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Nasdaq, Wall Street, Grupo Hesai
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Mercados en máximos pese a todo: por qué el rally tech se impone al shock energético de la guerra

Juan Romero

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Mientras el conflicto en Irán encarece la energía y complica a Europa, las acciones estadounidenses —apuntaladas por el boom de la IA y ganancias récord— marcan récords y abren un nuevo capítulo para la gestión de portafolio en dólares.

29 Abril de 2026 07.32

Wall Street está dando una lección incómoda a los pesimistas de siempre: incluso con el petróleo por encima de U$S 100 el barril (Investing.com), inflación en alza y una guerra abierta en Medio Oriente, los índices estadounidenses vuelven a máximos históricos y le sacan varios cuerpos de ventaja a Europa. El Nasdaq Composite subió 1,6% el viernes y ya acumula un avance de 15% en abril, impulsado por el rally de las grandes tecnológicas y, en particular, por la sorprendente revalorización de Intel.

El S&P 500, el termómetro más amplio de la renta variable norteamericana, también opera en niveles récord: gana 10% en lo que va del mes, frente a un 5% del Stoxx 600 europeo. Es la mayor brecha de performance entre ambos bloques desde junio del año pasado

La explicación combina tres vectores: el rol de Estados Unidos como exportador neto de energía, la resiliencia de sus balances corporativos y el ciclo de inversión en inteligencia artificial (IA) que más allá de las dudas y críticas reconfigura el mapa de ganadores sectoriales.

Trump, guerra e índices en máximos

El contexto es paradójico. El rally actual se produce tras el sell-off inicial que provocó la guerra de Donald Trump con Irán. La escalada en Medio Oriente disparó el Brent por encima de los U$S 100, comprimió expectativas de recortes agresivos de tasas y llevó la nafta en Estados Unidos a niveles cercanos a U$S 4 por galón. Aun así, los principales índices norteamericanos encadenan récord tras récord desde que se anunció el alto el fuego entre Washington y Teherán.

Donald Trump (Photo by Tasos Katopodis/Getty Images)
El Presidente de EE.UU. Donald Trump fue preguntado por el precio del combustible y en conferencia de prensa dijo que posiblemente por unos días el precio esté “alto” y le restó importancia a ese leve aumento. (Photo by Tasos Katopodis/Getty Images)

El propio Trump lo sintetizó con su estilo característico: el mercado, dijo, “ha roto todos los récords en los últimos días, y esto es durante una operación militar o una guerra, o como quieran llamarlo”. Y frente a los medios de prensa admitió que está “un poco sorprendido” de que Wall Street siga marcando máximos “incluso ahora durante este conflicto”.

Ganancias históricas y un bull market con olor a burbuja

Debajo de los titulares, la micro importa. Según el Financial Times, el margen neto “blended” del S&P 500 para el primer trimestre —que combina resultados ya reportados de unas 150 compañías con estimaciones para el resto— se ubica en 13,4%, el nivel más alto desde que FactSet empezó a medir este indicador en 2009. Bancos como JPMorgan Chase y Citi reportaron beneficios “bumper” -clave para medir la rentabilidad de cada acción-, muy por encima de lo que el mercado anticipaba.

Para Charles-Henry Monchau, director de inversiones del banco suizo Syz, la lectura es clara: las ganancias “probablemente refuercen el mensaje de que el mercado alcista de acciones sigue bien respaldado” le dijo al diario británico Financial Times. Asegura que la temporada de balances está “teniendo un comienzo sólido”, con CEOs que insisten en la resiliencia del consumo y de la inversión corporativa en Estados Unidos.

No todos compran el relato sin matices. Analistas de Bank of America describieron la recuperación de las acciones estadounidenses en abril como una “dinámica de precios tipo burbuja”. El dato que alimenta esa preocupación es que el rebote ocurre pese a unas condiciones financieras más restrictivas, con expectativas de inflación a un año al alza y un mercado de crédito privado que muestra signos de enfriamiento.

La vicegobernadora del Banco de Inglaterra, Sarah Breeden, fue más directa al hablar con la BBC: dijo esperar un “ajuste” en los precios de los activos, en referencia tanto al impacto del shock energético como a los riesgos latentes en segmentos como el crédito privado.

