Detrás de la histórica licitación de los derechos audiovisuales del fútbol uruguayo no solo hubo cifras récord y nuevos actores empresariales, también estuvo un grupo de futbolistas referentes que durante años denunciaron la falta de transparencia y reclamaron un lugar en la mesa de decisiones.
“Decidimos quebrar esa barrera en la que se decía que el jugador solamente tiene que patear la pelota y no puede pensar, ni mirar lo que pasa a su alrededor. Entendimos que es lo contrario, somos los reales protagonistas”, contó Diego Lugano, exfutbolista, excapitán de la selección uruguaya y uno de los líderes de la revolución que hoy permitirá que la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) reciba US$ 67 millones al año por derechos de TV.
En el marco del ciclo de entrevistas Forbes Líderes Unplugged, desde José Ignacio, Lugano aseguró que se trató de un camino que inició hace más de una década, que estuvo lleno de sacrificios y obstáculos para superar. “No sé si llamar ‘revolución’ a lo que hicimos, pero sí poner en práctica el sentido común para que todo mejorara y funcionara mejor. Suena fácil y lindo, pero fue mucho más difícil de lo que las personas se pueden imaginar”, contó.
A modo de ejemplo, recordó que hace algunos años lograron recuperar todos los activos que la AUF tenía perdidos. “Antes teníamos contratos que eran de otra época, pero que eran leoninos. Lo digo con sinceridad, era vergonzoso para lo que es la historia de nuestro país, que supuestamente es serio, de libre comercio, democrático”, dijo y agregó: “En ese momento no tenía ningún sponsor, estaba todo monopolizado, hoy ya tiene más de 30”.
Para lograrlo, explicó, el esfuerzo no fue individual sino colectivo, con la presencia de figuras como Luis Suárez y Diego Godín. “Fue una generación diferente. Además de ser grandes profesionales, son personas de bien”, expresó.
“Gracias a los jugadores, a los dirigentes que después se incorporaron y a las personas que trabajan en silencio, se consiguió llegar a esta instancia. La cantidad de dinero es lo de menos, no importan si son US$ 60 millones, US$ 30 millones y US$ 80 millones. Lo que realmente importa es la dignidad de hacer las cosas bien, que beneficien a la mayoría y al deporte”, sumó.
El exfutbolista explicó que se trató de un desafío ya que aunque “todos sabían que funcionaba mal, que la plata se fugaba, nadie hacía nada porque el monopolio era duro", dijo. “Un día todos conversamos y decidimos tomar las cartas del asunto. Nunca imaginé que nos iba a dar tantos enemigos”, relató.
Sobre qué espera ahora que se logró este hito, indicó: “Espero que se reinvierta lo que se ha ganado y que no haya fugas, porque nosotros hicimos toda esta lucha para que el dinero que circula en el fútbol llegue a los clubes, a la sociedad uruguaya, entonces hay que encontrar estructuras para que realmente quede ahí”.
Al ser consultado respecto a qué le gustaría que las personas le den en la mesa chica de los capitanes de la selección, respondió: "Lo único que quise y quiero es honrar lo que hicieron los grandes capitanes de la selección. Cada uno en su tiempo tuvo sus batallas por el pro y el bien general


