A quienes acumulan décadas de experiencia les encanta la cautela. Suelen decirles a los fundadores jóvenes que esperen su turno, que paguen derecho de piso y que primero entiendan el terreno en el que se mueven. Sin embargo, esa misma experiencia muchas veces se vuelve una jaula. Cuanto más sabés sobre cómo se hicieron las cosas toda la vida, menos probable resulta que te animes a intentar algo que parece imposible. La ingenuidad puede jugar a favor cuando implica que todavía no aprendiste qué se supone que deberías temer.
Estos nueve fundadores arrancaron antes de contar con redes de contacto, credenciales o permiso. Un chico de 17 años que trabajó con MrBeast y Nike. Otro de 16 que creó un programa sobre el Alzheimer y logró que lo adoptara el Departamento de Educación. Y una joven de 20 en Serbia que transformó LinkedIn en un negocio porque era la única plataforma a la que podía entrar sin pedir autorización. Ninguno esperó a entender las reglas para salir a jugar.
Algunos hoy tienen entre 30 y 40 años, pero el mensaje es claro: empezá joven. Empezá antes de sentirte listo.
Yo lancé mi primer negocio a los 22 años. Si miro hacia atrás, la ingenuidad jugó a mi favor. No necesitás saber cómo viene la mano para animarte a jugar tus ases. La experiencia no aparece antes de dar el paso. Se construye en el camino. Estos fundadores lo dejan en evidencia: esperar a estar listo muchas veces es otra forma de quedarte quieto.
9 fundadores que crearon empresas mucho antes de estar preparados
2.500 millones de visitas a los 17
Max Behrens, con apenas 17 años, trabajó con MrBeast, Nike, Disney y General Motors, junto a su socio Dimcha, además de otros creadores y marcas fuertes de YouTube. Todo arrancó cuando detectó un problema claro: muchos de los mejores videos no funcionaban por una mala calidad visual en las miniaturas y en el empaquetado del contenido. Entonces diseñó un sistema propio, basado en datos, que convirtió ese punto débil en un proceso repetible. "No tenía red, capital ni credibilidad cuando empecé", dice Behrens. Uno de sus trabajos para General Motors terminó como un caso fuera de lo común: multiplicó por 100 el rendimiento habitual y se convirtió en el video más visto del canal de la marca. Desde entonces, esos resultados excepcionales se repitieron casi todos los días.

El Departamento de Educación adoptó su programa a los 16 años
El Alzheimer le arrebató a su abuelo a Riyaa Sri Ramanathan antes de que su familia pudiera anticiparlo. A los 16 años, y después de dos años de rechazos y revisiones constantes, creó el primer programa educativo sobre el Alzheimer que adoptó un organismo del Departamento de Educación. Hoy la iniciativa alcanza a más de 80.000 estudiantes en más de 125 regiones de dos continentes. "Cuando los sistemas no actúan a tiempo, hay que intervenir y crear soluciones que no puedan ignorar", afirma Ramanathan.
Primera autora de Harvard a los 22 años
Camila Giuliano se anotó en Cambridge gracias a una campaña de financiación colectiva, cursó un doctorado en Francia y publicó su primera obra como autora en Harvard a los 22 años. En ese recorrido entendió que la ciencia avanzaba demasiado lento para el impacto que buscaba. Entonces lanzó un proyecto paralelo que llevaba a artistas brasileños de comunidades marginadas de gira por Europa. La iniciativa cerró a los dos años. Lejos de frenar, volvió a empezar. "Mi misión es ayudar a 100.000 mujeres a alcanzar la libertad financiera antes de que yo cumpla los 40, así que estoy trabajando", dice Giuliano.
LinkedIn era la única puerta sin cerradura
Nikolett Jaksa, hoy de 22 años, era una estudiante universitaria de 20 en Serbia, sin contactos, capital ni credibilidad. Necesitaba generar ingresos a distancia y no tenía acceso a los círculos tradicionales de negocios. "LinkedIn era el único sitio al que podía entrar sin permiso", dice Jaksa. En su primer año convirtió la plataforma en su empresa. Ayudó a fundadores y CEO de compañías B2B, SaaS y SEO a mejorar su contenido en LinkedIn. No usó anuncios, ni pods, ni fórmulas virales. La lección resulta clara: el mayor riesgo hoy no es equivocarte, sino volverte invisible mientras esperás el momento perfecto para arrancar.