Intel, Amazon y la revancha de los chips

En el corazón de este rally está el complejo tecnológico. En abril, Amazon sube más de 25%, mientras Meta, Microsoft (acaban de anunciar despidos y retiros voluntarios) y Alphabet anotan ganancias de dos dígitos en el mes. Pero el caso más llamativo es el de Intel: la acción avanzó alrededor de 85% en el período y superó, por primera vez, su máximo de la era puntocom.

Intel Forundry
A partir de marzo de 2025, Lip-Bu Tan asumió el cargo de Director Ejecutivo (CEO) de Intel Corporation, sucediendo a Pat Gelsinger con el objetivo de reestructurar y fortalecer la fabricación de chips de la compañía. IMAGEN: Intel

El Philadelphia Semiconductor Index (NASDAQ), que agrupa a 30 de los principales fabricantes de chips listados en Estados Unidos, se disparó casi 40% desde el piso del mercado el 30 de marzo. Entre los protagonistas del año figuran las acciones de memoria y almacenamiento: Sandisk y Western Digital trepan cerca de 320% y 140%, respectivamente, impulsadas por una oferta que no logra seguir el ritmo de una demanda desbordada.

El trasfondo es el mismo que domina toda conversación en mercados: inteligencia artificial. Según, Investing.com, Goldman Sachs estima que el gasto de inversión en IA ayudará a elevar las ganancias por acción del S&P 500 en 12% este año y 10% el próximo. Con ese impulso, el banco proyecta que el índice alcance los 7.600 puntos hacia fin de año, desde un nivel actual algo por encima de 7.100.

EE.UU. vs. Europa: energía cara y crecimiento débil

Mientras tanto, la otra cara de la moneda está en Europa. Los datos de actividad publicados el jueves muestran que la economía del bloque se contrajo en abril, al tiempo que encuestas similares para Estados Unidos señalaron una expansión en curso. Esa divergencia se refleja en los índices bursátiles: desde el inicio del conflicto, las acciones europeas y activos refugio como los bonos soberanos y el oro siguen en terreno negativo, a contramano de los nuevos máximos en Wall Street.

“Europa necesita que el shock se termine en las próximas dos o tres semanas; Estados Unidos necesita que termine en los próximos tres o cuatro meses”, resume Seb Barker, chief market strategist del hedge fund Marshall Wace. “El mercado de acciones de Estados Unidos es materialmente menos sensible a la guerra”, sostiene, y revela que su portafolio estuvo posicionado durante todo el conflicto con una apuesta a que las acciones estadounidenses iban a superar a las europeas, una tesis que se confirmó en abril.

Grandes gestores como BlackRock vienen advirtiendo que Europa está “mucho más expuesta” a los efectos económicos de la guerra, lo que los llevó a enfriar su visión sobre las acciones del continente. El rol de la región como importadora neta de energía la deja en una posición vulnerable frente a un petróleo sostenidamente caro, mientras que Estados Unidos, como exportador neto, amortigua parte del golpe en su balanza de pagos y en su sector corporativo.

Qué significa este contexto para el inversor

Para el inversor argentino sofisticado —en especial el que opera en dólares, sigue de cerca el mercado cripto y busca cobertura ante shocks geopolíticos— la foto de abril deja varias lecturas. Primero, que la geopolítica importa, pero su impacto es asimétrico: un mismo shock energético puede hundir expectativas de crecimiento en Europa y, al mismo tiempo, convivir con máximos históricos en los índices estadounidenses.

Segundo, que la narrativa de IA dejó de ser una promesa lejana para transformarse en un driver cuantificable de ganancias, con efectos concretos sobre múltiplos, flujos y valuaciones. Tercero, que las advertencias sobre “precio tipo burbuja” no deben ignorarse: la combinación de valoraciones exigentes, guerra, energía cara y tensiones en el crédito privado obliga a ponderar el riesgo de correcciones bruscas.

En este equilibrio inestable, Wall Street parece decirle al mundo que puede convivir con petróleo caro -no está a U$S 200, hace poco estuvo en U$S 70 y ahora, según Investing.com en U$S 101-, conflicto en Medio Oriente y tasas más altas, siempre y cuando las ganancias sigan sorprendiendo al alza y el boom de la IA mantenga viva la expectativa de un salto de productividad. 

Para los portafolios globales, la pregunta ya no es si hay que estar en acciones estadounidenses, sino cuánto riesgo tech y cuánta exposición a Europa está dispuesto a tolerar cada inversor en un mundo donde la guerra y la energía ya no alcanzan para frenar un bull market.

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