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Tim Sweeney, CEO de Epic Games.
Innovación
Tim Sweeney, CEO de Epic Games.
Foto: GDC oficial vía Wikimedia Commons

La empresa detrás de Fortnite apuesta todo a la IA y provoca un debate millonario sobre el futuro de los videojuegos

Paul Tassi

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Epic Games reorganiza sus equipos de desarrollo y retrasa un proyecto con Disney para acelerar la incorporación de nuevas herramientas. La decisión genera dudas sobre la calidad de los próximos lanzamientos y sus posibles consecuencias para el empleo.

14 Octubre de 2026 10.05

Tim Sweeney, CEO de Epic Games, lleva tiempo manifestando su respaldo al desarrollo y la incorporación de la inteligencia artificial. Sin embargo, ahora la compañía acaba de anunciar un cambio significativo en su estrategia que podría tener consecuencias para toda la industria de los videojuegos, con implicancias que van mucho más allá de Fortnite, su producto más exitoso. La empresa decidió acelerar la adopción de esta tecnología y convertirla en un componente central de sus procesos de desarrollo.

Según informó Bloomberg, Epic Games retrasó el avance de un proyecto de videojuegos que desarrolla junto con Disney, en parte como consecuencia de una reorganización interna orientada a incorporar la inteligencia artificial en sus procesos de trabajo. Esta transformación contempla el uso de herramientas como Claude, el asistente desarrollado por Anthropic. La decisión trascendió inicialmente a través de un correo electrónico interno y posteriormente fue confirmada por Sweeney mediante una publicación en X, donde explicó los objetivos de la nueva estrategia.

"En Epic estamos llevando adelante una transformación profunda: estamos reorganizando nuestros equipos de desarrollo para aprovechar al máximo las posibilidades de la inteligencia artificial", señaló Sweeney. El ejecutivo aclaró que la intención de la compañía no es achicar el personal para mantener el mismo nivel de producción, sino aumentar la capacidad de sus equipos para crear más productos y mejorar su calidad. 

Según explicó, la iniciativa también busca que los desarrolladores que utilizan Unreal Engine, el motor gráfico de Epic Games, puedan beneficiarse de los avances tecnológicos que surjan de esta transformación.

Más tarde, Sweeney volvió a defender la estrategia de Epic Games al responder a un usuario que lo había cuestionado por su aparente desconexión con las críticas que genera la inteligencia artificial dentro de la industria. Lejos de moderar su postura, el ejecutivo reafirmó su confianza en esta tecnología y sostuvo que las empresas deben adaptarse a los cambios tecnológicos en lugar de intentar recuperar modelos de trabajo del pasado.

"Muchos de los que están acá desearían volver a 2016, pero eso no va a suceder. Como proveedores de herramientas y tecnología para buena parte de la industria, nuestro trabajo consiste en desarrollar soluciones pensando en el presente y en lo que vendrá", afirmó. En ese sentido, Sweeney se mostró optimista sobre el futuro de la inteligencia artificial y aseguró que considera esta tecnología una herramienta capaz de ampliar las posibilidades creativas de los desarrolladores.

Epic Games busca transformar sus procesos de desarrollo y reducir la dependencia de la programación manual, con el objetivo de crear su próximo videojuego mediante un modelo de trabajo basado íntegramente en inteligencia artificial. La estrategia comenzaría a implementarse en el proyecto que desarrolla junto con Disney, aunque todavía no está claro si la compañía planea extenderla a Fortnite, su título más exitoso.

La decisión llega en un momento de dificultades económicas para el videojuego, que durante años representó una de las principales fuentes de ingresos de la empresa. Ante este escenario, Epic Games adoptó distintas medidas para mejorar su situación financiera, entre ellas el aumento del precio de los V-Bucks, la moneda virtual utilizada dentro del juego, y el despido de 1.000 empleados en marzo de 2026.

La incorporación de la inteligencia artificial en el desarrollo de videojuegos genera un intenso debate que también alcanza a otras industrias creativas. Una parte de la comunidad de jugadores cuestiona el uso de estas herramientas, especialmente cuando se utilizan para producir contenidos que tradicionalmente estaban a cargo de artistas, diseñadores y programadores. En algunos casos, el rechazo de los usuarios alcanzó tal magnitud que los estudios desarrolladores terminaron retirando materiales creados con inteligencia artificial ante la presión pública.

