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Nicolás Garrido / Forbes UY

Diego Garagorry: "No nos corresponde hacer futurismo, pero sí desarrollar capacidades país para entender la IA con una mirada propia"

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El director ejecutivo del nuevo Centro Nacional de Inteligencia Artificial, ex Globant y Nearsure, habló sobre cuáles son los objetivos del instituto, los planes a futuro y próximas líneas de investigación.

2 Noviembre de 2026 09.00

Un día sus propios creadores debaten sobre su desarrollo, control y riesgos. Al siguiente, la Casa Blanca propone tratarla como una "superinteligencia". Poco después, aparece en el discurso de Yamandú Orsi durante su viaje a Nueva York. 

Aunque ya es parte de la rutina, la inteligencia artificial todavía es protagonista y genera titulares en medios nacionales e internacionales. En ese marco revolucionario repleto de avances, discusiones y transformaciones, se inauguró el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Uruguay, denominado Instituto Vidart. "Una de las razones de ser del centro es impulsar que tengamos capacidades para poder entender lo que está pasando, así como acompañar las decisiones que haya que tomar", dijo el director ejecutivo, Diego Garagorry, quien desde la nueva sede habló con Forbes Uruguay. Lo que sigue es un extracto de la charla.

 ¿Cuál es el objetivo del Instituto Vidart? 

Desarrollar conocimiento y generar impacto, a través de la articulación entre academia, sector productivo y Estado. Vamos a tener grupos de investigación, personas con postgrados y doctorados, de distintas universidades y centros educativos nacionales, para generar conocimiento de frontera que ayude a resolver problemas de prioridad país. También seguramente tengamos líneas de investigación que van más allá de lo técnico, por ejemplo cómo la IA impacta en la sociedad. 

Diego Garagorry. Imagen: Nicolás Garrido - Nicolás Garrido para Forbes UY
Diego Garagorry. Imagen: Nicolás Garrido para Forbes UY

¿Cómo se financian hoy y cuál será la forma de financiación en el largo plazo? 

Para empezar, recibimos un préstamo del BID por un total de US$ 10 millones, ejecutado a través de la ANII, con un plazo de cuatro años y medio. Además, apuntamos a generar proyectos de investigación más extensos o abarcativos. Para eso, la idea es captar fondos de privados que quieran invertir en trabajos de investigación para ellos, como fondos de organismos multilaterales o internacionales. 

¿Cuál es la primera línea de investigación que van a tener? 

La primera va a ser en imagen. Matías Di Martino es el director científico del centro y está especializado en computer vision y análisis de imágenes. Esta rama de la IA tiene impacto en diferentes áreas, como agro o salud. Por ejemplo, Matías trabaja en un proyecto de investigación referido a la detección temprana del autismo. Se hace con una tablet que reconoce los gestos del niño y puede identificar, previamente, si tiene TEA. Después, el objetivo es tener diferentes líneas de investigación como robótica, lenguaje o inteligencia artificial y sociedad. 

¿Cómo van a decidir qué se investiga? 

Será un cruce de varios elementos. Por un lado, vamos a hacer un llamado abierto a desafíos para que se presente cualquier empresa u organismo del Estado y así elegir los más alineados con nuestras capacidades. También evaluaremos la financiación, por ejemplo si es propia o si esperan una coinversión. Y finalmente qué tan dadas están las condiciones para que esa investigación termine en un producto con impacto real. Tenemos pocas balas para jugar y hay que elegir bien en qué tecnologías y en qué proyectos dedicaremos nuestra capacidad. Queremos maximizar la probabilidad de impacto. 

¿Cuántos investigadores se apunta a tener en el corto plazo? 

Esperamos de acá a un año poder tener 20 personas. La idea es que sea un ecosistema donde se respire ciencia y podamos tener tanto investigadores como integrantes de los equipos de desarrollo de las empresas que vengan a trabajar. Queremos que sea un lugar integrador que genere discusiones y desarrollo del conocimiento. 

¿Cómo está Uruguay hoy en adopción de IA? 

Si analizamos el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial que lleva adelante el CENIA (Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile), Uruguay está tercero en términos de adopción por parte de la sociedad, muy destacado. Pero si se analiza puntualmente la implementación en industria y Estado, ahí estamos 12 y 13. Hay un desfasaje bastante grande. También se hicieron otras encuestas a nivel local, como una de PwC para ANDE sobre adopción en pymes. El resultado marcó que cerca del 73% conoce de inteligencia artificial, pero solo el entorno de un 11% la aplica. 

¿El objetivo es que el instituto ayude a cambiar eso? 

Exacto. Uruguay es muy sólido en lo que es desarrollo de conocimiento y hay una industria de TI muy fuerte, pero la tecnología va a una velocidad sin precedentes y es importante crear un puente donde acerquemos los desafíos de la industria y los problemas del país al conocimiento de frontera. Queremos que exista un lugar físico donde ese conocimiento dé un salto en el impacto, podamos tener una mirada propia de cómo utilizar la inteligencia artificial y sacar provecho para los desafíos que tenemos. 

