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La batalla por Letterboxd: la plataforma de culto que se convirtió en un activo de US$ 250 millones

Martina P. Veneziani

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Con más de 30 millones de usuarios, pasó de ser una comunidad de cinéfilos a una pieza estratégica para Hollywood. La posible venta expone cuánto valen hoy una audiencia joven, una base de datos de gustos y una marca cuya principal fortaleza es, precisamente, no parecerse a una plataforma tradicional.

12 Septiembre de 2026 12.00

Letterboxd nació en Auckland en 2011 como una herramienta relativamente simple para registrar películas vistas, calificarlas, escribir reseñas y compartir listas. Durante años ocupó un lugar de nicho dentro de internet, con una comunidad concentrada en cinéfilos y usuarios muy activos, pero la pandemia aceleró su crecimiento y modificó su escala. Para 2026, la compañía ya superaba los 30 millones de miembros en todo el mundo, después de sumar alrededor de 10 millones de usuarios solo durante el último año, y había pasado de ser una aplicación de culto a convertirse en una plataforma con influencia directa sobre el consumo de cine, el marketing de estrenos y la conversación cultural alrededor de películas nuevas y de catálogo.

Ese crecimiento explica por qué Letterboxd comenzó a atraer el interés de algunos de los principales jugadores de la industria del entretenimiento. Según reportes de Puck, Deadline, Variety y otros medios especializados, Netflix, Sony Pictures, Paramount Skydance, Versant, TPG, RedBird y la firma de inversión de Alexis Ohanian, cofundador de Reddit, participaron en conversaciones preliminares o evaluaron una posible adquisición. El proceso está siendo manejado por LionTree y la valuación que circula en el mercado ronda los US$ 250 millones.

La cifra supone un salto considerable respecto de 2023, cuando el holding canadiense Tiny adquirió el 60% de Letterboxd en una operación que valoró a la empresa entre US$50 millones y US$60 millones. Los fundadores, Matthew Buchanan y Karl von Randow, conservaron el 40% restante. Tres años después, el activo vale alrededor de cinco veces más y se encuentra en el centro de una disputa que va mucho más allá de una aplicación para escribir reseñas.

La razón es que Letterboxd combina varios negocios potenciales dentro de una misma plataforma. Es una red social especializada, una fuente de datos sobre comportamiento y preferencias, una herramienta de recomendación, un canal de marketing y, cada vez más, un punto de acceso al consumo audiovisual. En diciembre de 2025 lanzó Letterboxd Video Store, una tienda de alquiler digital enfocada en títulos de nicho y películas difíciles de encontrar en los grandes servicios de streaming. También empezó a integrar funciones para mostrar dónde está disponible una película, qué plataformas la ofrecen y qué funciones existen en salas cercanas.

Para un comprador como Netflix, Paramount o Sony, esa combinación puede resultar particularmente valiosa. Letterboxd concentra información sobre qué películas registran los usuarios, cuáles califican mejor, cuáles agregan a sus listas y qué títulos generan conversación antes, durante y después de su estreno. Esos datos no equivalen a las mediciones tradicionales de audiencia, pero ofrecen una lectura especialmente detallada sobre una comunidad joven y altamente comprometida con el cine. Más de la mitad de los usuarios tiene menos de 35 años, según datos difundidos por la propia compañía y recogidos por distintos medios.

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Es una red social especializada, una fuente de datos sobre comportamiento y preferencias, una herramienta de recomendación, un canal de marketing y, cada vez más, un punto de acceso al consumo audiovisual.

Esa audiencia también tiene una incidencia concreta sobre la taquilla y la circulación de títulos. La dupla de directores Daniels atribuyó parte del impulso inicial de Everything Everywhere All at Once al entusiasmo generado en Letterboxd. En el caso de The Brutalist, estrenada por A24 en 2024, casi la mitad de la audiencia de su primer fin de semana habría conocido la película a través de la plataforma. Donna Langley, presidenta de NBCUniversal, llegó a describir a los jóvenes cinéfilos como "la generación Letterboxd" y señaló a la plataforma como uno de los factores que impulsaron las repetidas visitas al cine para ver Oppenheimer.

