De la campaña mexicana que buscó seducir a Estados Unidos en los años 90 al merchandising global, la figura de la artista se multiplicó entre política, feminismo, identidad y consumo sin perder la ambigüedad que alimenta su mito.
La obra vendida en Nueva York alcanzó un valor récord de US$ 54,66 millones. El comprador permanece en el anonimato, pero la pieza circulará por museos clave de Europa y Estados Unidos.