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George Soros.
(Foto: Foro Económico Mundial vía Flickr).

De quebrar al Banco de Inglaterra a apostar por IRSA: 5 hitos en la vida de George Soros

Franco Della Vecchia

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El magnate construyó uno de los fondos más rentables de Wall Street y acumuló un patrimonio estimado en US$ 7.500 millones. Luego destinó la mayor parte de su riqueza a una de las redes filantrópicas más grandes del mundo.

12 Agosto de 2026 07.51

Antes de convertirse en uno de los inversores más reconocidos de Wall Street, George Soros trabajó cargando valijas en una estación de tren de Londres y como mozo en un club nocturno mientras estudiaba filosofía en la London School of Economics. Había llegado a Inglaterra en 1947, con 17 años, después de sobrevivir a la ocupación nazi de Hungría. Su familia, de origen judío, utilizó documentos falsos para evitar la persecución y ayudó a otras personas a ocultar su identidad. En 1956 emigró a Estados Unidos.

En Nueva York comenzó como operador de arbitrajes internacionales. Compraba activos financieros en un país y los vendía en otro para aprovechar las diferencias de precio. Esa experiencia le dio una mirada global de los mercados que luego trasladó a sus fondos y a grandes apuestas macroeconómicas. La más famosa puso contra las cuerdas al Banco de Inglaterra, aunque su visión también llegó a la Argentina mediante una inversión clave en IRSA.

Según Forbes, actualizado al 11 de agosto, Soros posee un patrimonio estimado en US$ 7.500 millones y ocupa el puesto 529 entre las personas más ricas del mundo. También destinó miles de millones de dólares a la filantropía y construyó una red de organizaciones dedicadas a la defensa de la democracia y de los derechos humanos.

Estos son los cinco hitos que permiten reconstruir su recorrido.

1. La creación de Quantum Fund y el comienzo de una fortuna multimillonaria

George Soros. (Foto: Niccolò Caranti vía Wikimedia Commons)
En 2011, Soros devolvió cerca de US$ 1.000 millones a inversores externos y convirtió su firma en un family office. (Foto: Foro Económico Mundial vía Flickr).

El origen de Quantum Fund se remonta a 1969, cuando Soros todavía trabajaba en la firma financiera Arnhold & S. Bleichroeder. Ahí lanzó Double Eagle, un fondo de inversión especulativo que podía apostar tanto a la suba como a la baja de los activos y utilizar dinero prestado para ampliar sus posiciones. Comenzó con un capital inicial de US$ 4 millones.  A medida que Double Eagle creció, surgió un conflicto de interés. Soros recomendaba determinadas acciones a los clientes de la firma y, al mismo tiempo, las incorporaba a la cartera del fondo. El problema surgía al momento de venderlas, porque debía decidir si priorizaba los intereses de esos clientes o los de Double Eagle.

Ese conflicto llevó a Soros a dejar la compañía en 1973 y crear, junto con Jim Rogers, un fondo propio. Lo llamó Soros Fund, aunque más tarde adoptó el nombre de Quantum Fund. Los inversores de Double Eagle pudieron elegir entre acompañarlo en el nuevo proyecto o mantener su dinero bajo la administración de Arnhold & S. Bleichroeder.

Quantum tenía más libertad que un fondo tradicional. Podía comprar activos, apostar por su caída mediante ventas en corto y utilizar dinero prestado para ampliar sus posiciones. Su estrategia global macro buscaba anticipar movimientos económicos y trasladar el capital entre acciones, bonos, monedas y materias primas. Ese margen de maniobra le permitía realizar apuestas grandes cuando Soros detectaba una oportunidad.

Para 1987, la revista Time describía a Quantum como el mayor fondo de inversión especulativo del mundo. Durante los dos años anteriores, Soros había generado US$ 1.500 millones en ganancias para él y un pequeño grupo de inversores extranjeros. En 2011, Reuters señaló que había logrado rendimientos cercanos al 20% anual desde su lanzamiento, hace casi cuatro décadas. Para entonces, Soros Fund Management administraba aproximadamente US$ 25.000 millones.

