La IA marcó el pulso de Wall Street: los chips de memoria impulsaron fuertes subas, mientras firmas de software y apuestas deportivas quedaron bajo presión.
Tras su histórico debut en Wall Street, la compañía de Elon Musk anunció ante la SEC la compra de Anysphere, dueña de Cursor, en una operación que apunta a reforzar a Grok frente a Claude Code y Codex.
Mientras el mercado espera nuevas megasalidas a bolsa vinculadas a la inteligencia artificial, los antecedentes recientes muestran que no todas las compañías del sector logran convertir el entusiasmo inversor en ganancias sostenidas.
El director se pronunció en el podcast de Michelle Obama sobre los límites que le pone a la inteligencia artificial en su trabajo. Sus declaraciones se viralizaron en redes sociales esta semana, en medio de un debate global que tiene a la Argentina en el centro.
Las compañías basan sus decisiones de contratación en antecedentes, pruebas de drogas y sistemas automatizados; por eso, deben revisar el alcance de los datos, sus límites y la responsabilidad final.
Chai Discovery sumó laboratorios líderes para probar su modelo en el desarrollo de nuevas terapias. En paralelo, la empresa negocia una ronda de capital de riesgo por US$ 400 millones que elevaría su precio implícito a US$ 3.400 millones.
Masayoshi Son desplazó al magnate indio Mukesh Ambani en el ranking regional, impulsado por la suba del conglomerado japonés, que llevó su fortuna a US$ 97.000 millones.
Mary Callahan Erdoes, de JPMorgan Chase, vinculó el salto de las valuaciones deportivas con la inteligencia artificial y anticipó que “seguiremos viendo ese incremento” en los próximos años.
Gray Swan ofrece herramientas de seguridad para detectar vulnerabilidades, jailbreaks y usos dañinos en sistemas de IA; sus servicios ya son utilizados por OpenAI, Anthropic, Google DeepMind, Meta, xAI, ByteDance y empresas como Snowflake.
La apuesta de 1X pasa por las manos de los robots, que contarán con 22 grados de libertad accionables, tendones silenciosos y una IA entrenada para resolver pequeñas tareas de la vida cotidiana.
Compañías como Starbucks, Uber, Microsoft y hasta el propio OpenAI están revisando la utilización de IA en sus operaciones. Vuelta atrás con la idea de pérdida de trabajo humano y costos que generan inquietud en los ejecutivos.
Una empresa fundada hace apenas ocho meses opera en cuatro países, creció cerca del 90% mensual y proyecta multiplicar por diez su volumen de transacciones antes de fin de año. El monto de la ronda no fue divulgado.
El presidente estadounidense apostó por compañías estratégicas de tecnología: fabricantes de de chips, software y data centers-, con operaciones que reavivaron las sospechas por posibles conflictos de interés.
La compañía finlandesa acelera su transformación con AI-RAN, redes ópticas y data centers, mientras los inversores evalúan si el salto bursátil todavía tiene respaldo.
El informe 2026 advierte que el verdadero desafío para las empresas no pasa solo por ganar eficiencia, sino por rediseñar procesos, formar equipos capaces de trabajar junto a agentes y medir el valor real que genera la inteligencia artificial.
La plataforma aplicará etiquetas automáticas para contenidos fotorrealistas creados o alterados con inteligencia artificial. El cambio llega mientras la creator economy global mueve cientos de miles de millones de dólares y obliga a las grandes tecnológicas a reforzar la transparencia ante los usuarios.