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Edificio de SpaceX, en Texas.
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Edificio de SpaceX, en Texas.
(Foto de Reginald Mathalone/NurPhoto vía Getty Images)

Morgan Stanley anticipa una oportunidad en SpaceX tras el desplome que borró US$ 1 billón

Erik Sherman

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Morgan Stanley considera que una cotización cercana a US$ 100 abriría una ventana de compra, pese a las fuertes pérdidas de la división de IA, las dudas sobre su rentabilidad y el próximo vencimiento de los períodos de bloqueo de accionistas.

28 Julio de 2026 07.11

El precio de las acciones de SpaceX cerró en US$ 160,95 el día de su salida a bolsa. El 16 de junio, pocos días después del debut bursátil, alcanzó los US$ 201,80. Sin embargo, el viernes 24 de julio, poco más de un mes más tarde, las acciones terminaron la jornada en US$ 115,07. La cifra representó una caída del 28,5% frente al precio inicial. Además, la empresa perdió US$ 1 billón de su capitalización de mercado máxima, que rondó los US$ 3 billones, y quedó valuada en US$ 2 billones.

Así llegó Bloomberg a este titular a mediados de julio: "El desplome de SpaceX borra 1 billón de dólares de su valor de mercado desde su máximo".   Las expectativas de Wall Street se llevaron un gran golpe. Los analistas de Morgan Stanley estimaron hace poco que si las acciones bajaban a US$ 100, los inversores asignarían un valor de US$ 0 a toda la división de IA, según informó Bloomberg.

Antes de la salida a bolsa, algunos analistas, como Brandon Lingle, del San Antonio Express-News, afirmaron que la principal fuente de ingresos de SpaceX era Starlink, su sistema de acceso a internet satelital. Sin embargo, una descripción más precisa indicaba que Starlink era la principal fuente de ingresos y, además, la única división rentable de la compañía.

En este punto se cruzan dos aspectos de la valuación de empresas. Un factor central para que los inversores calculen el valor de una compañía es la percepción que tienen sobre su futuro. Sin embargo, también entran en juego otros elementos, como los activos, la liquidez, los flujos de caja, la composición de los equipos que la conducen, las ventajas competitivas y la propiedad intelectual.

Starlink es la única división rentable de SpaceX (Créditos: Starlink).
Starlink es la única división rentable de SpaceX (Créditos: Starlink).

Sin embargo, todos estos indicadores, de una u otra forma, ayudan a comprender el futuro de una empresa. Por eso, la relación precio-beneficio proyectada es una medida habitual del desempeño corporativo, al igual que la relación precio-beneficio histórica. Si pagás un precio determinado por una acción y las proyecciones indican que la compañía valdrá mucho más dentro de un plazo razonable, podrías considerarla una buena inversión.

Estimar el rendimiento y el valor futuros representa un desafío, ya que buena parte del cálculo depende de conjeturas. Existen herramientas, como el análisis de flujos de fondos descontados, que permiten calcular el valor de una inversión a partir de los ingresos esperados. Sin embargo, predecir esos flujos puede exigir un análisis especializado, aunque muchas veces el ejercicio se parece más a un intento de adivinación.

Podría decirse que la valuación de las acciones de SpaceX respondió precisamente a ese ejercicio. La división Starlink es rentable, aunque recibió críticas por varias razones, según el sitio Starlink Insider: la congestión en zonas de uso intensivo, un servicio de atención al cliente deficiente y la resistencia al lanzamiento de más satélites. El servicio cuenta con 10,3 millones de clientes en 164 países, una cifra que lo ubica como un participante de nicho relativamente pequeño. En comparación, Verizon informó 116 millones de conexiones móviles minoristas, 11 millones de banda ancha y 2 millones de conexiones de video Fios en 2025, con un total de 129 millones. Ese año, sus ingresos alcanzaron los US$ 11.390 millones.

El negocio de lanzamientos espaciales completó cerca de 650 misiones, de las cuales el 85% utilizó cohetes reutilizados. Según la documentación que SpaceX presentó para su salida a bolsa, mediante el formulario S-1, hasta el 31 de marzo de 2026 la compañía estimó que representaría el 80% de la masa global prevista para su puesta en órbita durante 2025. Ese año, el segmento espacial obtuvo ingresos por US$ 4.090 millones.

