Por qué el acuerdo entre Apple y Google por la nueva Siri es solo un parche en la estrategia de IA
Apple quiere ganar tiempo mientras desarrolla chips y servidores propios, pero todavía depende de tecnología ajena para sostener sus promesas.
Apple quiere ganar tiempo mientras desarrolla chips y servidores propios, pero todavía depende de tecnología ajena para sostener sus promesas.
Entre la presión por no quedar atrás en inteligencia artificial, la necesidad de sostener valuaciones exigentes y la obligación de integrar nuevas tecnologías sin romper lo que ya funciona, Apple ilustra cómo las decisiones estratégicas de hoy puede hacer tambalear a los gigantes del mercado.
Aunque prometen eficiencia y autonomía, los agentes automatizados chocan con límites concretos cuando se integran al trabajo diario: sin supervisión, reglas ni responsables claros, los errores se multiplican y la confianza se desvanece.
Los nuevos datos muestran que quienes dejan fármacos como Ozempic, Wegovy o Mounjaro recuperan casi todo el peso perdido y pierden los beneficios cardiometabólicos en menos de dos años, lo que obliga a repensar estos tratamientos como terapias crónicas, integradas con soporte nutricional y de estilo de vida.
La startup une las conversaciones con herramientas de IA con médicos online. Ya se testea en Argentina pero será global. Masterclass de un empresario serial, el único rioplatense que fue portada de Forbes Internacional en 109 años de historia.
Drew Fallon creó una plataforma que automatiza tareas financieras para firmas de alimentos y productos envasados, con el objetivo de mejorar el control del efectivo y evitar errores caros al manejar publicidad, inventario y proyecciones.
La compañía absorbió casi todo el equipo de Groq, incluida su cúpula directiva, y se queda con tecnología clave para acelerar tareas de inferencia, el segmento más competitivo del momento.
Conflictos culturales, muñecos virales, consumidores irónicos y adolescentes que prefieren charlar con un chatbot antes que con otra persona: cinco escenas que revelan hacia dónde va la sensibilidad del mercado y qué exige hoy el público a las empresas que quieren seguir siendo relevantes.
El precio de la memoria RAM, disparado por la demanda global vinculada a la IA, llevó a Sony y Microsoft a revisar los plazos para sus próximas consolas.
Con funciones que van de lo lúdico a lo técnico, el servicio demostró que una interfaz amable puede convertir tareas tediosas en ejercicios casi placenteros.
Su paso por Y Combinator, el vínculo con Microsoft y el instinto para detectar oportunidades marcaron una trayectoria que aporta pistas valiosas para quienes están construyendo su propio camino.
Las transformaciones que se avecinan en el mundo tecnológico no solo alterarán el negocio de las grandes compañías, sino también el tablero geopolítico, el debate político en Washington y la contabilidad corporativa. Una mirada anticipada a los cambios que marcarán el próximo año.
Con inversiones millonarias, respaldo del gobierno de Trump y el impulso energético que exige el auge de los centros de datos, una camada de startups busca revivir la fisión atómica con reactores compactos, fabricados en serie y diseñados para funcionar donde antes era impensado.
Mientras sus rivales dependen de chips que solo funcionan en sus propias nubes, Nvidia combina potencia bruta, flexibilidad y un ecosistema técnico que lleva casi dos décadas de ventaja.
Formado en Wall Street y convertido en referente del sector energético, Sheldon Kimber construyó una firma clave para el salto tecnológico de Alphabet, con proyectos que cruzan energía limpia, centros de datos y almacenamiento a gran escala.
La rutina del ocio lo aburrió enseguida. Hoy lidera una firma con más de mil empleados, clientes como Citi y United Airlines, y una promesa concreta: automatizar con inteligencia artificial todo lo que retrasa a los desarrolladores.
Con clientes como PG&E, Unicredit y los casinos de Las Vegas, la firma británica PolyAI multiplica ingresos con agentes virtuales que atienden miles de llamadas sin descanso. Detrás del boom está Nikola Mrksic, un ex Apple que trabajó en Siri y ahora apuesta a que la IA hable mejor que los humanos.
Transformó una herramienta de reclutamiento en una usina de datos para entrenar modelos de inteligencia artificial. Su empresa ya factura más de US$ 100 millones al año y apunta a liderar un sector que atrae inversiones millonarias.
OpenAI presentó la nueva versión de su modelo de inteligencia artificial, que mejora en razonamiento, manejo de herramientas complejas y comprensión de contextos extensos. Empresas tecnológicas ya lo están integrando a sus procesos y destacan su rendimiento en tareas profesionales específicas.