderes más grande del mundo. Nos embarcamos en esa misión y, la verdad, nos sorprendió a todos, porque pensábamos que era un plan a cinco o diez años, pero pasó en uno solo. Fue una serie de causalidades y elementos que confluyeron para que sucediera.

¿Por qué Miami?

Entendíamos que tenía varios elementos clave. Es una capital de América Latina y, al mismo tiempo, está elevando su estatus como la ciudad de más rápido crecimiento del mundo. En términos de deporte, está el Super Bowl, la Fórmula 1 y el Mundial de fútbol va a tener su base ahí. En términos de negocios, hay movimientos como Wall Street South, que busca llevar grandes compañías financieras a Miami y Silicon Beach, donde muchas empresas tecnológicas y fundadores se radican por los beneficios fiscales y por la calidad de la ciudad. Nos parecía que era el lugar protagonista para la próxima década. Además, sabíamos que el G20 se iba a confirmar en Estados Unidos en 2026 y finalmente se confirmó Miami, lo que fue un factor determinante. De hecho, el próximo foro se va a hacer con el G20 en la ciudad.

Otra de las cosas que sorprendió fue el nivel de entrevistados. ¿Cómo lograron ese lineup?

Tuvimos que volver a empezar. Todo lo que habíamos hecho en América Latina durante diez años no necesariamente funcionaba en Estados Unidos. Si queríamos hacer un evento global, teníamos que ser percibidos por los estadounidenses como algo propio, como algo americano. Muchos de los líderes y contenidos que teníamos jugaban más en contra que a favor, porque no los conocían y no había confianza. Es un sistema bastante cerrado donde si no sienten que algo es propio, lo rechazan. Entonces armamos una estrategia para meternos dentro de ese ecosistema. 

Además el nombre los acompaña…

Sí, la marca nos ayudó mucho, porque America Business Forum lo sienten como de ellos. El nombre tiene ese doble juego: América como continente, pero también como Estados Unidos. La bajada era “The World Meets in America”. Sabíamos que, si lográbamos reunir a los líderes más importantes del mundo en deporte, negocios y entretenimiento, cuando llegáramos al presidente íbamos a tener una buena chance de que dijera que sí. 

¿Cómo fue convencer a Messi para que fuera parte?

Fue una de las primeras confirmaciones y la verdad es que fue un proceso superfluido. Él está en un momento muy consagratorio de su carrera, después del mundial de Qatar se está abriendo a ser empresario más allá del deportista, a potenciar la marca Messi y la revolución que generó en el mundo de la MLS fue increíble, así que estar en el evento fue como la frutilla de la torta.

¿Trump fue el más difícil de conseguir?

Sin duda. Por todos los elementos que implica. Cuando el presidente más poderoso del planeta evalúa un evento, hay un proceso enorme de investigación, due diligence social, reputacional, todo tiene que estar en orden. Nuestro objetivo era tenerlo, pero pensábamos que iba a pasar en el tercer o cuarto año, nunca en el primero. A partir de ahora, con Trump como validación, se hace mucho más fácil. En 2026, con el G20, vamos a tener varios presidentes y líderes mundiales.

¿Cuál es ese nombre que te gustaría conseguir sí o sí?

Me encantaría tener a Elon Musk, creo que es el gran visionario de este tiempo; Sam Altman, que está revolucionando el mundo de la inteligencia artificial. También estamos pensando en Tom Brady, David Beckham. En el marco del G20 queremos tener varios presidentes.

Tuviste como aliado clave al alcalde Francis Suárez. ¿Cómo fue ese vínculo?

Jugó un rol fundamental. El alcalde es quien marca la impronta de la ciudad y Francis fue protagonista en traer grandes eventos, en promover inversiones y en conectar Miami con Medio Oriente, Europa y América Latina. Trabajamos espalda con espalda y se generó una amistad muy profunda. Cada cosa que parecía imposible se transformaba en realidad. Yo le dije desde el principio que queríamos hacer el evento más grande de la historia de la ciudad y hoy es el foro de líderes más grande del planeta.

