Adrián Carreño llegó a Madrid en 2000 con ciudadanía italiana y sin experiencia en el sector inmobiliario. Un compatriota uruguayo lo incorporó a su negocio de intermediación y comenzó como en el área comercial.
Seis años después cofundó junto a otros socios Redpiso, la red que hoy se posiciona como una de las inmobiliarias más grandes de España. En 2025, el grupo cerró 6.032 operaciones de compraventa y alquiler, gestionando un volumen total de activos que superó por primera vez los 1.000 millones de euros. "Sinceramente, nos sorprende. Me sorprende", admitió el propio Carreño en diálogo con Forbes Uruguay.
Sobrevivir la crisis, construir el modelo
Redpiso nació en un momento de máxima tensión para el sector. La crisis financiera de 2008 contrajo el mercado hipotecario español de manera abrupta: en un sector donde el 90% de las transacciones dependía de financiación bancaria, el negocio prácticamente se detuvo. Viviendas que valían 200.000 euros cayeron a 50.000 o 60.000. "De 10 operaciones que iban financiadas, pasamos a no financiar ninguna", recordó Carreño.
En ese contexto, la empresa mutó hacia el perfil inversor —compradores con capital propio que buscaban oportunidades en la caída de precios— y logró mantenerse activa cuando buena parte del sector se retraía.
"El problema estaba y lo que hicimos fue ir a buscar la solución. En ese nicho nos hicimos fuertes", explicó. Esa decisión temprana, dice, fue la que terminó dando solidez estructural a la empresa. “Eso nos ayudó mucho a ser muy sólidos, a tener una estructura de buscar siempre el sentido de lo que era el negocio”, dijo.
Esa etapa definió también el modelo de expansión. Redpiso opera bajo un esquema de franquicia, aunque Carreño prefiere describirlo en otros términos: el crecimiento es orgánico y las oficinas se abren principalmente a través de asesores que se formaron dentro de la propia red.
"No salimos a vender la franquicia. Le damos la oportunidad a la gente que empieza como comercial a que, si se prepara y vale, tenga su propio negocio", explicó. “Podríamos tener muchas más oficinas de las que tenemos, pero no es nuestra prioridad ni nuestra carrera. El objetivo es que cuando la gente abre su propio negocio, le vaya bien”, agregó.
El resultado es una expansión sostenida pero controlada, con fuerte consolidación bancaria. Redpiso gestiona no solo la intermediación sino también la parte financiera —la negociación hipotecaria entre cliente y banco— y tiene una promotora propia que hoy construye unas 800 viviendas de obra nueva en España.
Por otra parte, un dato que distingue al grupo es la composición de su personal: aproximadamente 400 uruguayos trabajan actualmente en Redpiso, lo que lo convierte, según Carreño, en una de las empresas en el exterior con mayor concentración de compatriotas. “En este sector lo que se requiere es habilidad a la hora de hablar, de manejar situaciones” y los uruguayos tienen eso, dijo al explicar los motivos.
Operar en un mercado bajo presión
El entorno en el que se mueven esas cifras récord no es sencillo. El mercado inmobiliario español atraviesa una situación de alta tensión, con demanda sostenida, oferta insuficiente y precios que llevan años escalando, especialmente en zonas como Madrid y Barcelona.
La escasez de vivienda se convirtió en el principal problema político del país, lo que llevó al gobierno a implementar medidas para liberar suelo y fomentar la construcción asequible. Para Carreño, esas medidas van en la dirección correcta, pero sus efectos no serán inmediatos. "Por más que empiece a funcionar ahora, hasta dentro de tres o cuatro años el mercado no va a volver a tener esa afluencia de vivienda", estimó.
En ese contexto, la escasez opera como una variable de doble filo: facilita la colocación de los activos disponibles, pero limita el volumen de captación, que es el cuello de botella real del negocio. "Lo que falta son productos, viviendas. Si tenés una vivienda a precio, se vende rápido por la situación, pero sabemos que no es lo normal lo que está pasando", resumió.
A pesar de esa restricción de oferta, 2025 fue el año de mayor actividad en la historia de Redpiso. Las 6.032 operaciones cerradas y el hito del millar de millones en valor intermediado abrieron además nuevas conversaciones con entidades financieras. "A través de estos números empezamos a tener reuniones con distintas entidades financieras porque es muy atractivo el hecho de poder manejar esa cifra de operaciones", señaló.
Expansión interna y apertura a nuevos mercados
El foco de Redpiso es España y ahí la empresa todavía identifica zonas de desarrollo. En los próximos días, el grupo inaugurará su primera oficina en Galicia, una tercera en Tenerife y abrió presencia en Las Palmas de Gran Canaria y Huelva. Para antes de que finalice 2026, Portugal aparece en el horizonte como el primer mercado fuera del territorio español. "Es muy probable que podamos tener un par de oficinas antes de que termine el año", adelantó Carreño.
La internacionalización también incluye Uruguay, aunque con un formato diferente al de la intermediación. El grupo desembarcó en el mercado local con una apuesta por el desarrollo inmobiliario: tiene dos proyectos en proceso —uno de 32 apartamentos en el centro de Montevideo y otro de 18 unidades en el Prado— con licencias en trámite.
"La idea es intentar copiar lo que hacemos en España. Eso sería fenomenal", dijo Carreño, aunque reconoció que los mercados operan bajo lógicas distintas. En Uruguay, la financiación hipotecaria es baja y el mercado de obra nueva tiene dinámica propia; en España, el crédito es el motor del sector.
A 20 años de haber abierto la primera oficina, la proyección de Redpiso pasa por consolidar las tres ramas del holding —intermediación, crédito y promotora— y ganar más reconocimiento bancario y sectorial, sin apertura de capital externo.
"Queremos que cuando la gente tome la decisión de querer vender o comprar una casa, piense en nosotros. Eso, a medida que pasa el tiempo, lo vamos logrando", concluyó Carreño.
*Imagen principal - Adrián Carreño, cofundador de Redpiso. Foto: Gentileza.