En la era de la IA, muchas cosas cambiaron y el ámbito de los negocios ya no será el mismo. Uno de los fenómenos que más intriga a la gente es la reducción de las estructuras organizativas a partir de organigramas más simples. En otras palabras, en la era de la IA, muchas veces hay personas que pasan a ser prescindibles.
Ahora bien, algunos plantearon la posibilidad de una empresa sostenida por completo por IA, en la que todos los humanos, desde el director ejecutivo hasta el último empleado, queden reemplazados por agentes y bots. Es una posibilidad real y deja una imagen escalofriante: un edificio vacío, con monitores y servidores encendidos sin pausa, que ejecutan todas las tareas sin supervisión humana.
Sin embargo, hoy existe un modelo algo distinto que resulta muy interesante, tanto para los negocios como en términos sociales e incluso en lo que respecta a la declaración de impuestos en Estados Unidos.
Esa es la figura de la empresa unipersonal, el "unicornio", el hombre orquesta.
Acá aparece el caso de Matthew Gallagher, quien fundó y dirige su empresa, Medvi, por su cuenta, con la única ayuda de su hermano.
Según un reportaje de Erin Griffith para The New York Times, que describió la operación en solitario como "supereficaz y un poco solitaria", solo hicieron falta US$ 20.000 y un par de meses para poner en marcha Medvi.
"Medvi consiguió 300 clientes en su primer mes", escribió Griffith. "En su segundo mes, sumó 1000 más. En 2025, el primer año completo de actividad de Medvi, la empresa generó 401 millones de dólares en ventas", agregó.
Todo eso, sin empleados humanos. Solo Gallagher y su hermano Elliot, en plena refriega, como un par de empapeladores mancos, para usar una expresión vieja y, tal vez, ya olvidada.
"Gallagher trabaja en Medvi desde su casa prácticamente siempre que no está duchándose, durmiendo o pasando tiempo con sus dos hijos, según comentó durante una conversación de dos horas", informó Griffith. "Incluso creó un clon de su voz mediante inteligencia artificial para gestionar su vida personal, utilizándolo para llamar y programar citas y así tener más tiempo para trabajar", precisó.
La dinámica, según trascendió, era esta: Elliot se ocupaba de gran parte de las comunicaciones entrantes de atención al cliente, mientras Matthew quedaba a cargo de los anuncios y de la infraestructura online.
Un emprendedor en serie
En la preadolescencia, Gallagher ya armaba proyectos como una página de fans de Weird Al Yankovic en internet. Además, sumó experiencia con la creación de empresas como CareValidate, que Griffith definió como "telemedicina lista para usar". @@FIGURE@@
Ahora supervisa una empresa integrada por robots que ya generó ingresos de entre US$ 70 millones y US$ 80 millones. Y esta, a mi criterio, es la cita más lograda y más precisa de Gallagher sobre el tema:
"Quiero decir, es una locura, ¿no?", dijo. "Es una locura", remató.
Empleados, contratistas y bots
Una de las aristas más interesantes de toda esta historia, al menos para mí, es que el negocio de Gallagher califica técnicamente como una empresa unipersonal a efectos fiscales, según el IRS, el Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos.
Tiempo atrás, algunas personas montaron empresas que esquivaban las cargas laborales al tercerizar todos los servicios y pagarles a decenas de "contratistas" como trabajadores independientes, a través del formulario 1099. Después, el IRS fijó una normativa, ya que muchos empleadores clasificaban de manera incorrecta a sus empleados como contratistas para evitar beneficios, retenciones impositivas, la gestión de la nómina y otras obligaciones.
Ahora, todo eso puede quedar atrás. Con la IA a cargo del trabajo, ya no hay compensación laboral, seguro de desempleo, beneficios grupales, ni siquiera una silla o unos auriculares. @@FIGURE@@
Es, sencillamente, otra lógica.
Así, podés estructurar tu negocio de una manera mucho más eficiente. Un trabajador independiente apenas completa el Anexo C al presentar su declaración de impuestos, detalla las deducciones comerciales y listo. Esto no es asesoramiento fiscal; no soy contador. Sí refleja, en cambio, un cambio real en la forma en que hoy funcionan los negocios.
Desarrollo web
Si leés los informes sobre Medvi, vas a ver que buena parte del trabajo de la IA pasa por la creación de contenido: anuncios, páginas web para clientes, contenido para celulares y más. Antes de la IA, muchas de esas tareas también quedaban en manos de contratistas. Ahora, para los agentes de IA, resolver ese tipo de trabajo resulta muy simple, porque ese terreno les calza perfectamente. Lo que hacen es tomar como base lo que los humanos ya hicieron y adaptarlo a las necesidades concretas de la empresa.
Hay una razón por la que gran parte del trabajo de Matthew Gallagher, según su propia explicación sobre la empresa, pasa por filtrar el contenido de baja calidad o mal orientado que genera la IA. Ahí aparece la tarea de selección y ajuste que exige un uso inteligente de la productividad que aporta esta tecnología.
Me pareció una historia muy buena, casi como una señal de alerta sobre el futuro de los negocios automatizados. En este caso, hay un hombre en el centro de la escena, o en realidad dos, pero el resto queda en manos del sistema.
*Imagen de apertura: Medvi.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com