¿Tuviste oportunidad de reunirte con empresarios? ¿Cuál es su opinión respecto a la creación de este centro?

 Sí, ya hubo encuentros con empresarios. Hay entusiasmo y mucha expectativa. Con algunos empezamos a hablar de oportunidades concretas. También hubo encuentros con cámaras y con el ecosistema TI del país, al que vemos como un canal muy fuerte hacia las compañías porque permite identificar dónde están las oportunidades de generar impacto. Si a los que estamos en el día a día nos cuesta mantenernos al tanto de todo lo que pasa, para un responsable de una empresa que está en una industria totalmente diferente es más complejo todavía. Para eso, el ecosistema TI es un gran canal. 

Diego Garagorry. Imagen: Nicolás Garrido - Nicolás Garrido para Forbes UY
Diego Garagorry. Imagen: Nicolás Garrido para Forbes UY

Algunas de las preocupaciones son que el centro resulte un obstáculo o una duplicación de esfuerzos de instituciones que ya existen. 

La idea es sumar y no duplicar. Parte de estos primeros meses y de todas las charlas que tuvimos fueron para entender qué es lo que hay, qué rol tiene cada uno y así no redundar sobre lo que ya existe. Queremos ser un catalizador que permita generar más resultados. Sabemos que al comienzo vamos a recibir pedidos de todo tipo y color. Calculo que el 95% de lo que llegue al centro no va a ser para nosotros, por ejemplo pedidos de soluciones que son de implementación de tecnología que ya existe, como sería hacer un chatbot. Es algo que no necesita investigación, ya hay tecnología para eso. En esos casos nuestra función será direccionar. 

¿Van a tener algún rol en lo que tiene que ver con la regulación del uso de IA en general? 

Para lo que es regulación y legislación están los responsables, como AGESIC, el Parlamento y la Unidad Reguladora y de Control de Datos Personales. Sí esperamos desarrollar conocimiento e investigación que ayude a la toma de decisiones. Por ejemplo, hace unas semanas Uruguay Innova, en conjunto con el CENIA, armaron un informe de cuál es la exposición de los empleos uruguayos a la inteligencia artificial. En ese caso, no se habla tanto de empleos reemplazables, sino de tareas específicas que tienen posibilidad de automatización. Ese trabajo sirvió para ver qué oportunidades hay de reentrenamiento de las personas, algo superimportante. 

Justamente una de las principales inquietudes de los empresarios, según encuestas, es qué va a pasar con los puestos de trabajo. ¿Cuál es tu opinión al respecto? 

Es muy difícil proyectar, porque cambia todo de una forma muy acelerada. Si miramos el impacto en el empleo en Estados Unidos, uno de los países con mayor adopción y liderazgo en inteligencia artificial, un informe reciente de The Economist muestra que desde 2023 se crearon un millón de nuevos puestos de trabajo. De este total, un 30% está relacionado al desarrollo y la operación de data centers, es decir a nuevas necesidades que surgen y que impulsan distintos tipos de actividades económicas. En cambio, se asocian 200.000 perdidos por inteligencia artificial. Con eso, el balance final fue positivo. 

Los creadores de diferentes inteligencias artificiales se pronunciaron sobre riesgos extremos si se avanza demasiado rápido hacia sistemas cada vez más autónomos y capaces. ¿Te preocupa el ritmo al que está avanzando la inteligencia artificial? 

A mí me parece interesante la primera iniciativa que Dario Amodei (CEO de Anthropic) impulsaba, orientada a que personas externas a las empresas pudieran acceder a qué es lo que hacen y validar que el enfoque que llevaba adelante era correcto, sin riesgos excesivos. El centro viene justamente a generar conocimiento a nivel local, a impulsar que tengamos capacidades para poder entender lo que pasa, así como acompañar las decisiones que haya que tomar. No nos corresponde hacer futurismo, pero sí desarrollar capacidades país para entender con una mirada propia y tomar decisiones acertadas. 

Pasaste por Globant como Country Manager y por Nearsure como COO, siempre del lado privado. ¿Qué te hizo dar el salto a liderar este proyecto? 

Es un desafío que me apasionó. Tiene la oportunidad de generar mucho impacto y conectar con toda la trayectoria que he tenido. Lo que aprendí me va a ayudar a unir realmente el desarrollo del conocimiento con las necesidades de las compañías. 

¿Cuáles son los principales objetivos del instituto para el próximo año? 

Investigar desafíos que produzcan conocimiento de valor y a su vez generar impacto en la industria y en el Estado. Espero que tengamos un cuerpo de investigadores fuerte y grande, pero sobre todo que tengamos proyectos concretos con alcance en la industria, en las empresas y en los diferentes organismos del Estado.

*Este artículo fue publicado originalmente en la edición impresa de Forbes Uruguay de Octubre de 2026. Para suscribirte y recibirla bimestralmente en tu casa, clic acá.

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