Solo una elegida en toda la universidad
En su último año de carrera, en 2019, Shivani Virdi apostó todo para entrar a las grandes tecnológicas y no lo consiguió. A medida que se acercó la graduación y sus compañeros cerraron ofertas, sintió que tanto esfuerzo no había servido. De toda la universidad, apenas 4 currículums quedaron preseleccionados para una nueva pasantía en Adobe. El suyo estuvo en esa lista. Al final, fue la única elegida. "No se necesita acceso privilegiado, capital ni el momento perfecto para construir algo significativo", dice Virdi. Después dejó Microsoft y fundó NeoSage, una empresa de formación en ingeniería en inteligencia artificial que hoy capacita a más de 70.000 estudiantes.
Primera beca a los cinco años
Para Toyyib Adelodun, la educación era la salida para dejar atrás la pobreza. Consiguió su primera beca a los 5 años. En su casa no alcanzaba para más libros, así que su madre usó los suyos para enseñarles a sus hermanos. Abandonó la escuela dos veces por problemas económicos. Le rechazaron la visa en 7 oportunidades y pasó 5 meses en atención psiquiátrica tras una crisis de salud mental. "Sin plata. Sin trabajo. Sin vivienda estable", dice Adelodun. Hizo couchsurfing, trabajó como obrero de la construcción y volvió a empezar. Con el tiempo, transformó su historia en una comunidad de coaching que hoy reúne a 1,3 millones de personas en distintas plataformas.

El rechazo universitario se convirtió en la base
Cuando Muhammad U, de 21 años, recibió el rechazo de la Universidad Tecnológica de Brno en 2019, el golpe fue tan fuerte que sufrió un ataque de pánico. En ese momento creyó que no había salida. Con el tiempo se recompuso, confió en su proceso y puso toda su energía en desarrollar habilidades técnicas. "Lo que antes parecía un fracaso insalvable se convirtió en la base de mi trayectoria", dice Muhammad. Hoy dirige su propia agencia de desarrollo, donde cumple el rol de director de tecnología y arquitecto. En ese camino creó más de 67 aplicaciones de una sola página, marketplaces y plataformas SaaS.
45 días desde la financiación hasta la fundación
Sourav Mohanty, especialista en finanzas y sin experiencia en marketing, detectó un patrón de penalizaciones por crecimiento por US$ 400 millones cuando era cliente de una agencia. Advirtió que muchas plataformas de redes sociales castigan a las agencias cuando crecen: les cobran por cliente y les limitan las publicaciones. "Creé y lancé PostLily en Nochebuena, exactamente 45 días después de entrar en un sector donde no tenía ninguna red de contactos", afirma Mohanty. En ese lapso realizó una investigación global, que abarcó desde Estados Unidos hasta Tayikistán. Mapeó el sector completo en un tablero de Miro y diseñó una solución que las agencias pedían.
De 3.100 a 126.000 seguidores en 14 meses
Después de casi dos décadas construyendo marcas personales para otros creadores, Ashley Couto decidió apostar por la suya mientras cumplía funciones como directora de tecnología a tiempo completo. En 14 meses pasó de 3.100 a 126.000 seguidores en LinkedIn. "Llevaba 10 años intentando desarrollar mi negocio sin éxito", afirma Couto. "Encontrar al mentor adecuado con una estrategia de crecimiento alineada con lo que yo quería fue una gran revelación", agrega. Hoy trabaja con horario europeo, usa la inteligencia artificial de forma estratégica y a las 18:00 corta la jornada.
Dejá de esperar a estar listo: los jóvenes pueden crear negocios increíbles
Son nueve fundadores que arrancaron sin permiso, sin credenciales y sin un plan cerrado. La experiencia la consiguieron en el camino, no antes de dar el primer paso. Tu edad no define nada. La supuesta preparación perfecta muchas veces es un mito que te frena. Dejá de acumular teoría y empezá a construir.
*Nota publicada originalmente en Forbes.com