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La ciberseguridad ya no es técnica: es liderazgo y confianza digital

Ethel Kornecki Gerente de Consultoría de Krav Maga Hacking

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La ciberseguridad dejó de ser un asunto técnico para convertirse en palanca de liderazgo y confianza digital. Ethel Korneki plantea por qué la resiliencia, la IA y la visión estratégica de los directorios serán decisivas para competir en la próxima década.

24 Mayo de 2026 12.00

En Cybertech Global TLV 2026, una de las conferencias y exposiciones de ciberseguridad más influyentes del mundo, quedó claro algo que ya no admite discusión: la ciberseguridad dejó de ser un problema técnico para convertirse en un factor determinante del liderazgo organizacional y de la confianza digital. Durante años, las organizaciones abordaron la seguridad como un asunto operativo, centrado en herramientas, controles y cumplimiento. 

Pero ese enfoque ya no alcanza. 

La transformación digital, la interconexión de ecosistemas y la sofisticación de las amenazas redefinieron completamente el escenario. Hoy, las empresas no solo gestionan sistemas, sino entornos digitales complejos e interdependientes, donde cada proveedor, plataforma o integración amplía la superficie de riesgo.

En este contexto, la ciberseguridad protege la infraestructura, pero especialmente la continuidad del negocio, la reputación y la confianza del mercado. Por eso, la pregunta clave cambió. Ya no es “¿estamos protegidos?”, sino “¿podemos seguir operando, adaptarnos y sostener la confianza cuando ocurra un incidente?”. Este cambio introduce el concepto de resiliencia digital como núcleo estratégico.

Las organizaciones más maduras entienden que los incidentes son inevitables. Lo que marca la diferencia no es evitarlos por completo, sino la capacidad de absorber el impacto, mantener operaciones críticas y recuperarse con rapidez. La resiliencia no es solo tecnología. Integra continuidad del negocio, gestión de crisis y toma de decisiones ejecutivas. Y redefine responsabilidades: la ciberseguridad deja de ser un tema del área de IT para convertirse en una prioridad del liderazgo.

A este escenario se suma la inteligencia artificial, que actúa como un acelerador en ambas direcciones. Por un lado, permite detectar amenazas más rápido, automatizar respuestas y anticipar riesgos. Por el otro, habilita ataques más sofisticados, amplía la exposición y genera nuevos desafíos en torno a datos, modelos y decisiones automatizadas. Esto introduce un concepto crítico: la protección de la infraestructura cognitiva, donde la información, los algoritmos y las decisiones se convierten en activos estratégicos.

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En este contexto, la ciberseguridad evoluciona hacia una capacidad dinámica, basada en la gestión continua del riesgo, la adaptación constante y la respuesta en tiempo real. Las organizaciones que entienden este cambio no solo mejoran su seguridad, sino que fortalecen su posición competitiva. Porque en la economía digital, la confianza no es un intangible: es el activo que define quién lidera.

En este nuevo paradigma, el rol del liderazgo es ineludible. Los directorios y equipos ejecutivos deben comprender que la ciberseguridad no se gestiona únicamente con inversiones tecnológicas, sino con visión estratégica, cultura organizacional y toma de decisiones informadas. Integrar la seguridad desde el diseño, alinear objetivos de negocio con riesgos digitales y promover una cultura de responsabilidad compartida son elementos clave para sostener la resiliencia en el tiempo.

Asimismo, la colaboración entre sectores, la regulación inteligente y la formación de talento interdisciplinario serán factores determinantes para construir ecosistemas digitales confiables. No se trata solo de proteger activos, sino de habilitar la innovación con seguridad. La ciberseguridad ya no es un problema que se delega: es una decisión que se lidera. Las organizaciones que marcarán la diferencia no serán las que eviten incidentes, sino las que sepan sostener la confianza cuando estos ocurran.

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