Forbes Uruguay

Quién es el empresario que tras una inversión de US$ 13.000 millones busca convertirse en el mayor productor de gas de Estados Unidos


(Danielle Villasana/Bloomberg).
Share

Al frente de EQT desde 2019, lideró una serie de adquisiciones que transformaron la compañía. Ahora, con una operación de US$ 13.000 millones, apunta a duplicar la producción para abastecer la creciente demanda energética impulsada por la inteligencia artificial.

Para Toby Z. Rice, CEO de EQT, una compañía con una capitalización bursátil de US$ 34.000 millones, el Proyecto de Reurbanización de Homer City representa el futuro de la energía en Estados Unidos. Ubicado a unos 80 kilómetros al este de Pittsburgh, el predio funcionó durante 50 años como una central eléctrica de carbón, hasta su cierre en 2023. Ahora, el complejo se está transformando con la instalación de siete turbinas de gas natural de GE Vernova, que generarán 4,4 gigavatios de electricidad para abastecer uno de los mayores campus de centros de datos de inteligencia artificial del país.

Su principal inquilino será Amazon Web Services (AWS), que está construyendo 36 edificios en el lugar. Como el gas natural produce menos emisiones que el carbón al quemarse, se estima que la nueva planta emitirá un 60% menos de gases contaminantes para generar la misma cantidad de energía. El combustible llegará a través de un gasoducto exclusivo de 9,6 kilómetros de longitud y 76 centímetros de diámetro, con capacidad para transportar 195 millones de metros cúbicos diarios. Ese volumen equivale, en términos energéticos, a unos 110.000 barriles de petróleo por día o casi 18,9 millones de litros de nafta. Toda esa energía estará destinada a alimentar la infraestructura informática necesaria para el funcionamiento de la inteligencia artificial.

Para Rice, el mayor atractivo está en las oportunidades que puede generar el uso de todo ese gas. "La IA más la energía equivalen a abundancia", asegura en diálogo con Forbes. "Con la IA tenemos la oportunidad de que, al darle acceso a la energía, esto se traduzca en mayor riqueza y educación", explica.

Para avanzar con esa visión, EQT busca ampliar su capacidad de producción. La semana pasada, la compañía anunció un acuerdo por US$ 13.000 millones para adquirir a su competidora Range Resources. La operación le permitirá consolidarse entre las principales empresas energéticas de Estados Unidos, con el control del 25% de la formación de esquisto Marcellus, el mayor yacimiento de gas del país, que se extiende desde Nueva York hasta Virginia Occidental. Tras la fusión, el grupo tendrá un valor empresarial de US$ 50.000 millones, controlará 1,13 millones de hectáreas de terreno y contará con una producción diaria de 36.000 millones de pies cúbicos de gas, además de una red de gasoductos de unos 5.950 kilómetros.

Para Rice, la principal ventaja de la operación será el aumento de escala: EQT se convertirá en el mayor productor de gas natural de Estados Unidos, con una participación del 7% de la producción nacional, por encima de Expand Energy, anteriormente conocida como Chesapeake Energy. Según el ejecutivo, esa capacidad le permitirá garantizar el suministro energético necesario para cubrir la creciente demanda de la inteligencia artificial.

La compra de Range Resources es la más reciente de una serie de adquisiciones que transformaron a EQT bajo la conducción de Toby Rice, de 44 años. Desde que asumió como CEO en 2019, la compañía destinó US$ 24.000 millones a seis operaciones y su valuación se multiplicó por más de tres, aunque sus acciones se mantuvieron prácticamente estables durante el último año. Actualmente, la participación accionaria de Rice en EQT está valuada en unos US$ 190 millones.

Sin embargo, los planes de Rice van más allá de las adquisiciones. El ejecutivo se propuso duplicar la producción de EQT para responder al crecimiento de la demanda energética de los centros de datos de inteligencia artificial. "Si queremos que el mundo sea más próspero, debemos encontrar la manera de aportarle más energía", sostiene. Según su visión, el gas natural de Estados Unidos puede abastecer el desarrollo de la IA y, al mismo tiempo, contribuir a reducir la pobreza energética a nivel mundial. Rice también considera que el avance de esta tecnología acelerará una transformación más profunda del sector energético: prevé que, para finales de 2028, el gas natural supere al petróleo crudo como principal fuente de energía primaria de Estados Unidos. Actualmente, la producción petrolera del país ronda los 14 millones de barriles diarios.