2. La operación que puso contra las cuerdas al Banco de Inglaterra

Archivo:Banco de Inglaterra, Londres, Inglaterra, 2014-08-11, DD 141.JPG
Banco de Inglaterra (Foto: Diego Delso vía Wikimedia Commons).

La apuesta más conocida de Soros comenzó con un régimen cambiario difícil de sostener. En 1990, el Reino Unido ingresó al Mecanismo Europeo de Tipos de Cambio, que obligaba a mantener la libra dentro de una banda frente al marco alemán, la moneda que utilizaba Alemania antes del euro. La economía británica estaba en recesión y defender ese valor exigía tasas de interés elevadas que profundizaban la caída de la actividad.

Stanley Druckenmiller, administrador de Quantum Fund, detectó que el esquema podía quebrarse. Soros respaldó el diagnóstico y lo impulsó a aumentar la apuesta. El fondo tomó prestadas libras y las vendió a cambio de marcos alemanes. El plan consistía en recomprarlas a un precio más bajo si Reino Unido devaluaba su moneda o abandonaba el mecanismo. Soros contó que la exposición del fondo contra la libra había alcanzado casi US$ 10.000 millones.

El 16 de septiembre de 1992, recordado como Black Wednesday, el gobierno británico intentó frenar la caída de la libra con medidas cada vez más fuertes. Primero elevó la tasa de interés del 10% al 12% y anunció una segunda suba, hasta el 15%, con el objetivo de hacer más atractiva la moneda. Al mismo tiempo, el Banco de Inglaterra utilizó sus reservas para comprar libras y sostener su cotización frente a la presión vendedora. Ninguna de las dos estrategias funcionó. Esa noche, el Reino Unido suspendió su participación en el mecanismo cambiario europeo y dejó de defender la libra dentro de la banda acordada. La suba de tasas al 15% nunca llegó a aplicarse.

Según Reuters, la operación le dejó a Quantum una ganancia estimada de US$ 1.000 millones y convirtió a Soros en “el hombre que quebró al Banco de Inglaterra”. Sin embargo, no fue el único ganador de aquella operación histórica. Bancos, fondos y operadores también apostaron en contra de la libra.

3. La apuesta de US$ 10 millones por Eduardo Elsztain e IRSA

Archivo:EduardoElsztain.jpg
Soros confió US$ 10 millones a Elsztain en 1990 (Foto: EzeH vía Wikimedia Commons).

El vínculo de Soros con la Argentina comenzó en 1990, cuando un joven Eduardo Elsztain lo llamó por teléfono, sin conocerlo, y consiguió una reunión en Nueva York. Quería convencerlo de que el mercado inmobiliario argentino, golpeado por años de inflación y crisis, estaba cerca de recuperarse. Durante el encuentro, Soros le preguntó cuánto dinero creía que podía manejar y Elsztain respondió US$ 10 millones. Finalmente, el financista le confió ese capital.

Según contó años después el empresario argentino, las primeras inversiones generaron un rendimiento de tres dígitos en menos de un año. Con ese respaldo, Elsztain y Marcelo Mindlin tomaron el control de IRSA en 1991. Soros se convirtió en socio y en uno de los principales inversores de la compañía.

En 1994, IRSA realizó una oferta pública global y comenzó a cotizar en la Bolsa de Nueva York. Una presentación de la empresa ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) precisó que la operación alcanzó los US$ 103,8 millones, de los cuales la compañía recibió US$ 77,4 millones. Después de esa colocación, compró tres torres de oficinas en Buenos Aires. Para 1996, The Wall Street Journal calculaba que el negocio inmobiliario construido por ambos reunía activos por US$ 350 millones.

El vínculo entre ambos fue más allá de IRSA. Con el respaldo de Soros, Elsztain también tomó el control de Cresud en 1994. La adquisición amplió la apuesta hacia el negocio agropecuario y convirtió a la compañía en otra pieza central del grupo que construyó el empresario argentino.

