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Ethan Hawke en The lowdown. Foto: Difusión.
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Qué ver: The lowdown, humor, crimen y periodismo marginal con Ethan Hawke

Matías Castro

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Un periodista y librero algo torpe descubre una trama que enreda tierras indígenas con grupos religiosos y políticos. Hawke se despacha con un gran personaje, el héroe menos probable en una trama de personajes muy divertidos.

13 Febrero de 2026 09.10

En el cine y la televisión, a los periodistas les sucede lo mismo que a enfermeros y médicos: la ficción hace parecer que sus trabajos están repletos de emociones intensas, tensiones, sorpresas y actos heroicos. Nada más lejos de la realidad, tanto como los policías de CSI y sus contrapartes reales. 

Sin embargo, hay ciertos perfiles o arquetipos de periodistas que resultan irresistibles en la ficción. La miniserie The lowdown, disponible en Disney+, explota eso combinando el protagonismo de Ethan Hawke y la firma del escritor policial Walter Mosley detrás de cámaras.

Un héroe con todas las de perder

David contra Goliat, pero entre gente muy torpe y de los suburbios. Así se podría describir esta historia, mezcla de policial y comedia. Ethan Hawke encarna a Lee Rainbow, un librero de segunda que también se desempeña como periodista de segunda en publicaciones de tercera. Es una suerte de bohemio carismático, muy venido a menos, que escribe un artículo incendiario sobre la poderosa familia Washberg.

Ethan Hawke en The lowdown. Foto: Difusión.
Ethan Hawke en The lowdown. Foto: Difusión.

Al inicio de la serie, tras ese artículo, uno de los Washberg aparece muerto, fruto de un aparente suicidio. Como espectadores, lo único que sabemos es que deja una carta dentro de una novela pulp del Jim Thompson, uno de los grandes autores estadounidenses de novela negra. Que sea una novela de ese tipo, en edición barata (el personaje las colecciona) es un pequeño gesto hacia ese género de literatura tan popular, que en parte influye a esta historia.

A partir del aparente suicidio, Lee Rainbow empieza a investigar por su cuenta, con sus escasos recursos personales, materiales y profesionales. Él se llama a sí mismo “truthstorian”, algo así como periodista ciudadano o periodista de guerrilla, que se desempeña fuera de ámbitos profesionales. Con todas sus limitaciones, logra su impacto y empieza a desenmarañar una trama bastante más compleja de lo que parece. 

Por un lado, debe enfrentarse con Donald (interpretado por Kyle Maclachlan), el hermano del fallecido, quien está en plena campaña para ser gobernador en Tulsa y también está tramitando la venta de terrenos de su familia. Por otro hay un grupo religioso extremista, que mueve los hilos por detrás de todo. Y, además, Lee tiene que lidiar con su ex, su hija y la tarea de ser un padre no demasiado presente, aunque querido.

La sucesión de personajes estrafalarios, un poco vivos y bastante perdedores, es uno de los puntos fuertes que alimentan la trama con situaciones de humor. Entre ellos aparece el gran Peter Dinklage, como el ex socio de Lee, para un capítulo en el que el centro está en mostrar sus costados más fallidos y bohemios.

Periodistas en apuros

Por lo menos desde la película Todos los hombres del presidente, acerca del caso Watergate, con frecuencia los periodistas han sido tomados por el cine y la televisión estadounidenses como héroes. La serie The newsroom, de HBO, presentaba una intensidad y una claridad de debates que generaba la impresión de que la redacción de un diario era algo más emocionante que una montaña rusa.

La película Spotlight, ganadora del Óscar como la mejor de su año, ponía en foco sobre el proceso periodístico del Boston Globe que investigó casos de abusos sexuales en la iglesia.

Ethan Hawke en The lowdown. Foto: Difusión.
Ethan Hawke en The lowdown. Foto: Difusión.

Todas esas representaciones de periodistas son idealizaciones, más allá de que las historias se basen en episodios o temas reales de debate. Pero eso es consecuencia de las necesidades dramáticas del cine, que llevan a concentrar historias, enfatizar aspectos de personajes y sostener la atención del espectador durante el tiempo que sea necesario.

El Lee Rainbow de Ethan Hawke se acerca un poco más al Hunter Thompson que interpretaba Johnny Depp en Miedo y asco en Las Vegas, que a los periodistas de Spotlight. Claro que no llega al extremo de Thompson en cuanto a drogas, pero sí tiene algún parentesco en la desprolijidad y en la manera de presentarse en cada sitio para recabar datos. Su personaje es lo que se diría antiguamente, un bribón, un pillo. 

Y justamente por ser un pillo muy desprolijo, tiene todo en su contra. Es más bien debido a eso un David contra Goliat, que por tratarse de prensa versus poder político o económico. 

El entorno que pinta la serie es por momentos pintoresco, por momentos sórdido. El escritor Walter Mosley, reconocido por sus novelas policiales (El diablo vestía de azul, la más famosa), es asesor de los guiones e incluso escribió uno de los capítulos. Su pluma y experiencias se notan, sobre todo para tratar con ironía y autoridad cuestiones que tienen que ver con minorías y guetos. El creador de la serie es Sterlin Harjo, un realizador nativo americano, que además de conocer esos ámbitos, se ganó su prestigio con una serie anterior llamada Reservation dogs

Si bien The lowdown fue renovada para tener una segunda temporada, la historia aquí es autoconclusiva. Son ocho capítulos muy entretenidos, con varios reveses y una trama que se intensifica y complica a partir del tercero y del cuarto. A esto se suman una muy buena banda de sonido y un aire que recuerda a Fargo, como puntos a favor. Sin trucos para enganchar al espectador a futuro, las desventuras de Lee Rainbow, gran personaje de Hawke, valen las horas que se le dedican. 

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