Los resultados de las elecciones del martes no modificaron los planes de Rice. Un día después de que la llamada "ola azul" le diera una amplia victoria al Partido Demócrata en el Congreso, el ejecutivo destacó la trayectoria de EQT trabajando con dirigentes de ambos partidos. También expresó su expectativa de que la Ley bipartidista de Accesibilidad y Empleo Estadounidense, presentada el 30 de septiembre, avance con la reforma integral de los permisos federales y del sistema de transmisión eléctrica que contempla la iniciativa. Según Rice, estas medidas permitirían "desbloquear la infraestructura energética estadounidense y proporcionar energía más accesible y fiable para las familias y empresas estadounidenses". El empresario sostiene que el gas natural puede cumplir tres objetivos al mismo tiempo: reducir las emisiones de carbono asociadas al uso del carbón, combatir la pobreza energética y abastecer la creciente demanda de electricidad impulsada por la inteligencia artificial.

Los hermanos Danny, Toby y Derek Rice, realizando la fracturación hidráulica en la formación de esquisto Marcellus en 202 (Chris Crisman para Forbes).
Los hermanos Danny, Toby y Derek Rice, realizando la fracturación hidráulica en la formación de esquisto Marcellus en 202 (Chris Crisman para Forbes).

La adquisición de Range Resources por parte de EQT tiene un significado especial para Rice y su familia. "No habría existido Rice Energy sin Range", asegura Danny, el hermano mayor de Toby. Hace dos décadas, Range comenzó a perforar en la formación de esquisto Barnett, en Texas, impulsada por el éxito del empresario petrolero multimillonario George Mitchell, fallecido en 2013. Mitchell fue uno de los pioneros del fracking, una técnica de extracción de hidrocarburos que, con el tiempo, contribuyó a convertir a Estados Unidos en una potencia energética.

Más adelante, Range extendió sus exploraciones a otras regiones del país en busca de nuevos yacimientos de gas de esquisto. A finales de 2004, se convirtió en la primera empresa en explotar la formación Marcellus, a unos 2.438 metros de profundidad en Washington, Pensilvania. Tras ese descubrimiento, la compañía se apuró a conseguir derechos de explotación sobre los terrenos de la zona, antes de que se conociera públicamente el potencial del yacimiento.

Uno de los primeros en detectar el aumento de la actividad de perforación en Pensilvania fue Daniel Rice III, gestor de inversiones en BlackRock, donde administraba un fondo de recursos naturales de más de US$ 1.000 millones. Mientras buscaba oportunidades de inversión para ese fondo, también comenzó a invertir por cuenta propia en la formación Marcellus. Con el apoyo de sus hijos, que aceptaron sumarse al proyecto, Rice obtuvo un préstamo de US$ 70 millones, respaldado por sus fideicomisos personales, para adquirir derechos de explotación sobre terrenos con potencial de perforación.

En 2007, sus tres hijos mayores, Danny, Toby y Derek, que entonces tenían 26, 25 y 22 años, respectivamente, asumieron la conducción del negocio. Aunque contaban con poca experiencia, cada uno se hizo cargo de un área. Danny, que había trabajado durante un año en planificación en Transocean, una empresa especializada en perforación petrolera en aguas profundas, asumió como director ejecutivo. 

Toby, un destacado jugador de béisbol universitario que no había sido seleccionado en el draft, trabajaba como operario de perforación petrolera en Texas y pasó a dirigir las operaciones de la empresa. Por su parte, Derek, que había estudiado geología en las universidades de Tufts y Houston, quedó al frente del área de exploración y se especializó en la entonces incipiente actividad de extracción de gas y petróleo de formaciones de esquisto.

"Cuando llegamos a los Apalaches hace 20 años, Range era la empresa que más admirábamos. Eran pioneros en el sector del gas de esquisto", recordó Derek Rice en una conversación telefónica con Forbes. En 2014, el empresario fue incluido en la lista Forbes 30 Under 30, después de haber pasado seis años viviendo en casas rodantes instaladas en los yacimientos donde trabajaba. Actualmente, Derek y su hermano Danny están al frente de Rice Investment Group, la empresa de inversiones de la familia.

Danny Rice, sin embargo, recuerda aquella etapa desde otra perspectiva. "Competíamos con Range en todos los aspectos, las 24 horas del día, los siete días de la semana, por terrenos, personal y reputación en las comunidades. Queríamos ser mejores que ellos", explicó en una entrevista realizada la semana pasada. Para el empresario, la juventud fue una ventaja a la hora de enfrentar esos desafíos. "La ventaja de ser joven en la industria es que uno realmente no sabe cuáles son sus límites. Si hubiéramos conocido el tope de nuestro potencial, no habría sido posible. Pudimos asumir riesgos desde el principio", reflexionó.

