La golosina de todos: los alfajores vuelven a crecer en ventas y volumen, pero el cambio más profundo está en el perfil del consumidor
La categoría muestra un incremento en la variedad de propuestas, con un aumento de oferta especialmente de las opciones artesanales.

Andrea Sallé Onetto Periodista, Lic. en Comunicación

Tradicionalmente, el alfajor se asociaba con un producto de consumo infantil y escolar, pero el mercado uruguayo muestra señales de transformación. Más allá del pico de ventas en marzo por la vuelta a clases, y una zafra que abarca otoño e invierno, el mercado del alfajor se sofisticó, con productos dirigidos al paladar adulto, de mayor tamaño, más costosos y con un boom de las propuestas artesanales. 

Según datos de Scanntech, entre enero y abril de 2026 la categoría registró un crecimiento de 13% en valor y de 8% en volumen frente al mismo período de 2025. Detrás de esos números se esconde una tendencia que no es nueva, pero que se afianzó y que refiere a la elección de alfajores más premium. 

Los alfajores comunes, que representaban el 51,7% de las ventas de la categoría en los primeros cuatro meses de 2025, pasaron a representar el 45,6% en el mismo período de este año. En paralelo, los artesanales crecieron del 26,1% al 30% y los triples del 22,1% al 24,4%.

LOS GIGANTES DE LA GÓNDOLA 

La categoría sigue dominada por los grandes fabricantes nacionales, Portezuelo y Punta Ballena. El primero lidera el mercado con una participación del 44% en unidades, según datos de Scanntech citados por la compañía. Además, seis de los diez alfajores más vendidos en el país pertenecen actualmente a la marca.

“Históricamente, el consumo estaba concentrado en niños de entre 6 y 12 años. Hoy, la principal incorporación de consumidores se da entre jóvenes y adultos de 20 a 35 años”, señaló Gerardo Paciel, gerente comercial de Portezuelo. 

ALFAJORES. Imagen: iStock-1492131353 - Juan Toplisek

La compañía produce entre 450.000 y 500.000 alfajores al día y emplea directamente a unas 450 personas. También mantiene actividad exportadora, aunque en una escala menor a la del mercado local. Brasil es su principal destino, seguido por Paraguay, Estados Unidos y algunos mercados europeos. Durante 2025 exportó alrededor de 120 toneladas, según datos de la compañía.

EL EMPUJE ARTESANAL

Mientras los grandes jugadores buscan ampliar su base de consumidores, el segmento artesanal gana terreno. De las Sierras de Minas, marca que creó hasta su propio museo en la capital de Lavalleja, produce unos 200.000 alfajores al mes y tiene previsto lanzar un nuevo producto en 2026. “Nuestro plan de crecimiento apunta a expandirnos en los mercados sudamericanos y fortalecer la red de distribución nacional”, dijo Octavio Collins, gerente de Ventas y Comunicación. 

El desarrollo de otros emprendimientos artesanales también refleja el auge de la categoría. Tal es el caso de la marca Dulce Sofía, que llegó a vender 60.000 unidades el primer mes que salió al mercado del retail en 2025 y fue el alfajor artesanal más vendido en abril de 2026, según Scanntech; o el de Cuatro de Julia, que elabora unos 800 alfajores diarios y apuesta por sabores poco habituales como zapallo, banana, boniato, higo o zanahoria. 

“Mi meta para este año es tener presencia en todo el país, ya que hoy solo estoy en 15 de los 19 departamentos”, indicó Julia Olarte, la alfajorera detrás de la marca. Eventos como la Feria Internacional del Alfajor, que este año celebró su cuarta edición, son vidrieras para los nuevos emprendedores y una forma de acercar a los consumidores a sabores atípicos. 

Participaron más de 70 empresas y emprendedores, y se eligieron 50 alfajores que competirán en el Mundial del Alfajor, que se realizará en Argentina en agosto. Aunque los clásicos siguen concentrando buena parte de las ventas, el crecimiento del mercado uruguayo pasa cada vez más por propuestas diferenciadas. En una categoría que parecía madura, los consumidores están dispuestos a pagar más por tamaño, innovación y experiencia.