El volumen de actividad también ayuda a explicar su valor. Durante 2025, los usuarios publicaron más de 143 millones de reseñas y registraron cerca de 900 millones de películas vistas. Ese nivel de interacción produce una base de datos que no solo muestra qué consume una audiencia, sino también cómo cambia el prestigio de una película con el tiempo. Títulos que tuvieron una recepción moderada o negativa en su lanzamiento pueden ser recuperados años después por nuevas generaciones, mientras que otros que recibieron apoyo de la crítica tradicional pueden encontrar una respuesta mucho más fría entre los usuarios.

La plataforma también se convirtió en una herramienta de promoción para Hollywood. Directores, actores y músicos participan activamente o aparecen en el formato "Four Favorites", una serie de videos en la que figuras de la industria mencionan sus cuatro películas preferidas. Martin Scorsese, Sean Baker, Charli XCX y otros nombres conocidos utilizan Letterboxd, mientras estrellas como Kate Winslet, Dustin Hoffman y Uma Thurman participaron en esos contenidos. La popularidad de la función incluso derivó en colaboraciones con marcas fuera del cine, como Burberry.

Sin embargo, la misma cultura que convirtió a Letterboxd en un activo atractivo representa el principal riesgo para cualquier comprador. La plataforma desarrolló su identidad evitando algunas características habituales de las grandes redes sociales. No permite mensajes directos, no cuenta con un botón de "no me gusta" y mantiene la interacción concentrada en películas, listas, calificaciones y reseñas. Su interfaz, relativamente sencilla, y la ausencia de un algoritmo excesivamente visible contribuyeron a que muchos usuarios la perciban como un espacio distinto de Instagram, TikTok o X.

Ese punto apareció rápidamente cuando comenzaron a circular las versiones sobre una venta. Después de que Letterboxd publicara una de sus habituales invitaciones para que los usuarios compartieran las últimas cuatro películas que habían visto, cientos de comentarios pidieron a los fundadores que no vendieran la empresa a un gran grupo corporativo. La reacción reflejó una preocupación específica: que un comprador vinculado con un estudio o una plataforma de streaming pueda modificar las recomendaciones, privilegiar determinados títulos o transformar la experiencia con más publicidad y objetivos comerciales.

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"Es una comunidad activa, viva y en movimiento".

La estructura de propiedad también alimenta esa discusión. Tiny, actual accionista mayoritario, sostiene públicamente que su filosofía de inversión consiste en adquirir compañías sin modificar su esencia operativa. En su propia descripción de Letterboxd, el holding había señalado que Buchanan y von Randow buscaban un socio que entendiera lo que habían construido y ayudara a crecer sin alterar su carácter. Hasta ahora, el equipo de Auckland continuó manejando el producto y la comunidad con un grado importante de autonomía.

Frente a los posibles compradores corporativos surgió además una alternativa menos convencional. Intrinsic, una sociedad de beneficio social encabezada por Elizabeth Joyce y acompañada por el productor independiente Ted Hope, está intentando reunir capital para presentar una oferta competitiva con una estructura orientada a preservar la independencia de la plataforma. El grupo inició una campaña de financiamiento colectivo y posteriormente obtuvo autorización para captar inversiones a través de Wefunder.

Joyce planteó que Letterboxd no puede analizarse como un activo tradicional. "No es un edificio de oficinas comerciales donde todos tienen contratos de alquiler por 30 años y el comprador puede entrar y mover a los inquilinos", explicó a Deadline. "Es una comunidad activa, viva y en movimiento".

Ese enfoque sintetiza uno de los principales dilemas de la operación. Para un comprador, Letterboxd podría ofrecer datos, marketing, distribución y acceso a una audiencia difícil de alcanzar mediante canales tradicionales. Pero gran parte de ese valor depende de que los usuarios sigan considerando a la plataforma como un espacio confiable y relativamente independiente de los intereses de los grandes estudios.

La venta tampoco tiene un calendario confirmado. Letterboxd señaló que, dado su crecimiento, es natural que exista interés en su futuro, aunque aclaró que no hay una operación específica para anunciar y que cualquier decisión involucraría a los fundadores. Tiny, además, afirma que sus inversiones no están sujetas a una presión para ser vendidas dentro de un período determinado.

Las redes sociales especializadas, construidas alrededor de comunidades intensas y con intereses concretos, pueden generar menos escala que las grandes plataformas generalistas, pero también producir audiencias más valiosas para sectores específicos. En el caso del cine, Letterboxd logró reunir a espectadores, críticos, realizadores, distribuidores y estudios alrededor de una misma actividad: descubrir qué ver y conversar sobre lo visto.

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