A pesar de estas resistencias, la generación de código mediante inteligencia artificial ya forma parte de los procesos de trabajo de numerosas empresas tecnológicas. Compañías como Google avanzaron significativamente en la incorporación de estas herramientas, hasta el punto de que una parte mayoritaria del código que producen sus equipos se genera con asistencia de IA. Esta tendencia refleja el creciente protagonismo de la tecnología en el desarrollo de software y anticipa cambios importantes en la manera en que las empresas organizan sus equipos y crean nuevos productos.

Fortnite
Epic Games busca transformar sus procesos de desarrollo con inteligencia artificial, una estrategia que también podría alcanzar a Fortnite. (Foto: Epic Games)

También hay otra realidad. A medida que estas herramientas simplifican tareas que antes requerían conocimientos técnicos especializados, cobra fuerza la idea de que cualquier persona podría crear su propio videojuego sin necesidad de contar con un equipo de desarrolladores. Sin embargo, esta posibilidad también genera preocupación por sus consecuencias para el mercado, ante el riesgo de que la reducción de las barreras de entrada provoque una proliferación de títulos de baja calidad y dificulte la diferenciación de las producciones profesionales.

En este contexto, Nikita Bier, exdirector de producto de Twitter, planteó una reflexión sobre el futuro de los grandes estudios de videojuegos y el impacto que podría tener la inteligencia artificial sobre sus modelos de negocio. "Hay algo hermoso en que el videojuego más caro de la historia, con un presupuesto de US$ 2.000 millones, se lance el mismo mes en que los modelos de inteligencia artificial adquirieron la capacidad de crear experiencias comparables. Es el canto del cisne de la era de los grandes estudios", expresó. 

Con estas palabras, Bier hizo referencia al esperado lanzamiento de Grand Theft Auto 6 y puso sobre la mesa uno de los grandes interrogantes de la industria: hasta qué punto la inteligencia artificial podría desafiar un modelo de producción basado en presupuestos millonarios, equipos numerosos y años de desarrollo.

Aunque la inteligencia artificial ya permite generar escenarios virtuales de gran escala y desarrollar personajes capaces de desplazarse, interactuar con su entorno y ejecutar acciones como disparar, muchos jugadores consideran que la tecnología todavía está lejos de reproducir la complejidad, el nivel de detalle y la calidad de las grandes producciones de la industria. Por ese motivo, resulta difícil imaginar que, al menos en el corto plazo, una inteligencia artificial pueda desarrollar por sí sola un videojuego de la magnitud de un eventual Grand Theft Auto 7, sin la intervención de equipos especializados.

Sin embargo, la discusión no se limita a lo que la inteligencia artificial es capaz de hacer en la actualidad, sino también a cómo podría transformar los procesos de producción de los videojuegos. 

En una industria donde los presupuestos son cada vez más elevados y los proyectos pueden demandar varios años de trabajo, estas herramientas ofrecen a los estudios la posibilidad de reducir costos, acelerar tareas y optimizar recursos. Por eso, es posible que numerosas desarrolladoras ya estén incorporando soluciones basadas en IA sin comunicarlo públicamente. En este escenario, las críticas de los jugadores en redes sociales difícilmente alcancen, por sí solas, para frenar una transformación que promete modificar la estructura económica del sector.

La situación es diferente cuando se trata de inteligencia artificial generativa utilizada para producir contenidos visibles dentro de los videojuegos, como personajes, escenarios, imágenes o diálogos, especialmente cuando estas herramientas reemplazan una parte considerable del trabajo creativo. En esos casos, los consumidores pueden identificar con mayor facilidad su utilización y manifestar su rechazo a través de sus decisiones de compra, lo que podría llevar a los estudios a reconsiderar determinadas prácticas. 

Sin embargo, una parte importante de la inteligencia artificial puede incorporarse en etapas de desarrollo que permanecen fuera de la vista de los jugadores, desde la programación hasta las pruebas y la optimización del rendimiento. En consecuencia, detectar su presencia resulta mucho más complejo. La gran incógnita para la industria ya no parece ser si la inteligencia artificial formará parte del desarrollo de videojuegos, sino hasta dónde llegará su influencia y qué lugar ocuparán los profesionales creativos en ese proceso.

Para las compañías, la discusión también tiene una dimensión económica. Aunque muchas de las críticas responden a cuestiones éticas, lo determinante será si pueden producir títulos de calidad en menos tiempo y a menor costo, y lograr que el público los compre pese a sus objeciones al uso de la IA.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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