La reapertura del estrecho de Ormuz y el retroceso del Brent reactivan un patrón histórico que favorece a las aerolíneas cuando baja el costo del combustible y la demanda de pasajeros sigue firme.
Un alto el fuego de 60 días entusiasma a los mercados, pero los daños en la infraestructura energética y las dudas sobre el pacto mantienen bajo presión al crudo.
El mercado empieza a dejar atrás la idea de una crisis breve y los activos tradicionales ya no ofrecen las mismas respuestas ante un escenario marcado por el petróleo caro y tasas de interés más rígidas.
Wall Street extendió su rebote este viernes luego de que Irán habilitó otra vez el paso de buques comerciales por Ormuz durante la tregua con Estados Unidos.
China gana margen estratégico por su preparación energética, los fabricantes de drones y sistemas antidrones se perfilan entre los grandes beneficiados del nuevo ciclo de gasto en defensa, y Medio Oriente enfrenta pérdidas millonarias que amenazan la inversión y el empleo.
Ali Akbar Velayati avisó que una represalia de Washington podría cortar otra vía clave para la energía y golpear al comercio global. La señal suma tensión mientras Ormuz sigue bajo presión.
Los futuros neoyorquinos avanzan. Asia trepó hasta el 8,44% y Europa también siguió esta tendencia alcista. Por su parte, el Brent cedió a US$101,67 tras el anuncio del presidente norteamericano sobre el retiro militar en dos o tres semanas.
El temor a un cierre prolongado de Ormuz y a nuevos golpes sobre la infraestructura energética del Golfo alimenta un escenario extremo: menos oferta, fletes más caros y una guerra capaz de disparar valores inéditos.