Incertidumbre vs. toma de decisiones
Gabriela MordeckiDocente e investigadora del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la UdelaR
Gabriela MordeckiDocente e investigadora del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la UdelaR
Para las empresas, la incertidumbre económica implica mayor dificultad para anticipar el escenario en que deberán operar. Cambios o dudas sobre precios, salarios, tasas de interés, tipo de cambio, impuestos o regulaciones pueden aumentar los riesgos de las decisiones de negocio y llevar a compañías y hogares a adoptar una actitud más cautelosa.
Las empresas pueden postergar inversiones, revisar planes de expansión, reducir la contratación o actuar con mayor mesura en sus decisiones financieras, mientras los hogares retrasan su consumo. Cuando estos comportamientos se generalizan, el efecto impacta en la actividad económica.
La incertidumbre no puede observarse directamente, por lo que es necesario aproximarla mediante distintos indicadores. Entre ellos se encuentran la volatilidad de los mercados financieros, la dispersión de las expectativas de los analistas y las respuestas de encuestas a empresas y consumidores. En los últimos años también se han desarrollado indicadores que analizan noticias y lenguaje para identificar cambios en el denominado sentimiento económico.
Uno de los principales referentes es el Índice de Incertidumbre de Política Económica (EPU), desarrollado por Baker, Bloom y Davis (2016). El indicador mide la frecuencia con que aparecen en los principales periódicos términos relacionados con incertidumbre, economía y política.
Para Uruguay, investigadores del Instituto de Economía de la Udelar desarrollaron el Indicador Sintético de Incertidumbre de Uruguay (EPU_uru), que busca captar tanto los factores externos como los internos que afectan las expectativas económicas. El indicador combina dos componentes:
Incertidumbre externa: incorpora los indicadores de incertidumbre económica global (GEPU) y de Brasil (EPU_br), dos referencias particularmente relevantes para una economía pequeña y abierta como la uruguaya.
Incertidumbre interna: se aproxima a partir de la dispersión de las expectativas de los analistas sobre el tipo de cambio para los próximos 12 meses en la encuesta que lleva adelante el Banco Central del Uruguay (BCU). Una mayor dispersión refleja un mayor grado de incertidumbre respecto de su evolución.
Ambos componentes se integran mediante ponderaciones obtenidas a través de un análisis de Componentes Principales.
La evolución del EPU_uru entre 2005 y 2026 muestra incrementos asociados a distintos episodios de incertidumbre internacional y regional. Un aspecto especialmente relevante para las empresas uruguayas es que el indicador permite identificar el impacto de acontecimientos originados en Brasil y Argentina (como por ejemplo la victoria de Javier Milei en las elecciones), cuya evolución puede transmitirse rápidamente a la economía local.
Esto resulta particularmente importante al evaluar decisiones de inversión, producción y comercialización, dado que cambios en los principales socios regionales pueden modificar las condiciones de demanda, competitividad y costos de las empresas uruguayas.
La evidencia disponible para Uruguay indica que los períodos de mayor incertidumbre tienen efectos relevantes sobre la actividad económica real, en particular sobre la producción industrial, la inversión y el consumo.
Para las empresas, este resultado es significativo porque un aumento de la incertidumbre puede traducirse en un entorno menos favorable para concretar nuevas inversiones y expandir la actividad, aun sin un deterioro inmediato de las condiciones financieras.
Los estudios también muestran impactos en el consumo de bienes durables —medido por las ventas de automóviles 0 km— y en el consumo global, reflejado en la recaudación del IVA.
En contraste, no se identifican efectos significativos y persistentes sobre algunas variables financieras y nominales internas. En el caso uruguayo, esto podría estar relacionado con el reducido desarrollo del mercado de valores y con el fortalecimiento y la mayor regulación del sistema financiero después de la crisis de 2002.
En síntesis, la incertidumbre no solo dificulta proyectar el futuro, también modifica decisiones presentes de inversión, producción, contratación y estrategias comerciales; por eso, monitorear su evolución permite identificar cambios en el entorno económico y evaluar con mayor información los riesgos asociados.
*Este artículo fue publicado en la edición impresa de Forbes Uruguay de Octubre de 2026. Para suscribirte y recibirla bimestralmente en tu casa, clic acá.