¿Cómo fue el primer contacto con él?

Veníamos conversando desde hacía un par de años. El primer paso fue invitarlo a Uruguay para que conociera el evento de América Latina. Vino a finales de 2024. Recorrimos la bahía de José Ignacio en helicóptero, lo llevé a Garzón, comimos en la playa, pasamos horas en una bodega. Se llevó una visión espectacular de Uruguay. Ahí entendió la visión, que esto podía ser un evento madre donde confluyeran el poder político, el económico, el deporte y el entretenimiento. 

¿Creés que todo se construye a partir de las conexiones?

Sin duda. Y también entender que todos somos humanos y la esencia del ser humano es la misma. Me pasó hablar con personas con muchísimo poder, incluso en esta liga, y darme cuenta de que son personas comunes. Con Jeff Bezos, con Trump, podés hacer chistes, charlar, reírte. Lo importante es entender cuál es la agenda de cada uno y cómo pueden ser funcionales juntos. La naturaleza humana no cambia, seas el hombre más poderoso del mundo o un empresario local.

¿Quién fue el que más te sorprendió en lo personal?

Jeff Bezos. Lo admiraba mucho y me impactó verlo tan relajado y feliz. Vino con una custodia enorme, pero disfrutó todo: la producción, el evento y todo lo que estaba pasando. Nos felicitó atrás y arriba del escenario. Es un high achiever que logró todo, pero también disfruta la vida. Elon Musk, en cambio, tiene otro ADN y vive solo para el objetivo. Y Sam Altman completa ese trío de pensadores del futuro.

Detrás de todo esto hay un modelo de negocio muy grande. ¿Cómo se sustenta?

Con inversión privada, alrededor de US$ 15 millones. No le pagamos a las personalidades, es imposible pagarle a Trump o a Messi. Invertimos en producción, logística, equipos de primer nivel internacional. El modelo se basa en patrocinio privado, apoyo gubernamental y venta de tickets. Nuestro plan era llegar al break even en el quinto año y lo logramos en el primero.

¿Cambiaron mucho los números al pasar de Punta del Este a Miami?

Radicalmente. Hay que olvidarse de todo y recodificar. Nuestro equipo de producción es el que hace los Grammy, los Billboard, Coldplay. El equipo de comunicación es el mismo que trabajó con (Barack) Obama. Son los mejores del mundo en todas las áreas y eso tiene un costo. Sabíamos que queríamos ir por todo y esa fue la apuesta desde el principio.

Cuando empezaste con 23 años, ¿imaginabas llegar hasta acá?

Era uno de mis grandes objetivos. Pensé que iba a llevar más etapas. No creo tanto en la suerte: como dijo Tigger Woods, cuanto más entrenás, más suerte tenés. Esto no fue de la noche a la mañana, hace diez años que venimos perfeccionando el formato.

¿Qué te falta cumplir ahora?

Consolidar esto a escala global. Hacer el segundo, el tercero, crecer en Europa, Medio Oriente y Asia. 

¿Cuál fue el error más caro que cometiste?

Errores caros en la elección de agencias y proveedores, sobre todo por falta de tiempo. Hicimos en un año lo que debería haberse hecho en tres. De hecho hubo proveedores que nos mintieron. Hoy estamos mucho más preparados y podemos trabajar con jugadores de primera línea porque tenemos el precedente de lo que hicimos hace unos meses.

¿Cómo encontrás el equilibrio personal en proyectos de esta magnitud?

No hay mucho equilibrio durante la zafra. Los meses previos son durísimos, mensajes a cualquier hora. Después del evento descansás. Es parte también de la adrenalina. Nuestra generación vive así: necesita proyectos intensos que empiezan y terminan. Después una pausa.

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