Tree House Deco, el emprendimiento que nació en internet antes del boom del e-commerce, levantó capital y ahora llegó a Argentina
Carolina Pérez fundó la marca hace 12 años como un emprendimiento paralelo a su trabajo. Hoy tiene nueve empleados, taller propio en Montevideo y un catálogo de más de 1.000 diseños de cuadros, la línea con la que desembarca en el mercado argentino.

Hace 12 años, Carolina Pérez tenía un empleo fijo y, en paralelo, vendía productos por internet. En ese momento el comercio electrónico en Uruguay era incipiente y ella empezaba a conocer el mundo digital. Aquel proyecto chico es hoy Tree House Deco, una marca de cuadros decorativos y muebles de madera maciza con nueve empleados directos, taller propio en Montevideo y operación en Argentina, donde acaba de empezar a vender.

Pérez, contadora de formación, se mudó a Córdoba para encabezar la expansión. "Estamos empezando a vender acá y la idea es abrir Paraguay en el corto plazo", contó a Forbes Uruguay.

El salto

El punto de inflexión llegó en 2021. Ese año Pérez profesionalizó el negocio e incorporó los muebles, que pasaron a ser la segunda gran vertical de la empresa junto con los cuadros y la decoración de pared. La demanda superaba lo que la empresa podía producir. Y para crecer necesitaba capital.

Ese mismo año hizo su primera ronda y recibió capital semilla de ANDE. Entre 2021 y 2025 la compañía levantó en total unos US$ 150.000, en lo que Pérez describe como años de fuerte crecimiento y expansión, apalancada también por inversores ángeles.

Desde el inicio, la marca apostó a la producción local, tanto en Uruguay como ahora en Argentina. Pérez reconoce que muchas veces se planteó importar productos desde plataformas asiáticas, un camino que descartó aunque fuera más fácil. "Iría en contra del concepto de la marca y del porqué nació", sostuvo. La propuesta apunta a muebles de madera maciza que duren 30 o 40 años, a un precio que se pueda pagar en cuotas.

Talleres con ex empleados

Escalar los muebles resultó más difícil de lo previsto porque la idea inicial era crecer rápido en esa vertical, pero mantener la calidad obligó a bajar el ritmo. Los muebles se fabrican en el taller propio y en un grupo reducido de talleres externos que pasan por una curaduría, porque la empresa da garantía sobre la estructura y la madera de cada pieza.

La solución apareció dentro del propio equipo ya que tres de los proveedores actuales son ex empleados que abrieron sus propias empresas para trabajar con Tree House Deco. "Ir a un taller que ya tiene su forma de trabajar y pedirle que trabaje como nosotros queremos no funcionó. Lo probamos muchas veces", explicó la fundadora. El esquema les permitió replicar sus estándares y, a la vez, que esas personas crecieran como emprendedores.

En los cuadros el diferencial es la variedad. Tree House Deco trabaja con impresión a demanda, es decir que cada pieza se fabrica después de que el cliente hace el pedido. Eso le permite sostener un catálogo de más de 1.000 diseños, que siguen las tendencias de internet, y hacer cuadros personalizados. "Vas a una casa de decoración que trae cosas de China y tiene diez diseños", comparó.

Alrededor del 80% de los diseños se compran a diseñadores, y la empresa sumó un esquema con diseñadores locales que cobran un fee por cada cuadro vendido. La inteligencia artificial abrió otra línea. Pérez, que tiene tres perros, diseñó para su casa unos retratos humorísticos de mascotas, los publicó en redes y la demanda la sorprendió.

Argentina, con la línea más escalable

Esa amplitud de catálogo es la que la empresa eligió para salir del país. El desembarco en Argentina es solo con cuadros y en formato 100% e-commerce. "Casi lo podemos tratar como un producto digital", afirmó la emprendedora. Los cuadros con marco se producen en un taller en Buenos Aires. Los envíos a todo el país se hacen desde ahí.

Por ahora los muebles quedan afuera y Pérez lo atribuye a la complejidad logística de un mercado de 46 millones de habitantes y a la dificultad de sostener los estándares que la marca tiene en Uruguay. El taller porteño también puede fabricarlos, y de hecho ya vendieron una cama, pero la apuesta está en la línea que se puede escalar.

El plan es crecer de forma orgánica, sin una nueva ronda y con cautela por el contexto económico del país. "La idea es que Argentina pueda valerse por sí misma y crecer de forma independiente de lo que tenemos hoy en Uruguay", dijo. Para acelerar ese proceso, la empresa fue seleccionada en Uruguay al Mundo, el programa de internacionalización de ANDE y Uruguay XXI, que le otorgará un subsidio de US$ 20.000.

Una de las primeras lecciones fue que los mercados no son iguales. Los mismos creativos y hasta los mismos productos que funcionan en Uruguay no siempre rinden igual del otro lado del río.

Con ese aprendizaje mira a Paraguay, su próximo destino, adonde viajará en las próximas semanas para reunirse con proveedores. "Ahí el e-commerce todavía está bastante en pañales. Tenemos que ir con pie de plomo para entender cómo funciona cada mercado", anticipó.