Los principales bancos de Wall Street comenzaron a presentar sus balances del tercer trimestre de 2026 con resultados dispares.
Aunque las entidades financieras mantuvieron niveles elevados de rentabilidad, la volatilidad de los mercados, las tensiones geopolíticas y el encarecimiento del financiamiento comenzaron a poner a prueba la solidez de sus negocios.
Goldman Sachs acelera sus ganancias
Goldman Sachs registró una ganancia neta de US$ 5.290 millones en el tercer trimestre, un incremento del 29% interanual. Los ingresos totales alcanzaron los US$ 18.680 millones, un avance del 23% frente al mismo período de 2025, mientras que la utilidad por acción llegó a US$ 17,01, por encima de las previsiones del mercado.
El principal motor del resultado fue el negocio de renta variable. Los ingresos por operaciones con acciones crecieron un 72%, hasta US$ 6.440 millones, impulsados por una mayor actividad de negociación y financiamiento de clientes institucionales. En cambio, los ingresos de renta fija, divisas y materias primas retrocedieron un 1%, a US$ 3.470 millones.
La banca de inversión también mostró fortaleza: las comisiones aumentaron un 21%, hasta US$ 3.220 millones, mientras que el negocio de gestión de activos y patrimonios avanzó un 14%.
El director ejecutivo, David Solomon, destacó la capacidad de resistencia de la economía estadounidense frente a las dificultades del contexto internacional.
Citigroup sorprende con un salto del 40%
Citigroup fue otro de los grandes ganadores de la jornada. La entidad obtuvo una ganancia de US$ 5.200 millones, un 40% más que un año antes, y alcanzó ingresos por US$ 23.850 millones, su mejor registro para un tercer trimestre en una década.
La mejora estuvo vinculada con el desempeño de sus negocios de servicios financieros, banca de inversión y operaciones con acciones. Los resultados reflejaron una recuperación de distintas áreas de actividad, en un contexto en el que las entidades buscan elevar su rentabilidad y controlar sus costos.
Sin embargo, el panorama no fue uniforme. El banco advirtió sobre una desaceleración de algunas operaciones de banca de inversión hacia el cierre del trimestre, en línea con la incertidumbre que atravesó a los mercados.
JP Morgan y Wells Fargo muestran señales mixtas
JP Morgan Chase informó una ganancia de US$ 15.310 millones e ingresos por US$ 50.170 millones, un crecimiento interanual del 8% en su facturación. No obstante, sus resultados quedaron por debajo de las estimaciones de Wall Street.
La entidad sufrió una pérdida de US$ 658 millones vinculada con títulos de inversión y registró una moderación de la actividad en determinados negocios financieros. Aunque los ingresos por operaciones con acciones aumentaron un 49% interanual, el rendimiento de otras áreas no alcanzó para superar las expectativas.
Wells Fargo, por su parte, obtuvo ganancias por US$ 5.950 millones, un 6% más que en el mismo período del año anterior. Sus ingresos totalizaron US$ 21.870 millones, aunque quedaron por debajo de las previsiones del mercado. La entidad continuó beneficiándose de la eliminación del límite federal que restringía el tamaño de sus activos.
Tasas altas y volatilidad, en el centro de la escena
Los resultados llegan en un contexto complejo. La guerra en Medio Oriente, las presiones inflacionarias y la incertidumbre sobre la evolución de las tasas de interés alteraron los mercados de bonos y acciones, especialmente durante septiembre.
David Solomon sostuvo que "la economía continúa siendo muy, muy resiliente", pese a los obstáculos. No obstante, los ejecutivos reconocieron que la inestabilidad afectó algunas operaciones y postergó decisiones corporativas.
La actividad de negociación siguió siendo una fuente importante de ingresos, pero su sostenibilidad constituye uno de los interrogantes para los próximos trimestres. A su vez, las tasas elevadas pueden favorecer los ingresos por intereses, aunque también encarecen el financiamiento y presionan a determinados prestatarios.
La temporada continuará con los balances de Bank of America y Morgan Stanley, cuyos resultados permitirán completar el panorama de las principales entidades financieras estadounidenses.
La principal señal para los inversores será determinar si las ganancias responden a una mejora estructural de los negocios o si dependen, en gran medida, de una coyuntura excepcional de volatilidad y actividad bursátil.