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Agustín Nin y Felipe Sosa. Foto: Leonardo Mainé.
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Agustín Nin y Felipe Sosa. Foto: Leonardo Mainé.
Leonardo Mainé.

De un préstamo de US$ 6.000 a facturar US$ 7 millones: la historia de Meat Boss, la boutique de carne que se internacionalizó

Andrés Oyhenard

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Comenzaron con una sucursal en Pocitos y hoy tienen locales en Barcelona y Buenos Aires. Ahora apuestan a crecer por franquicias y a facturar unos US$ 10 millones para 2027.

22 Septiembre de 2026 09.08

Agustín Nin y Felipe Sosa se conocieron en la Facultad de Agronomía y se reencontraron trabajando en una empresa del sector agrícola. De ahí surgió la idea que cambiaría el rumbo de los dos. Crear una carnicería diferente, con una propuesta moderna, capaz de poner en valor lo que Uruguay tiene de sobra y pocas veces aprovecha para su propio mercado.

En 2019 dieron el salto. Renunciaron, juntaron sus liquidaciones y pidieron US$ 3.000 cada uno. Con ese dinero —y sin estructura ni inversores detrás— abrieron el primer local de Meat Boss en la calle Soca, en Pocitos. "Arrancamos con lo que teníamos. No había un gran capital detrás ni una estructura armada, solo una idea en la que confiábamos y muchas ganas de hacerla crecer", recuerda Sosa.

El objetivo era traer al mercado local los cortes de calidad exportación, que históricamente terminaban en supermercados o en restaurantes de Europa. Con esa premisa trabajaron desde el primer día. 

"Somos el país más ganadero del mundo y veíamos que acá no se comía la mejor carne, que todo se iba para afuera", explica Nin. 

El crecimiento fue gradual pero sostenido. Quince días antes de la pandemia abrieron en Punta del Este —la primera temporada sin turistas obligó a cerrar—, pero regresaron en 2021 con un local en Puertito del Buceo. En los años siguientes sumaron nuevas aperturas: en 2023 volvieron a Punta del Este, en 2024 inauguraron en Carrasco y ese mismo año cruzaron fronteras con desembarcos en Barcelona y Buenos Aires

La internacionalización se apoyó en socios locales, con Agustín Guerequiz en España, amigo de los fundadores desde siempre, y Juan Petracchi en Argentina, ingeniero agrónomo que lidera la operación. Hoy, además de esas, Meat Boss opera cinco sucursales a nivel local, con una facturación proyectada de US$ 7 millones para 2026 y un objetivo de US$ 10 millones en 2027. 

Franquicias y expansión local

En Uruguay, donde Meat Boss contaba con el 100% de sus locales propios, la compañía comenzó a explorar el modelo de franquicias. El primer caso fue la tienda frente al Mercado Agrícola de Montevideo (MAM), con Federico Peluffo como franquiciado. Las concesiones parten desde US$ 75.000 para las sedes más chicas. También hay formatos de mayor tamaño, con elaboración propia y carnicería completa, que requieren una mayor inversión. 

Para el cuarto trimestre de este año está prevista la apertura en Punta Carretas, con una inversión de US$ 120.000: "Ya tenemos el local", anticipan. Después, la mirada está puesta en Ciudad de la Costa y el Prado, donde ya hay interesados en el modelo de franquicia. 

El cliente y el producto

El perfil del consumidor de Meat Boss ronda entre los 40 y 65 años, aunque el local también capta la compra cotidiana entre semana —milanesas, hamburguesas, cortes chicos— además del ritual del asado del fin de semana. 

La alianza con Scotiabank, que ofrece 15% o 25% de descuento con sus tarjetas, es uno de los llamadores más concretos. "Con eso, quedamos más baratos que en cualquier carnicería de barrio o supermercado", apuntan.

En cuanto al producto, la propuesta abarca pastura, grano y Wagyu, aunque la tendencia reciente —especialmente en España— va hacia la carne exclusivamente a pasto. 

El próximo territorio en el radar es Brasil, donde el perfil del consumidor del sur se parece al uruguayo y el mercado es enorme. Argentina y Brasil, coinciden, "son los dos destinos más interesantes" para la próxima etapa de expansión.

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