La división de inteligencia artificial registró 350 millones de publicaciones diarias y 550 millones de usuarios activos por mes. Durante el último año, obtuvo ingresos por US$ 3.200 millones. Con estos resultados, el balance neto total arrojó una pérdida de US$ 528.000 millones en 2025, mientras que en el primer trimestre de 2026 alcanzó los US$ 4.270 millones.

SE PUEDE USAR/SpaceX   (Foto: SpaceX, CC0, via Wikimedia Commons).
¿Es SpaceX una oportunidad de compra? (Foto: SpaceX)

Veamos la situación de cada división. Una aclaración: no había datos desglosados por segmento sobre los gastos e ingresos por intereses ni sobre otros costos no operativos. Por ese motivo, no fue posible determinar una cifra final de beneficio neto para cada unidad.

En el primer trimestre de 2026, el negocio de conectividad registró ingresos por US$ 3.260 millones, mientras que sus costos y gastos totales llegaron a US$ 2.070 millones. Así, el resultado operativo trimestral alcanzó los US$ 1.190 millones. El segmento espacial obtuvo ingresos por US$ 619 millones, pero acumuló costos y gastos por US$ 1.280 millones, con una pérdida trimestral de US$ 662 millones. Por su parte, la división de inteligencia artificial facturó US$ 818 millones, tuvo costos y gastos totales por US$ 3.290 millones y cerró el trimestre con una pérdida de US$ 2.470 millones.

La división espacial ya controla el 80% del transporte de masa hacia órbita, por lo que enfrenta un límite concreto para expandirse. Incluso si duplicara su volumen de trabajo y sus ingresos, algo que hoy supera sus posibilidades pese a su monopolio técnico casi absoluto en el mercado global, y aunque toda esa facturación se transformara en ganancias, la compañía todavía perdería dinero.

En la división de IA, las pérdidas triplican los ingresos. La competencia resulta mucho más amplia y preparada que en el negocio de los lanzamientos espaciales, mientras China desarrolla nuevos recursos de IA a menor costo. Por eso, existen pocos argumentos que respalden su viabilidad comercial y económica.

Esto nos devuelve a la estimación de Morgan Stanley. "La mayoría de los inversores con los que hablamos infravaloran significativamente a Grok & Cursor", escribió el analista de Morgan Stanley, Adam Jonas, en una nota dirigida a sus clientes el viernes, según Bloomberg. "Muchos le atribuyen un valor nulo o incluso negativo a la IA, dados los elevados requisitos de inversión de capital en comparación con el sector espacial y de conectividad, la gran incertidumbre económica y el elevado tiempo que la dirección dedica a este negocio", agregó.

Morgan Stanley (SE PUEDE USAR- Alex Proimos from Sydney, Australia, CC BY 2.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/2.0>, via Wikimedia Commons)
Morgan Stanley considera que puede ser un buen momento para entrar en SpaceX (Créditos: Alex Proimos).

El banco considera que "la actual discrepancia entre el sentimiento cada vez más bajista de los inversores y los fundamentos prácticamente inalterados crea un punto de entrada atractivo para las acciones de SpaceX". En otras palabras, cuando la cotización llegue a US$ 100, sobre todo una vez que venzan los períodos de bloqueo que impiden vender a muchos accionistas, comprar algunas acciones podría resultar razonable, ya que varios analistas proyectan un precio de varios cientos de dólares por unidad.

¿Tienen razón? Es difícil saberlo. Basta con recordar cuántos inversores experimentados creyeron que Theranos tenía un enorme potencial. O cuántos especialistas pensaron que Wirecard era una compañía legítima y no una presunta estafa, tal como reveló el Financial Times después de una investigación exhaustiva.

Incluso ahora, muchos analistas aseguran que SpaceX vale mucho más de lo que indica su cotización. Quizás tengan razón y todo salga bien. Sin embargo, antes de invertir, evaluá con cuidado cuánto riesgo estás dispuesto a asumir.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.

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