Rice Energy recaudó US$ 1.000 millones cuando salió a bolsa en 2014, una operación que impulsó el crecimiento de la compañía. Sin embargo, apenas tres años después, la familia decidió vender la totalidad del negocio por US$ 8.000 millones a EQT Corp., la antigua Equitable Gas de Pittsburgh. Como resultado de la operación, los Rice recibieron alrededor de US$ 200 millones en efectivo y una participación del 3% en EQT, que en ese momento estaba valuada en unos US$ 400 millones.

Pocas semanas después de concretar la venta, Derek y Toby comenzaron a buscar un nuevo lugar donde instalar sus oficinas. Finalmente, eligieron un antiguo estudio de taekwondo ubicado sobre una licorería en Carnegie, una localidad al sur de Pittsburgh fundada por el magnate del acero. Bautizaron el espacio como el Dojo.

Apenas dos años después de la venta, EQT atravesaba dificultades por el bajo rendimiento de sus pozos y el aumento de los costos operativos. Ante esa situación, los hermanos Rice decidieron recuperar el control de la compañía y se aliaron con inversores activistas de gran peso financiero, entre ellos DE Shaw y Elliott Management, el fondo de Paul Singer, para disputar su conducción. Aunque inicialmente EQT consideró que la iniciativa tenía pocas posibilidades de prosperar, la ofensiva terminó con una contundente victoria de los hermanos. En julio de 2019, Toby Rice asumió como director ejecutivo de la empresa, que cotiza en bolsa.

Rice comenzó a referirse a sí mismo y a sus hermanos como "Shalennials", un término que combina su juventud con su intención de transformar la industria tradicional del petróleo y el gas de esquisto. Bajo su conducción, EQT aceleró su estrategia de adquisiciones y concretó seis operaciones en siete años, entre ellas acuerdos con Chevron y Equitrans, que le permitieron fortalecer su presencia en la formación Marcellus. La compra de Range Resources consolidó aún más su liderazgo en el mercado estadounidense de gas natural. "EQT está asegurando su escala y alcance de transporte justo cuando la demanda de exportación de GNL estadounidense y los requisitos energéticos de los centros de datos impulsarán un aumento sostenido del consumo de gas natural durante la próxima década", señala Matthew Bernstein, analista de Rystad.

Mientras ampliaba su presencia en Estados Unidos, Toby Rice también buscaba posicionar a EQT en el mercado europeo. Poco después de la invasión rusa de Ucrania en 2022, el empresario comenzó a comprar cargamentos de gas natural estadounidense, enfriado y transformado en gas natural licuado (GNL), para enviarlos a Europa y aprovechar la diferencia entre la oferta y la demanda de ambos mercados. Esta oportunidad comercial se volvió especialmente atractiva por la brecha de precios: en Europa, el gas natural llega a venderse a un valor diez veces superior al de Estados Unidos, donde cuesta alrededor de US$ 3 por 28,3 metros cúbicos de gas natural.

Incluso después de sumar unos US$ 6 por m³)en costos de licuefacción y transporte, el margen potencial de ganancias sigue siendo considerable. EQT ya firmó un acuerdo con Lituania para suministrarle un cargamento anual de gas estadounidense durante diez años, equivalente al 40% de las necesidades energéticas del país báltico. Además, aseguró el abastecimiento de GNL procedente de plantas ubicadas en la costa del golfo de México a partir de 2030. La compañía también contrató capacidad de almacenamiento en cavernas subterráneas para guardar hasta 311,5 millones de metros cúbicos (m³) de gas, que se utilizarán para abastecer las plantas de GNL. Según Rice, EQT podría haber obtenido US$ 3.000 millones adicionales en ganancias este año si hubiera tenido acceso a esos suministros de GNL con mayor anticipación.

El crecimiento de la inteligencia artificial en Estados Unidos representa otra gran oportunidad para EQT, que ya está construyendo gasoductos destinados específicamente a abastecer centros de datos. Además del proyecto de Homer City, la compañía suministrará otros 22,7 millones de metros cúbicos (m³) diarios de gas a turbinas alimentadas con hidrógeno en Shippingport, Pensilvania, donde también se está reconvirtiendo una antigua central eléctrica de carbón. El proyecto, desarrollado por Frontier Group of Companies, ya cuenta con un centro de datos en construcción, respaldado por BlackRock y Abu Dhabi, que tendrá una capacidad inicial de 2 gigavatios (GW). Los planes contemplan ampliar esa capacidad a 7 GW, una potencia suficiente para cubrir el consumo eléctrico de la ciudad de Nueva York durante un día promedio. Este crecimiento refuerza los planes de Rice, que evalúa duplicar la producción de EQT en los próximos años para responder al aumento de la demanda energética.

