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Por qué este multimillonario invierte más del 98 % de su fortuna en oro y plata

Eric Sprott
Foto: Aaron Kotowski para Forbes
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Eric Sprott comenzó a invertir en metales preciosos en la década de 1980. Sus inversiones se cuadruplicaron en tan solo dos años e incrementaron su patrimonio neto a más de 3 mil millones de dólares.

Tras recorrer minas en Australia y Nueva Zelanda, Eric Sprott, histórico defensor del oro y la plata, descansaba en una casa de alquiler en San José, Costa Rica, con una cerveza en la mano, cuando Forbes lo llamó a fines de enero. La plata acababa de alcanzar un récord de US$ 100 por onza, aunque el dato no lo sorprendió.

"Tanto las acciones del oro como las de la plata rindieron muy por debajo de lo esperado", dijo Sprott, de 81 años. "Creo que los precios van a subir mucho más, francamente. Creo que la plata puede llegar fácilmente a US$ 200, incluso a US$ 300. Creo que el oro podría llegar a US$ 10.000".

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Aaron Kotowski para Forbes.

Días más tarde, la plata perdió un tercio de su valor y retrocedió a US$ 76, mientras que el oro cayó por debajo de los US$ 5000. Sprott, sin embargo, tampoco mostró inquietud. Para el inversor, la volatilidad era previsible en un contexto marcado por conflictos en distintas regiones e inversores que buscaban activos de resguardo. Según su lectura, esos saltos de precios reflejan un mercado que intenta encontrar dirección frente a la incertidumbre global.

Esa búsqueda de refugio pudo explicar parte del ingreso de nuevos inversores al oro y la plata. Pero Sprott ve otro factor detrás del salto extraordinario de los metales preciosos. Para él, la clave estuvo en el gasto irresponsable de los gobiernos centrales, una tesis que los defensores del “dinero sólido” repitieron durante décadas. Según esa mirada, los altos niveles de gasto deterioraron la confianza en las monedas fiduciarias y llevaron a más personas hacia activos tangibles, percibidos como reservas de valor.

"Creo que todos sabemos que los gobiernos fueron bastante irresponsables en términos del sistema financiero, la impresión de dinero y el gasto excesivo. Todos los gobiernos, ya sea el de Canadá, EE.UU., Reino Unido, Japón, el que sea, todos gastaron de más", dice Sprott. "Simplemente piensan que, si se puede imprimir dinero, usemos la impresora, y por eso gastamos de más", agrega.

Esa convicción llevó a Sprott a acumular lingotes y, sobre todo, a construir una apuesta más rentable mediante participaciones en más de 200 compañías de oro y plata. Su conocimiento del negocio le permitió identificar mineras chicas, con bajo perfil en el mercado y activos que considera subvaluados. "Pienso en depósitos", dice Sprott. "No soy geólogo, no sé nada de rocas, pero sí sé de números... si la recompensa es grande, puedo darme el lujo de perder", expresa.

La jugada le dio resultado. Sprott, que hoy mantiene participaciones en 120 mineras, aunque concentra la mayor parte de su inversión en menos de diez, posee una fortuna estimada en US$ 3300 millones. Ese patrimonio casi se cuadruplicó desde comienzos de 2025, aunque retrocedió cerca de 30% frente a su máximo de US$ 4600 millones.

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Quienes compartieron años de trabajo con Sprott resaltan una cualidad que marcó su estilo como inversor. La paciencia. "Nunca suena inseguro", dijo Jeff Kennedy, presidente del directorio de la minera de plata Stroud Resources, con sede en Toronto, y viejo amigo que asesora a la oficina familiar de Sprott. "Tiene una mirada, está dispuesto a poner su nombre y su reputación detrás de esa mirada y esperar", completó.

Su recorrido hasta convertirse en uno de los grandes alcistas de los metales preciosos tuvo su origen en Ottawa, la capital de Canadá, un país reconocido por sus ricos depósitos minerales. Ahí creció como hijo de un funcionario público. Sprott suele atribuirle a su padre, que operaba acciones de manera amateur en sus ratos libres, el origen de su interés por las inversiones. "Tenía una persona con quien hablar sobre temas del mercado accionario", dice.

Después de graduarse en 1965 en la Carleton University de Ottawa, institución que rebautizó su escuela de negocios con su nombre en 2001, Sprott trabajó como programador informático y analista de mercado en Merrill Lynch. Tres años después, se sumó a una boutique canadiense de research de acciones, donde permaneció una década. Con algunos ahorros, compró en 1980 su propio asiento en la Bolsa de Toronto y creó Sprott Securities, una sociedad de bolsa dedicada al análisis y a la gestión de carteras para inversores institucionales.

Su primer gran golpe llegó en los años 80 con una apuesta por Lakeshore Mines, con sede en Ontario. La oportunidad surgió tras revisar reportes de operaciones de personas con información privilegiada y detectar que un pequeño grupo de mineras compraba participaciones cruzadas de forma reiterada. Ese patrón lo llevó a valuar las compañías por su cuenta. Su conclusión fue que el mercado subestimaba de manera marcada su verdadero valor. Compró acciones a cerca de US$ 5. Seis meses más tarde, cotizaban alrededor de US$ 50 cada una. "No fue que yo tuviera la intención de estar en el negocio de la gestión de dinero, pero simplemente pasó que era un inversor bastante bueno", dice.

