Los estafadores buscan sacar ventaja de cualquier noticia de actualidad y la usan como gancho para sus fraudes. Un ejemplo de esta práctica aparece cuando se hacen pasar por organizaciones benéficas u organismos del Gobierno, como FEMA, después de desastres naturales; eso ocurrió tras los incendios forestales en California. Por eso, no sorprende que, con buena parte del mundo atenta al estrecho de Ormuz y a los miles de barcos varados en el golfo Pérsico, los estafadores también vean la guerra en Irán como una oportunidad para cometer nuevas estafas.
En condiciones normales, cerca del 20% del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado pasa por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, la situación es crítica: desde el inicio de la guerra con Irán, las fuerzas de Estados Unidos bloquearon los puertos iraníes. Irán, por su parte, primero bloqueó el estrecho de Ormuz, después levantó la medida de forma temporal y más tarde volvió a aplicarla. Hoy, el tráfico marítimo en esa zona es casi inexistente, con apenas algún buque ligado a Irán que puede cruzar con seguridad. A la vez, cientos de barcos siguen varados en el golfo Pérsico.
A fines de marzo, el Parlamento iraní aprobó una ley que impone tarifas de tránsito a los buques mercantes que pasan por el estrecho de Ormuz. La norma formalizó, en buena medida, un sistema de peajes que Irán ya aplicaba de manera informal desde principios de marzo.
Según Mohammadreza Rezaei Kouchi, presidente del Comité de Asuntos Civiles del Parlamento iraní, el organismo avanzó con la iniciativa y afirmó: "el Parlamento está impulsando un plan para formalizar la soberanía, el control y la supervisión de Irán sobre el estrecho de Ormuz, al tiempo que crea una fuente de ingresos mediante el cobro de tasas... El estrecho de Ormuz es también un corredor. Garantizamos su seguridad, y es natural que los buques y petroleros nos paguen derechos".

Durante el período en el que Irán aplicó impuestos informales a los buques que transitaban por el estrecho de Ormuz, muchas veces exigió pagos de hasta US$ 2 millones por barco mediante criptomonedas, en concepto de peaje. El Gobierno iraní usa de manera intensiva las criptomonedas, un recurso al que apeló en numerosas ocasiones para eludir sanciones.
Ese escenario abrió una oportunidad perfecta para los estafadores. El 18 de abril, cuando Irán abrió brevemente el estrecho de Ormuz, dos barcos que intentaban cruzar fueron atacados y obligados a regresar. Uno de ellos, el Sanmar Herald, comunicó por radio a las lanchas patrulleras iraníes, de manera desesperada, que tenía autorización para pasar y que había pagado el peaje.
Lamentablemente, el peaje no llegó a las autoridades iraníes, sino a estafadores que se hicieron pasar por funcionarios de ese país. La empresa griega de gestión de riesgos marítimos MARISKS advirtió a los armadores que falsos funcionarios iraníes les enviaban mensajes con apariencia legítima sobre el tránsito seguro por el estrecho de Ormuz.
En esos textos les pedían documentación, como registros de buques, manifiestos de carga, listas de tripulación e información sobre los dueños, además del pago de tasas de tránsito mediante Bitcoin o Tether para obtener la autorización de paso. "Tras proporcionar la documentación y evaluar su idoneidad por parte de los Servicios de Seguridad iraníes, podremos determinar la tasa a pagar en criptomoneda (BTC o USDT). Solo entonces su buque podrá transitar por el estrecho sin impedimentos en el plazo acordado", señalaban los mensajes.

El hecho de que Irán ya exigiera peajes y aceptara pagos en criptomonedas creó la situación perfecta para los estafadores, que aprovecharon el contexto para cobrar con su método de pago favorito.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com