Chomps llegó a 50.000 puntos de venta y hoy despacha casi 2 millones de unidades por día. El envión se apoya en clientas mujeres, nuevos sabores y mayor capacidad de producción.
El inmigrante escocés no solo quería escribir sobre emprendedores; también quería ser uno de ellos. Así que fundó Forbes en plena Primera Guerra Mundial, con la intención de dar a conocer a las personas que se esconden tras las cifras.
A pesar de que la inversión creció un 13,8% el último año, el 73,8% de los inversores identifica la escasez de ventas exitosas como su mayor preocupación para 2026.
IA aplicada, deep tech, fintech evolucionado, digitalización de industrias tradicionales, longevidad y energía: un reporte regional construido a partir de 20 expertos identifica las grandes tendencias que marcarán el próximo ciclo de inversión en América Latina. Cuáles tienen más tracción en Argentina.
La IA está escribiendo más código que los humanos, y gran parte de él no es seguro. Los fundadores de esta compañía creen haber encontrado una manera de detectar los errores antes de que lo hagan los atacantes.
El creador de Replit pasó de desarrollar software en cibercafés de Jordania para ganar plata a liderar una startup valuada en US$9.000 millones. Su apuesta: herramientas de inteligencia artificial que permitan crear apps sin saber programar.
Tras quedarse sin trabajo, los hermanos Bitton enfrentaron la censura sobre anatomía íntima en plataformas y, con O Positiv, abrieron margen para hablar de bienestar y publicidad sin eufemismos.
Con capital fresco y prototipos ya en marcha, una empresa italiana busca automatizar operaciones en el mar mediante inteligencia artificial y robótica, con aplicaciones que van del monitoreo costero a la protección de infraestructura submarina clave.
Cheer Games, con sede barcelonesa, cerró una pre-semilla liderada por Makers Fund. Tras el éxito de Hexa Sort, busca sumar talento y probar mecánicas nuevas de rompecabezas orientadas a celulares.
Con formación en diseño y experiencia como compradora en Bloomingdale’s, Nicole Wegman convirtió una mala experiencia personal en una oportunidad de negocio: creó una joyería que vende online, fabrica por pedido y se volvió referente para mujeres que buscan piezas únicas sin pasar por el filtro masculino del rubro tradicional.
Idearon una herramienta que ordena links y capturas de redes, extrae datos útiles y arma agendas compartidas para coordinar con amigos. Sumaron 20.000 usuarios y ahora busca escalar, aunque todavía no define cómo va a cobrar.
Historias reales exponen costos ocultos, presión financiera, soledad, tropiezos comerciales y una exposición inesperada tras dejar estructura corporativa y apostar por proyecto propio.
Relatos de emprendedores que avanzaron sin red, capital ni aval, y convirtieron la inexperiencia en motor. Casos que muestran que la práctica se forja al andar y que la supuesta falta de rodaje puede ser el impulso para animarse.
La iniciativa está liderada por Staff Sheehan, científica y emprendedora con antecedentes en Yale y en el sector de tecnologías limpias, que apuesta a reutilizar combustible gastado para desarrollar baterías de larga duración. Con respaldo de fondos privados y apoyo del Departamento de Energía de Estados Unidos, su compañía busca convertir un pasivo ambiental acumulado durante décadas en una fuente eléctrica capaz de abastecer aplicaciones civiles y militares sin recambio frecuente.
Después de pasar por quirófano cuatro veces por un error médico, fundó una empresa que cruza millones de datos para señalar a los profesionales que obtienen mejores resultados. Ya consiguió clientes como Mercy y Mohawk, y levantó US$ 118 millones en una ronda liderada por Kleiner Perkins.
La startup de Jesse Zhang, un joven fundador con pasado en Harvard y el mundo gamer, acaba de cerrar una ronda millonaria para expandir su negocio de bots que resuelven trámites y consultas sin intervención humana.
La compañía que lidera cerró una ronda de US$ 725.000, sumó acuerdos preliminares con aeropuertos, un partnership con Corporación América y ya trabaja en las primeras pruebas piloto.
Quedarse sin techo, sin ingresos o al borde del colapso no detuvo a estas personas. Frente a la desesperación, eligieron probar una idea, dar un paso o intentarlo una vez más. Hoy generan millones y marcan el rumbo en sus industrias.