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Mauricio Páramos y Carlos Ltaif, socios fundadores de Kite Mobility
Negocios

Kite Mobility, la empresa uruguaya que fabrica vehículos eléctricos y los exporta a Estados Unidos desde la Aguada

Mathías Buela

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La compañía fundada por Mauricio Páramos y Carlos Ltaif vende sus vehículos eléctricos a US$ 10.000, exporta unas 60 unidades al año a Florida y explora el mercado local a pesar de enfrentar un esquema impositivo que favorece a los importados frente a la industria local.

9 Febrero de 2026 09.15

Desde una pequeña planta industrial ubicada en el barrio Aguada, en Montevideo, Kite Mobility fabrica vehículos eléctricos de tres ruedas que hoy circulan en Estados Unidos y comienzan a abrirse camino en el mercado turístico uruguayo. La empresa, fundada por Mauricio Páramos y Carlos Ltaif, combina diseño industrial propio, experiencia mecánica y una estrategia de negocio basada en la exportación.

Estados Unidos es, y así fue planeado desde el inicio, el principal mercado de la compañía. “Todo el proyecto nació pensado para exportar a ese país”, explica Páramos a Forbes Uruguay. El vehículo fue diseñado específicamente para cumplir con la normativa estadounidense, lo que llevó a optar por una configuración de tres ruedas que permite homologarlo como triciclo moto y habilitar su circulación legal por la vía pública, incluso en autopistas.

El punto principal de exportación de los vehículos de Kite Mobility es Florida, donde se comercializan a través de un distribuidor local que los vende a hoteles y rentadoras orientadas al turismo. El uso es comparable al de los carritos de golf, habituales en destinos turísticos, aunque con diferencias como una mayor autonomía, más velocidad, diseño distintivo y la posibilidad de circular legalmente por la calle.

Cada unidad cuenta con una autonomía cercana a los 100 kilómetros y un precio de referencia de unos US$ 10.000. El volumen de exportación ronda los tres contenedores por año, equivalentes a más de 60 unidades. “Nuestro volumen es chico y producimos a pedido, pero el producto tiene muy buena aceptación”, señala Páramos.

Fabricación local y desarrollo propio

La fabricación se realiza íntegramente en Uruguay, en una planta propia, donde trabajan unas 12 personas. Allí se produce el chasis de hierro y la carrocería de fibra de vidrio, con matricería propia. “Es 100% desarrollo uruguayo. Se diseñó acá, se hicieron prototipos, se enviaron a Estados Unidos, se ajustaron según los requerimientos del cliente y se llegó al producto final”, explica el socio.

Triciclos de Kite Mobility
Triciclos de Kite Mobility

El proyecto tiene una historia que se remonta a comienzos de los años 2000. En ese momento, los fundadores comenzaron a evaluar la producción de un pequeño vehículo recreativo para el mercado estadounidense. 

Entre 2008 y 2009 llegaron a fabricar y comercializar unas 120 unidades de una versión a combustión, orientada al B2B. La versión eléctrica recién se volvió viable años después, cuando la tecnología de baterías y los costos lo permitieron. En 2018 presentaron un primer prototipo eléctrico operativo y, tras una buena recepción, avanzaron hacia la producción en serie de un vehículo homologado.

El desafío de competir desde Uruguay

Si bien Kite Mobility comenzó recientemente a vender en Uruguay, principalmente a rentadoras de Colonia y Punta del Este, el mercado local no resulta hoy el más atractivo para la empresa. El motivo es estructural: los vehículos eléctricos importados, especialmente desde China, cuentan con exoneraciones impositivas que no aplican para los fabricantes nacionales.

“Como fabricantes locales no tenemos beneficios sobre los componentes que importamos, mientras que los vehículos eléctricos armados que llegan del exterior sí. Eso nos deja fuera de precio”, explica Páramos. La empresa mantiene conversaciones con los ministerios de Industria y Economía para intentar corregir esta asimetría, aunque por ahora sin avances concretos.

Escalar, pero con cautela

El plan de crecimiento existe, aunque de forma gradual. Kite Mobility evalúa expandirse dentro de Estados Unidos y explora otros mercados como Brasil, Argentina y Panamá. En paralelo, desarrolla un nuevo modelo orientado al delivery, con un pequeño furgón trasero para reparto urbano.

“El interés está en escalar, pero nuestra capacidad productiva es limitada y el capital también. Vamos despacio”, resume el empresario. La posibilidad de sumar nuevos socios o inversores está sobre la mesa, siempre que permita aumentar volumen sin resignar el control del producto.

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