Para 2000, en pleno avance de la primera burbuja puntocom, Sprott empezó a inquietarse por el impacto de una eventual caída del mercado. En ese momento hizo su primera gran apuesta por el oro y la plata. Tomó posiciones bajistas en acciones y posiciones alcistas en metales preciosos. La jugada resultó anticipada. Poco después, el mercado se desplomó un 80%.

Luego, Sprott vendió el negocio de brokeragede Sprott Securities a sus empleados, mantuvo la división de gestión de activos y comenzó a invertir en mineras. Los depósitos aún no explotados suelen valuarse por debajo de sus versiones refinadas por la incertidumbre sobre los costos y la calidad del mineral, incluso después de las proyecciones de los geólogos. Con su experiencia, Sprott encontró allí una ventaja. Según le dijo a Forbes, todavía analiza métricas como las onzas contenidas, la ley de corte y la actividad de la mina para medir el costo de una inversión frente a los precios de mercado.

Su mayor inversión actual es una participación en Hycroft Mining Holding Corp. valuada en US$ 1300 millones, una apuesta especulativa sobre un activo que veía subvaluado. Lo sedujo el tamaño excepcional del depósito de oro y plata de la mina principal, ubicada en el norte de Nevada, aunque el proyecto aún no producía cuando invirtió en 2019 y la compañía arrastraba una deuda elevada. "Podría ser el depósito más grande del país, pero simplemente no estaba en producción", dijo Sprott.

Fiel a esa tesis, Sprott aportó más de US$ 360 millones a Hycroft y ayudó a refinanciar sus préstamos mediante una estructura que le garantizó una participación accionaria del 1% y una regalía neta del 1,5% sobre todos los ingresos mineros futuros. Después de varios años de volatilidad, las acciones de Hycroft empezaron a subir. Sprott volvió a invertir. Luego se dispararon. Avanzaron 1482% desde comienzos de 2025, aunque la empresa recién inició operaciones activas y todavía no produjo plata ni oro.

La segunda mayor apuesta de Sprott es Discovery Silver Corporation, una minera con sede en Ontario y una trayectoria similar. En mayo de 2019, Discovery, que entonces operaba bajo el nombre Discovery Metals Corp., se fusionó con Levon Resources Ltd. para formar una compañía de exploración enfocada en la plata, con proyectos en México y Puerto Rico.

Más tarde, ese mismo año, Sprott invirtió cerca de US$ 6 millones y pasó a controlar casi una cuarta parte de las acciones de la empresa recién integrada. Con ese capital, Discovery puso el foco en Cordero, su gran propiedad minera en Chihuahua, México, donde proyectaba hallar cerca de un millón de toneladas de oro, plata, plomo y zinc.

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Durante el año y medio posterior, Sprott destinó otros US$ 22 millones a la compañía y elevó su participación al 25%. Ese movimiento desató un rally que llevó el precio de la acción a multiplicarse por más de tres. Luego llegó otro punto de inflexión. En enero de 2025, Discovery Silver compró un gran proyecto de oro en Ontario por US$ 425 millones. La operación impulsó las acciones un 998% y elevó el valor de la participación de Sprott a US$ 400 millones.

A futuro, Sprott mantiene su apuesta concentrada en la plata, sobre todo porque la demanda global supera a la oferta. Según Silver Institute, una organización de análisis de mercado de la plata sin fines de lucro, el mercado mundial acumuló déficit durante los últimos cinco años, con una demanda que se mantuvo por encima de la producción disponible. Y el impulso no proviene solo de los preparacionistas del fin del mundo. El metal se utiliza ampliamente en baterías, electrónica, vehículos eléctricos y paneles solares.

Sprott también empezó a mirar el manganeso. A fines de 2024, después de leer un informe de Samsung que señalaba que una versión pura y concentrada del metal, utilizado principalmente en la producción de acero, podía dar paso a una batería más eficiente para vehículos eléctricos, compró acciones de Euro Manganese Inc. y Manganese X Energy Corp.

Según un reporte de Mordor Intelligence, una firma de análisis de mercado con sede en Hyderabad, India, el mercado global del manganeso pasaría de cerca de US$ 33.000 millones a US$ 41.000 millones en los próximos cinco años. "Probablemente tenga cuatro o cinco de estas mineras de manganeso y hasta un 20% en la mayoría de ellas", dijo Sprott.

El rally de Discovery Silver
 

La tensión geopolítica actual, incluido el conflicto en Irán, no altera la mirada de Sprott. "Nada cambió", dice, con un gesto de indiferencia. Tampoco se muestra interesado en las acciones de moda, como Nvidia, Microsoft o Apple. "Tengo posiciones cortas en algunas de esas", asegura. Su apuesta, en cambio, sigue donde estuvo durante más de 40 años. Los metales.

Sprott confía en que su conocimiento de la industria y su tesis de inversión le permitirán seguir con rendimientos superiores al mercado. Su receta combina convicción, análisis y paciencia. "Creo que, probablemente, uno de los mejores consejos es que, si pensás que tenés razón, te mantengas firme y tengas paciencia".

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.

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