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Tesla cambia de apuesta y encuentra su nuevo motor de crecimiento en las baterías

Alan Ohnsman Colaborador

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Las promesas de Tesla sobre los robotaxis y los robots humanoides siguen siendo negocios no demostrados. Su división de energía no lo es. Y ahí reside la próxima gran idea de la empresa.

16 Marzo de 2026 09.26

La era de Tesla como el motor de crecimiento imbatible del mercado de vehículos eléctricos quedó atrás. La compañía se resquebrajó ante una competencia más dura y una demanda más floja. Con rivales chinos que hoy marcan el ritmo a nivel global, todo indica que este año BYD volverá a sacar ventaja en ventas totales.

Pero, mientras su CEO, Elon Musk, sostiene la acción con grandilocuencia sobre los robotaxis y la puesta en escena de Optimus, el negocio de energía de la empresa sí hace eso que tanto valora Wall Street y que ninguna exageración puede disimular: facturar. En medio de la crisis de identidad que atraviesa la compañía, las baterías para la red eléctrica y, quizás, la energía solar aparecen como lo más parecido a una apuesta segura.

“Es su mejor negocio”, afirmó Ross Gerber, inversor de Tesla y crítico habitual de Musk, además de CEO de Gerber Kawasaki, firma con base en Santa Monica, California. “Hay tanta demanda de energía y la solución de suministro más simple son los sistemas solares y de baterías, que tienen el menor costo. En este momento, las oportunidades de despliegue para Tesla son enormes”, sostuvo.

No está equivocado. Durante una década, Tesla empaquetó y vendió celdas de batería en unidades Powerwall para instalaciones solares residenciales y en Megapacks mucho más grandes para almacenamiento de energía a escala de servicios públicos. En 2025, el negocio de baterías de Tesla registró ingresos récord por US$ 12.800 millones, con un alza del 27%. En paralelo, los ingresos anuales por autos cayeron 10% y quedaron en US$ 69.500 millones. La empresa sigue siendo, por amplio margen, una automotriz si se miran los ingresos. Sin embargo, la dirección que marca el negocio resulta clara: el área de energía crece, mientras que la de autos se achica, y el contexto macro sugiere que esa brecha puede ampliarse.

Ahora, con los centros de datos que presionan la capacidad de las compañías eléctricas y empujan al alza las tarifas residenciales, Tesla también evalúa retomar la fabricación de paneles solares. La compañía busca relanzar esa línea después de que intentos anteriores, incluido el techo solar, no cumplieran con las expectativas.

“La oportunidad solar está subestimada”, dijo Elon Musk durante la presentación de resultados de la compañía en enero. “Creemos que la mejor manera de sumar una capacidad importante a la red es con energía solar y baterías en la Tierra, y energía solar en el espacio. Por eso vamos a avanzar hacia una producción de 100 gigavatios al año en celdas solares, con integración de toda la cadena de suministro, desde las materias primas hasta los paneles solares terminados”, agregó.

En medio del intento del magnate de transformar a Tesla en una empresa de inteligencia artificial y robótica, su negocio automotor pierde peso y se apoya, sobre todo, en la demanda de sus modelos eléctricos Model Y y Model 3. La Cybertruck tuvo dificultades para alcanzar una aceptación amplia y, en enero, Musk dijo que la compañía eliminará la SUV Model X y el sedán Model S, dos vehículos que ayudaron a definir la marca en sus primeros años y su historia de rentabilidad. Tesla prevé lanzar más adelante este año una versión de producción del Semi y del llamativo Cybercab, aunque ambos enfrentan obstáculos. Además, ninguno parece en condiciones de generar un volumen de ventas suficiente para revertir la caída global del negocio de autos de la empresa.

“Construí tantas energías renovables como permisos consigas, pero las baterías se pueden fabricar en cualquier lugar”.

Jigar Shah

Las baterías y la energía solar siguen otro camino. Son herederas directas del manifiesto que Elon Musk publicó en 2006, cuando planteó crear una empresa para “acelerar el paso de una economía de hidrocarburos basada en extraer y quemar” hacia otro modelo energético. Esa tesis muestra más solidez que las apuestas más recientes de la compañía por la conducción autónoma y los robots humanoides. El negocio de la energía se apoya en límites muy concretos del presente: la confiabilidad de las redes eléctricas, el aumento de la demanda impulsada por la inteligencia artificial y el costo de la energía.

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 Durante una década, Tesla empaquetó y vendió celdas de batería en unidades Powerwall para instalaciones solares residenciales y en Megapacks mucho más grandes para almacenamiento de energía a escala de servicios públicos. 

Si se dejan de lado las aspiraciones de energía solar en el espacio, los planes de baterías y energía solar en la Tierra que impulsa Tesla resultan aún más atractivos en medio de las tensiones geopolíticas que sacuden al mercado energético. La guerra con Irán alteró las expectativas de suministro a nivel global y empujó el precio del petróleo por encima de US$ 100 por barril el 9 de marzo.

El almacenamiento con baterías y las instalaciones solares se suman a la red eléctrica de Estados Unidos a un ritmo récord. La Solar Energy Industries Association indicó que, hacia fines de 2025, la capacidad instalada llegó al menos a 57 gigavatios-hora, con un aumento anual del 29%. La entidad prevé que la capacidad total de almacenamiento con baterías alcance 70 gigavatios-hora hacia el final de este año, un volumen suficiente para abastecer de electricidad a más de 50 millones de hogares. Además, Estados Unidos sumó 43 gigavatios de energía solar en 2025, la principal fuente de nueva capacidad energética incorporada a la red por quinto año consecutivo, según datos de SEIA.

