SpaceX presentó su primer balance como empresa pública y los números permitieron observar por primera vez la dimensión de un grupo que ya no depende solamente de los lanzamientos espaciales. Starlink se consolidó como su principal fuente de ingresos y ganancias, mientras que la inteligencia artificial se convirtió en el negocio de mayor crecimiento y, al mismo tiempo, en el principal destino de sus inversiones.
La compañía registró ingresos por US$ 7.814 millones durante el segundo trimestre de 2026, un incremento interanual del 92%. También redujo su pérdida operativa desde US$ 970 millones hasta US$ 143 millones y recortó la pérdida neta desde US$ 1.008 millones hasta US$ 541 millones.
El EBITDA ajustado alcanzó los US$ 3.538 millones, con un crecimiento del 191% y un margen del 45,3%. Tanto los ingresos como la pérdida por acción, de US$ 0,09, resultaron mejores que las previsiones del mercado.
Sin embargo, el balance no alcanzó para sostener la suba previa de la acción. Los papeles habían cerrado la rueda en US$ 125,33, con un avance del 9,43%, pero retrocedieron alrededor de 5% en las operaciones posteriores al cierre.
La reacción muestra que los inversores no estaban mirando solamente el crecimiento. El principal interrogante está en la cantidad de capital que SpaceX necesita para desarrollar al mismo tiempo su infraestructura de inteligencia artificial, la próxima generación de satélites de Starlink y el programa Starship.
“Superar las expectativas en ingresos y presentar pérdidas por acción mejores a lo esperado no alcanzó para sostener la suba previa. Todo indica que el capex del segmento de IA es lo que está pesando en la caída”, explicó Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL.
Starlink se consolida como el negocio que sostiene al grupo
Connectivity, el segmento que incluye a Starlink, generó ingresos por US$ 4.291 millones, un 66% más que un año atrás. El negocio representó cerca del 55% de la facturación consolidada y fue el único de los tres segmentos que obtuvo una ganancia operativa.
El resultado operativo alcanzó los US$ 1.656 millones, con un incremento interanual del 79%, mientras que el EBITDA ajustado llegó a US$ 2.597 millones. Esto equivale a un margen operativo de casi 39% y a un margen de EBITDA ajustado superior al 60%.
La escala explica buena parte de la mejora. Starlink cerró junio con 12 millones de suscriptores, el doble que un año atrás y 1,7 millones más que al finalizar el primer trimestre.
Pero el crecimiento tiene una contracara: el ingreso promedio mensual por usuario cayó desde US$ 85 hasta US$ 66, una baja interanual del 22%. La expansión, por lo tanto, se sostiene más por la incorporación de clientes que por un aumento del ingreso generado por cada uno.
El segmento también comienza a depender menos del consumidor individual. Los ingresos provenientes de empresas y gobiernos aumentaron 108%, hasta US$ 1.806 millones, y ya representaron el 42% de la facturación de Connectivity.
Durante el trimestre, la empresa firmó un acuerdo con American Airlines, activó Starlink en aerolíneas como Southwest, Virgin Atlantic, Iberia y Aer Lingus, y anunció nuevas alianzas móviles con SoftBank, NTT Docomo y Spark NZ.
A eso se sumaron contratos por más de US$ 6.000 millones con el Gobierno de Estados Unidos para Starshield, la red satelital orientada a clientes gubernamentales y aplicaciones de seguridad nacional. Los acuerdos provienen principalmente de dos contratos con la Fuerza Espacial estadounidense.
La inteligencia artificial crece, pero consume US$ 15.828 millones
El segmento de inteligencia artificial presentó el mayor crecimiento del trimestre. Sus ingresos se dispararon 247%, desde US$ 737 millones hasta US$ 2.561 millones. Frente al primer trimestre, la facturación se multiplicó por más de tres.
La expansión estuvo impulsada por los servicios y la infraestructura de IA, cuyos ingresos pasaron de US$ 311 millones a US$ 2.194 millones. En cambio, el negocio publicitario retrocedió desde US$ 426 millones hasta US$ 367 millones.
SpaceX informó que firmó acuerdos de servicios de nube por US$ 14.100 millones en ventas contratadas. Estos convenios aportaron US$ 1.600 millones adicionales de ingresos por infraestructura durante el trimestre.
El negocio todavía perdió US$ 1.257 millones a nivel operativo, pero redujo ese resultado negativo un 49% frente al primer trimestre. Además, alcanzó por primera vez un EBITDA ajustado positivo de US$ 1.146 millones, frente a una pérdida de US$ 276 millones un año atrás.
La diferencia entre ambas mediciones es importante. El resultado ajustado excluye, entre otros conceptos, US$ 1.885 millones en depreciaciones y amortizaciones y US$ 516 millones en compensaciones basadas en acciones. Por eso, aunque el EBITDA ajustado ya es positivo, el segmento todavía no genera ganancias operativas bajo las normas contables tradicionales.
La capacidad instalada de cómputo llegó a 1,4 gigavatios, frente a 1 gigavatio en marzo y 0,4 gigavatios un año atrás. La compañía continúa construyendo Colossus II y aseguró que todavía tiene una capacidad adicional significativa en desarrollo.
