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Foto: Nvidia.

Para inversores: qué hay que saber decidir sobre las acciones de Nvidia

Jim Osman

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La compra de Hugging Face revela una estrategia que va mucho más allá del negocio de los chips. Jensen Huang busca acercarse a los desarrolladores y reducir la dependencia de los grandes clientes tecnológicos.

13 Septiembre de 2026 08.00

Los inversores en acciones de Nvidia pueden mirar la adquisición de Hugging Face por US$ 12.930 millones y considerarla una nueva expansión del imperio de inteligencia artificial de Jensen Huang. Sin embargo, creo que hay una interpretación más útil. Nvidia se acerca cada vez más a los desarrolladores justo cuando algunos de sus mayores clientes intentan reducir su dependencia del hardware de la compañía. Eso es lo que vuelve tan interesante este acuerdo.

Meta, Microsoft, Amazon, Google y OpenAI destinan enormes sumas a la infraestructura de IA, al tiempo que varias de estas compañías avanzan con el desarrollo de sus propios chips. Microsoft, por ejemplo, prepara una nueva generación de Maia, su procesador diseñado específicamente para tareas de inteligencia artificial.

El negocio de chips propios de Amazon, que incluye TrainiumGraviton Nitro, ya supera un ritmo anualizado de ingresos de US$ 20.000 millones, una estimación que proyecta, a 12 meses, el nivel actual de facturación. Google, por su parte, desarrolló un importante negocio en torno a sus TPU, procesadores especializados en cálculos de inteligencia artificial, y comenzó a vender esos chips de manera más amplia. 

Reuters señaló hace poco que Alphabet, OpenAI, Amazon y Microsoft incorporan cada vez más chips especializados desarrollados por ellos mismos, mientras que Nvidia todavía controla más del 80% del mercado de aceleradores de IA, el hardware diseñado para ejecutar estas cargas de trabajo.

Nvidia - SE PUEDE USAR - (Foto: Nvidia)
Nvidia controla más del 80% del mercado de aceleradores de IA, mientras sus mayores clientes desarrollan chips propios. (Foto: Nvidia)

Ninguna de esas compañías necesita desplazar por completo a Nvidia para alterar la ecuación económica. Les alcanza con destinar una mayor proporción de cada nuevo dólar invertido en IA al hardware que controlan de forma directa. Ese es, precisamente, el problema que Hugging Face podría ayudar a resolver para Nvidia.

Las acciones de Nvidia dependen, en realidad, de quién controla el próximo dólar invertido en IA

En "El financiamiento de la IA de Nvidia es el riesgo de US$ 500.000 millones que los inversores no están viendo",  escribí sobre el papel de Nvidia en la creación de una estructura financiera que permite a más clientes construir infraestructura de IA. El planteo no era que la demanda fuera artificial. La idea era que Nvidia alcanzara tal importancia dentro de este ecosistema que empezara a contribuir a crear las condiciones necesarias para que apareciera todavía más demanda.

Luego, en "Los extraordinarios resultados de Nvidia revelan una apuesta de US$ 279.000 millones por la IA", puse la atención en el otro lado de la ecuación. Nvidia comprometió US$ 279.000 millones para la futura capacidad de producción y suministro, una apuesta gigantesca a que la demanda de infraestructura de IA se mantendrá fuerte durante años y no solo durante algunos trimestres. Esas cifras me llevaron a una conclusión: Huang ya no respondía solo a los pedidos del presente. Preparaba a Nvidia para el escenario que, según su visión, tendrá la economía de la IA dentro de varios años. Hugging Face encaja de manera natural en esa evolución.

Nvidia acordó pagar cerca de US$ 11.900 millones a los accionistas de Hugging Face y entregar hasta otros US$ 1.000 millones en incentivos en acciones a sus empleados. Hugging Face afirma que más de 18 millones de desarrolladores, investigadores y creadores utilizan la plataforma, además de más de 200.000 empresas. Sus usuarios compartieron más de 3 millones de modelos de IA, 500.000 conjuntos de datos y cerca de 1 millón de apps. 