La demanda de almacenamiento con baterías crece en toda la red eléctrica, no solo en proyectos de energías renovables. El objetivo es estabilizar el suministro de electricidad, según explicó Jigar Shah, cofundador de la consultora de tecnología limpia Multiplier y exdirector de la oficina de programas de préstamos del Departamento de Energía de Estados Unidos durante el gobierno de Joe Biden. Los avances en almacenamiento permiten aprovechar con mayor eficiencia la energía que generan todas las fuentes: nuclear, gas, carbón, solar, eólica e hidroeléctrica. Además, ayudan a evitar las tensiones que sufre la red en los momentos de mayor demanda.

“Construí tantas energías renovables como permisos consigas, pero las baterías se pueden fabricar en cualquier lugar”, dijo Shah. “Instalalas en subestaciones eléctricas, detrás del medidor en tiendas de Walmart, en iglesias y escuelas, en todo tipo de lugares”, completó.

El avance temprano de Tesla en el almacenamiento con baterías, a partir de la producción de celdas que utiliza en sus autos eléctricos, le dio una ventaja inicial en el mercado de Estados Unidos. Primero con sistemas de almacenamiento para instalaciones solares residenciales y luego con proyectos para empresas de servicios públicos. Ese negocio creció de forma sostenida durante la última década y “podría valer US$ 90.000 millones”, señaló Alexander Perry, analista de investigación de acciones de Bank of America, en un informe que difundió este mes.

Por su parte, Ben Kallo, analista de acciones de Baird, estima que los ingresos de la unidad de energía de Tesla subirán cerca de 17% este año, impulsados sobre todo por las ventas del Megapack. “Este es el negocio más sólido entre las unidades maduras de Tesla y responde a varios factores, pero la necesidad de energía y las mejoras en la red de transmisión están entre los principales”, explicó.

En la actualidad, la empresa tiene capacidad para producir 80 gigavatios-hora de Megapacks en sus fábricas de Lathrop, California, y Shanghai, con 40 gigavatios-hora en cada planta, según explicó Iola Hughes, directora de investigación de Benchmark Mineral Intelligence, consultora con sede en London, en declaraciones a Forbes.

“Planea poner en marcha una tercera instalación en Houston con 50 gigavatios-hora adicionales para 2028, con la posibilidad de ampliar también las plantas actuales”, explicó. Como resultado, la unidad de negocio tiene “mucho margen para crecer”, sostuvo.

Para reforzar su base de suministro de baterías en Estados Unidos, Tesla comenzó a operar en enero una refinería de litio cerca de Corpus Christi, Texas, la más grande del país, según escribió Elon Musk en X. Aun así, la empresa depende de socios chinos para componentes que se utilizan en las celdas de fosfato de hierro y litio (LFP) que integran sus Megapacks. Hasta ahora, los aranceles más altos que impuso Estados Unidos a las baterías y materiales provenientes de China no afectaron de forma significativa la demanda de los sistemas de almacenamiento de Tesla.

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Tesla Megapacks (Tesla).

A comienzos de este año, Tesla también empezó a vender sus nuevos paneles solares TSP-415 y TSP-420, que, al parecer, se fabrican en su planta de Buffalo, New York. El dato llama la atención, ya que la fábrica, propiedad del estado de New York y alquilada a Tesla por US$ 1 al año, estuvo subutilizada desde sus primeros tiempos como planta de paneles de SolarCity. Tesla compró SolarCity en 2016, en una operación que generó polémica. Con esa adquisición rescató a una empresa respaldada por Elon Musk que, según sostenían sus críticos, se encaminaba hacia la insolvencia.

“El negocio de la energía no solo crece, también es rentable para ellos, con márgenes razonables, y además está en expansión. Solo ese negocio vale una fortuna: entre US$ 50.000 millones y US$ 100.000 millones”.

Ross Gerber

Aun así, Buffalo está lejos de la capacidad de producción de 100 gigavatios que Elon Musk busca alcanzar con el renovado impulso solar de Tesla. Colby Hastings, director senior de Tesla Energy, explicó que el objetivo de la empresa es ampliar la planta de Buffalo para alcanzar una capacidad de ensamblaje de paneles de 300 megavatios este año.

Aunque Tesla podría ampliar aún más la instalación de Buffalo para fabricar más paneles, es probable que también evalúe construir una nueva fábrica en otro lugar, señaló Jigar Shah. “No sé si ya eligieron una ubicación. Hay siete u ocho lugares que evalué cuando estaba en el Departamento de Energía de Estados Unidos, donde alguien avanzó 90% del proyecto y después lo abandonó, así que podrían retomar uno de esos”, afirmó.

“En energía solar, creemos que Tesla está comprometida con llevar la producción a Estados Unidos, pero no pensamos que inicie la construcción de una fábrica hasta el año próximo”, dijo Ben Kallo, de Baird. Además de la planta de Buffalo, “podrían levantar una fábrica desde cero. Mi impresión es que los 100 gigavatios que mencionó Elon Musk durante la llamada probablemente se construyan por etapas, por ejemplo con 4 proyectos de 25 gigavatios, por lo que creemos que esto puede llevar varios años”, concluyó.

Tesla no respondió a una solicitud de comentarios.

Ross Gerber no está convencido de que las aspiraciones solares de Elon Musk se puedan concretar en los plazos que sugiere su discurso, y además advierte que no serán baratas. Aun así, considera que la apuesta estratégica por la energía resulta evidente.

“El negocio de la energía no solo crece, también es rentable para ellos, con márgenes razonables, y además está en expansión”, dijo. “Solo ese negocio vale una fortuna: entre US$ 50.000 millones y US$ 100.000 millones. Cada vez pesa más dentro de Tesla porque las ventas caen en todas las otras áreas”, advirtió.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com

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