Rice evalúa duplicar la producción de EQT en los próximos años para responder al aumento de la demanda energética (Pexels).
Rice evalúa duplicar la producción de EQT en los próximos años para responder al aumento de la demanda energética (Pexels).

Toby Rice considera que la incorporación temprana de herramientas digitales de gestión fue fundamental para integrar las empresas adquiridas por EQT sin mayores dificultades. Aunque la compañía cuenta actualmente con un campus en Canonsburg, Pensilvania, cerca de la frontera con Virginia Occidental, permite que prácticamente todos sus 1.600 empleados trabajen de manera remota. Su infraestructura tecnológica también facilita el seguimiento de las operaciones: los ingenieros, por ejemplo, pueden consultar desde sus teléfonos y en tiempo real los datos de perforación de los pozos.

Mientras Toby Rice continúa fortaleciendo la presencia de EQT en la industria del petróleo y el gas, sus hermanos Danny, Derek y Ryan administran la fortuna familiar a través de Rice Investment Group (RIG), una firma de inversiones con sede en Boston. Hasta el momento, obtuvieron más de US$ 1.000 millones en ganancias mediante inversiones de capital privado y sociedades de adquisición con propósito especial (SPAC). Actualmente, gestionan una cartera de unas 24 startups dedicadas a tecnologías de perforación, inteligencia artificial aplicada a yacimientos petroleros y exploración energética. Una de sus inversiones más exitosas fue XCL Resources, una empresa de perforación petrolera en Utah en la que RIG tenía una participación minoritaria. Tras la venta de XCL en 2024 por US$ 2.600 millones, los Rice destinaron US$ 500 millones a respaldar al mismo equipo directivo, que puso en marcha una nueva compañía llamada X2 Resources.

"Ninguno de nosotros juega al golf", comenta Derek. "Mientras Toby desarrolla los recursos conocidos de la manera más eficiente posible, nosotros apoyamos la próxima era de soluciones energéticas". Como parte de esa estrategia, los hermanos también impulsaron, a través de RIG, tres SPAC que cotizan en bolsa, vehículos de inversión que recaudan capital para adquirir o fusionarse con otras empresas. La primera, lanzada en 2018, dio origen a Archaea Resources, una compañía dedicada a aprovechar el gas generado en vertederos. Danny Rice estuvo al frente del negocio hasta su venta a BP en 2022 por US$ 4.000 millones, una operación que les reportó a los hermanos más de US$ 700 millones. Además, mantienen una participación valuada en US$ 200 millones en su tercera SPAC, Rice Acquisition Corp. 3.

Sin embargo, no todas las inversiones de los hermanos Rice dieron buenos resultados. Su segunda SPAC se fusionó con NET Power (que cotiza bajo el símbolo NPWR), una empresa especializada en turbinas de gas que desarrolló una tecnología innovadora para centrales eléctricas capaces de capturar sus propias emisiones de dióxido de carbono. NET Power salió a bolsa en 2023 con una valoración de US$ 1.500 millones, pero sus acciones perdieron un 90% de su valor durante los últimos dos años, en un contexto en el que los desarrolladores e inversores comenzaron a prestar menos atención a las emisiones de carbono. Danny Rice, quien también se desempeña como director ejecutivo de NET Power, asegura que la compañía ahora concentra sus esfuerzos en fabricar turbinas de gas a medida para desarrolladores de centros de datos que necesitan estos equipos con urgencia y no logran conseguirlos a través de proveedores como GE Vernova o Siemens.

Los hermanos Rice todavía no cumplieron los 50 años y aseguran que sus planes de negocios recién comienzan. "Nuestra motivación interna es tan fuerte como siempre", afirma Derek, quien también impulsa un proyecto personal: una compañía petrolera que mantiene un perfil bajo y busca aprovechar nuevas herramientas tecnológicas para aumentar la extracción de crudo en yacimientos antiguos.

Danny Rice, integrante del directorio de EQT, considera que los próximos cinco años serán decisivos para aumentar la producción de gas natural y permitir que Estados Unidos compita con China en el desarrollo de la inteligencia artificial. "La carrera por la IA se ganará o se perderá en cinco años. En lo que respecta al valor temporal de la inteligencia, cinco años lo son todo", sostiene.

Sin embargo, si el crecimiento de la inteligencia artificial no cumple con las expectativas, EQT todavía cuenta con el negocio del gas natural licuado (GNL). La semana pasada, la compañía anunció contratos de alquiler a largo plazo para sus dos primeros buques metaneros, con capacidad para transportar 170.000 metros cúbicos de gas natural licuado cada uno. Los barcos fueron bautizados Utica y Marcellus, en referencia a los yacimientos de gas de esquisto de los que provendrá parte del combustible que transportarán.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.

10