Ese despliegue explica el salto de las inversiones. El capex de IA alcanzó los US$ 15.828 millones en el trimestre, 21 veces más que los US$ 749 millones de un año atrás y más del doble que en los primeros tres meses del año.
La cifra representó el 86% de todas las inversiones de capital de SpaceX y fue más de seis veces superior a los ingresos generados por el propio segmento.
La apuesta se amplía con la adquisición de Cursor por US$ 60.000 millones, cuya finalización está prevista para el tercer trimestre. SpaceX busca incorporar una de las herramientas de programación con inteligencia artificial de mayor crecimiento y acelerar su llegada al mercado corporativo. En julio, además, lanzó Grok 4.5, su modelo más avanzado hasta el momento.
Starship sigue siendo el punto débil
El negocio espacial generó ingresos por US$ 962 millones, con un crecimiento interanual del 29% y una mejora del 55% frente al trimestre anterior. Sin embargo, la pérdida operativa se amplió desde US$ 369 millones hasta US$ 542 millones.
El principal motivo fue el aumento de la inversión en investigación y desarrollo, que pasó de US$ 693 millones a US$ 1.076 millones por el avance del programa Starship. El segmento también registró un EBITDA ajustado negativo de US$ 205 millones.
Los resultados muestran una situación particular. SpaceX realizó 38 lanzamientos durante el trimestre, frente a 46 un año atrás, y colocó 485 toneladas métricas en órbita, por debajo de las 652 toneladas del segundo trimestre de 2025. A pesar de esa menor actividad, los ingresos aumentaron por una mayor cantidad de grandes lanzamientos para clientes y una composición comercial más favorable.
La empresa completó dos pruebas de vuelo de Starship V3 en los últimos 90 días. Según SpaceX, alcanzar la reutilización completa y rápida del sistema podría reducir el costo de acceso a la órbita en 99% o más frente al promedio histórico. La promesa es central para el modelo integrado del grupo: un menor costo de lanzamiento permitiría desplegar más satélites de Starlink y ampliar la infraestructura de cómputo orbital. Pero, por ahora, Starship sigue siendo un proyecto que demanda inversión y amplía las pérdidas del segmento espacial.
El capex supera ampliamente la generación de caja
El dato que concentra la atención del mercado es el gasto de capital. SpaceX invirtió US$ 18.369 millones durante el trimestre, más de seis veces los US$ 2.825 millones registrados un año antes. La cifra también equivale a 2,4 veces los ingresos trimestrales de toda la compañía.
Durante el primer semestre, el capex acumulado alcanzó los US$ 28.476 millones, frente a un flujo de caja operativo de apenas US$ 3.466 millones. El negocio generó efectivo, pero solo alcanzó para cubrir el 12% de las inversiones realizadas.
La diferencia fue financiada mediante el acceso al mercado. SpaceX obtuvo aproximadamente US$ 85.700 millones netos con su oferta pública inicial y otros US$ 25.000 millones a través de una emisión de bonos con grado de inversión.
Gracias a esas operaciones, terminó junio con US$ 93.522 millones en efectivo y US$ 6.487 millones en inversiones negociables. En total, cuenta con alrededor de US$ 100.000 millones de liquidez, además de una cartera de contratos pendientes por US$ 47.500 millones.
Esa posición le permite sostener el actual ritmo de inversión. Sin embargo, la empresa no presentó una proyección formal de capex para los próximos trimestres, lo que dificulta calcular cuánto capital necesitará para completar sus planes de IA, Starlink y Starship.
Una valuación que no admite errores
La discusión no se limita a determinar si SpaceX puede financiar su expansión. También importa cuánto crecimiento ya está incorporado en el precio de la acción.
Después de la caída registrada en las operaciones posteriores al cierre, la compañía cotiza a cerca de 68 veces sus ventas de los últimos doce meses. Si se toma el precio de cierre de US$ 125,33, el múltiplo asciende a 71,7 veces.
De acuerdo con IOL, SpaceX continúa siendo la compañía más cara del Nasdaq si se utiliza la relación precio sobre ventas, muy por encima de las grandes tecnológicas. Esta valuación exige que el crecimiento actual se traduzca eventualmente en ganancias y flujo de caja.
En el corto plazo aparece otro factor. El 6 de agosto vencerá el período de lock-up y quedarán liberadas acciones por un valor cercano a los US$ 100.000 millones. El evento ocurrirá apenas dos días después de la publicación del balance y podría aumentar la oferta de papeles en el mercado.
El primer reporte de SpaceX mostró una empresa que ya construyó un negocio rentable alrededor de Starlink y que comienza a monetizar su infraestructura de inteligencia artificial. También dejó expuesto el costo de esa estrategia: durante el semestre invirtió US$ 25.000 millones más de lo que generó mediante sus operaciones.
La caja obtenida en la salida a bolsa le permite sostener la apuesta. Para los inversores, el interrogante es si el crecimiento de Starlink y los nuevos contratos de IA avanzarán lo suficientemente rápido como para justificar una valuación que, por ahora, deja muy poco margen para resultados por debajo de lo esperado.