4. Más de US$ 24.000 millones destinados a la filantropía

George Soros. (Foto: Foro Económico Mundial vía Flickr)
Forbes calcula que Soros donó US$ 24.000 millones y lo sitúa entre los cinco mayores filántropos de Estados Unidos. (Foto: Niccolò Caranti vía Wikimedia Commons)

Soros comenzó su actividad filantrópica en 1979, cuando financió becas para estudiantes negros en la Universidad de Ciudad del Cabo durante el apartheid. Cinco años después, abrió una fundación en Hungría para facilitar el acceso a información independiente. La organización entregaba fotocopiadoras a grupos civiles para que pudieran difundir publicaciones por fuera del control del gobierno comunista. Aquella iniciativa dio origen a la red que luego se convirtió en Open Society Foundations.

La organización financia proyectos relacionados con la democracia, los derechos humanos y el acceso a la justicia. También apoya iniciativas educativas, programas de salud pública y medios independientes. Su nombre proviene del concepto de “sociedad abierta” desarrollado por el filósofo Karl Popper, cuyas ideas Soros conoció durante sus estudios en la London School of Economics.

En su ranking de los 25 mayores filántropos de Estados Unidos, publicado en febrero de 2026, Forbes ubicó a Soros en el quinto puesto. La revista estimó que, a lo largo de su vida, destinó US$ 24.000 millones a causas filantrópicas. Ese monto equivale al 76% de la suma entre todo lo que ya donó y el patrimonio que todavía conserva.

La cifra es menor a los más de US$ 32.000 millones que Open Society Foundations asegura haber recibido de Soros porque ambas organizaciones utilizan criterios distintos para cuantificarlo. Forbes contabiliza únicamente el dinero que ya fue distribuido a organizaciones, proyectos y beneficiarios, y no considera como donación realizada el capital que Soros transfirió a una fundación pero que todavía permanece dentro de ella.

En ese sentido, los propios registros de Open Society muestran US$ 24.200 millones en gastos acumulados, una cifra mucho más cercana al cálculo de Forbes. La organización informó además gastos por US$ 1.200 millones en 2024, el último año con información disponible.

5. La decisión de dejar de administrar dinero de inversores externos

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Forbes estima que Soros posee un patrimonio de US$ 7.500 millones y lo ubica en el puesto 529 entre las mayores fortunas del mundo (Foto: Niccolò Caranti vía Wikimedia Commons).

En julio de 2011, Soros Fund Management anunció que devolvería cerca de US$ 1.000 millones a sus inversores externos y se transformaría en un family office, una estructura dedicada a administrar el patrimonio de una familia. La compañía manejaba aproximadamente US$ 25.000 millones, por lo que el dinero de terceros representaba apenas el 4% del total.

La decisión respondió a la ley Dodd-Frank, aprobada tras la crisis financiera de 2008. La reforma obligó a los administradores de fondos privados con al menos US$ 150 millones en Estados Unidos a registrarse ante la SEC. Los family offices dedicados exclusivamente a una familia quedaban exentos de dicha obligación.

“Una consecuencia desafortunada de estas nuevas circunstancias es que ya no podremos administrar activos de nadie que no sea un cliente familiar, según la definición de las regulaciones”, explicaron Jonathan y Robert Soros en una carta enviada a los inversores. Los hijos del financista también señalaron que la compañía funcionaba en la práctica como un family office desde la reorganización de Quantum Fund en 2000. La transformación no implicó el retiro de Soros ni el cierre de la empresa, que continuó administrando el patrimonio de su familia y los fondos de su organización filantrópica.

El capital externo tenía un peso reducido, pero conservarlo exigía asumir los costos y el tiempo asociados al nuevo régimen regulatorio. Soros optó por adaptar la estructura de la firma antes que mantener inversores externos únicamente para sostener su tamaño.

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