Chalamet, Jordan, DiCaprio, Hawke, Moura llegan con recorridos potentes, cachets millonarios e historias muy distintas, mientras la carrera por la estatuilla suma morbo, apuestas parejas e intriga hasta el final.
La directora ejecutiva de Urucap habló sobre el trabajo que realizan para conectar capital privado con startups de alto potencial. La organización reúne inversores ángeles, fondos y corporativos, en un ecosistema que crece con fuerza.
Un desempeño sin sobresaltos, lejos del vértigo de las apuestas rápidas, suele reflejar disciplina y objetivos claros. La clave pasa por sostener una estrategia durante años, tolerar la volatilidad y evitar comparaciones que desvíen del plan financiero personal.
La promesa de automatización seduce a inversores que anticipan menores costos salariales y márgenes más amplios. Mientras algunas compañías ya mejoran productividad con IA, otras reciben respaldo bursátil antes de demostrar resultados reales.
La nueva ronda fue liderada por Allianz X. De esta manera, la empresa de Pierpaolo Barbieri alcanza una valuación de US$3.200M y acelera su expansión fintech en América Latina.
La apuesta obliga al magnate a poner en juego su participación en Oracle para financiar una compra récord, con bancos y garantías en danza. Si prospera, ampliará su influencia en la industria audiovisual y tensará su patrimonio ante un mercado sensible.
La suba relámpago de Netflix se explicó por un guiño de JPMorgan y el “rally de alivio” tras frenar una compra grande, pero el salto ya quedó incorporado en el precio: con la acción cara, el mercado discute si todavía hay margen o si el riesgo pesa más.
Llenada el 25 de febrero de 1926, la barrica The Macallan 263° cumple hoy 100 años. Con el tiempo, solo se fabricarían 40 botellas y se convertiría en el whisky más valioso de la historia.
La mayor empresa del planeta superó todas las previsiones con ingresos y utilidades históricos, pero el mercado castigó la acción. Detrás del rojo aparecen temores sobre la burbuja de inteligencia artificial y la sostenibilidad del negocio de centros de datos.
Con la acción mostrando rachas de subas pronunciadas, el mercado mira tres llaves para 2026: un salto en la facturación publicitaria, más derechos de deportes en vivo y el empuje de los juegos en la nube. La contracara: presión regulatoria, costos de contenido y volatilidad en crisis.
Con balances a la vista, la apuesta gira en torno a si el salto en inversión en IA sostendrá márgenes y utilidades o si el avance de chips propios y la presión sobre el gasto pondrán un techo al rally. El mercado divide aguas y la volatilidad asoma.
Inversores experimentados advierten sobre el auge desmedido de fondos volcados al sector, impulsado por valoraciones infladas, maniobras contables cuestionables y un mercado que margina a quienes no juegan en la liga de la inteligencia artificial.
Analistas ven margen atractivo frente al promedio S&P 500, con múltiplos razonables y bajo endeudamiento, factores que alimentan expectativas favorables en el corto y mediano plazo.
Mientras algunos donantes llevan décadas transfiriendo miles de millones a causas sociales, educativas o científicas, otros —pese a encabezar los rankings de riqueza— ni siquiera alcanzan el piso requerido para figurar en el listado. La metodología de Forbes excluye promesas vacías, fondos inmovilizados y operaciones con beneficios fiscales que nunca se traducen en ayuda concreta.
Impulsada por inversores globales y clientes privados, su compañía con sede en Shanghái duplicó el valor de sus acciones en Hong Kong y promete dar pelea en la carrera tecnológica sin quedar bajo el radar de Washington.
Con el furor por la inteligencia artificial y Wall Street batiendo récords, un puñado de compañías —de gigantes consagrados a startups explosivas— multiplicó fortunas personales y armó un club exclusivo de ricos selfmade.
EE.UU. apostará un récord de US$1.760 millones en el Super Bowl LX, mientras crecen las dudas por la confusión entre apuestas y mercados de predicción. Qué son y por qué el Mundial será un punto de quiebre para esta industria.
El desplome bursátil de la empresa de Jeff Bezos recortó fuerte su patrimonio y dejó al creador de Facebook con una fortuna de US$226.600 millones, detrás de Musk, Page y Brin.