El sector registró un alza interanual del 8 %, impulsado por compañías que logran integrarse en los hábitos cotidianos de los consumidores y defender su poder de precio más allá de los costos.
El presidente estadounidense encendió el debate al asegurar que Coca-Cola regresará al azúcar de caña en sus bebidas producidas en EE.UU., reemplazando el controvertido jarabe de maíz de alta fructosa.