Gráfico de acción de Nvidia. (Foto: Forbes US traducida con IA)
El mercado valora a Nvidia como líder de la IA, pero el desafío pasa por sostener esa ventaja ante clientes cada vez más independientes. (Foto: Forbes US traducida con IA)

Nvidia prometió que la plataforma seguirá abierta y que los desarrolladores mantendrán la libertad de elegir modelos, servicios de nube, frameworks y hardware de empresas rivales. Esas cifras explican por qué no evaluaría esta adquisición principalmente por los ingresos de Hugging Face. 

La compañía dirigida por Huang compra acceso al lugar donde los desarrolladores toman decisiones. Una empresa de chips que vende hardware está a un escalón de distancia de la persona que decide qué se construye. Una compañía que, además, forma parte de las herramientas que usa un desarrollador en su trabajo cotidiano queda mucho más cerca del punto en el que se define la futura demanda de capacidad de cómputo.

El éxito de Nvidia esconde un problema de concentración de clientes

El dominio de Nvidia creó un problema poco habitual. Sus clientes más importantes son extremadamente valiosos porque gastan sumas extraordinarias. Pero también representan un riesgo: cuentan con suficiente dinero y capacidad tecnológica para diseñar sus propios chips y reducir así el margen que queda en manos de Nvidia.

Amazon es el ejemplo más claro de ese incentivo. Su negocio de chips propios ya mueve miles de millones de dólares porque la compañía tiene todas las razones para reducir lo que paga a proveedores externos y retener una mayor parte del negocio dentro de AWS, su división de servicios de computación en la nube. Google desarrolla TPU desde hace años, procesadores creados específicamente para tareas de inteligencia artificial. El programa Maia de Microsoft acelera su avance y Meta destina fuertes sumas al desarrollo de procesadores propios. Cuanto mayores son los márgenes de Nvidia, más atractivo es ese esfuerzo para las compañías que firman los cheques más grandes.

No creo que eso implique que Nvidia pierda de repente su ventaja competitiva. CUDA, la plataforma de software que permite a los desarrolladores aprovechar las GPU de la compañía, junto con las redes, el diseño de sistemas, el rendimiento y la enorme profundidad de su ecosistema, todavía representa ventajas enormes. 

Nvidia, además, puede innovar a una velocidad mayor de la que muchos de sus clientes necesitan para seguir sus avances. Sin embargo, esa ventaja competitiva debe evolucionar. Hace 20 años, lo más importante era el chip. Después, CUDA pasó a tener un peso casi equivalente. Ahora, el software, las redes, los sistemas, el financiamiento y el acceso a los desarrolladores forman cada vez más parte de una misma posición competitiva. Hugging Face lleva esa presencia a una etapa más temprana del proceso, justo cuando los desarrolladores eligen con qué herramientas trabajar.

NO VOLVER A USAR
CUDA, el software y las redes amplían la ventaja de Nvidia más allá de sus GPU y dificultan que sus competidores puedan alcanzarla. (Foto: Andrey Rudakov/Bloomberg)

El acuerdo por Hugging Face solo funcionará si Nvidia no lo arruina

También existe un riesgo y creo que merece más atención que el precio de compra. Hugging Face tiene valor porque los desarrolladores la consideran una plataforma abierta. AMD y Amazon estuvieron entre sus inversores. Los desarrolladores utilizan distintos servicios en la nube, frameworks y tipos de hardware. Nvidia prometió explícitamente que eso continuará después de la adquisición, incluido el soporte para chips de otros fabricantes. Esa promesa no es un simple detalle de relaciones públicas. Es un elemento central de la lógica económica del acuerdo.

Si Nvidia convierte a Hugging Face en un canal evidente para vender su propio hardware, los mismos desarrolladores a los que paga casi US$ 13.000 millones para acercarse podrían empezar a buscar alternativas. El verdadero valor reside en controlar una plataforma en la que la gente confía lo suficiente como para usarla incluso cuando no elige productos de Nvidia. Para que eso funcione, la compañía necesitará contener la tentación de favorecer de manera excesiva a sus propias tecnologías.

Cualquier comprador puede sentir la tentación de obtener rápidamente beneficios de la integración entre ambas empresas, ya que la dirección necesita demostrar que el precio pagado tuvo sentido. 

En este caso, casi preferiría lo contrario. El mejor resultado podría ser que Hugging Face parezca sorprendentemente igual después de la compra, mientras Nvidia obtiene, de manera discreta, más información sobre hacia dónde se dirigen los desarrolladores, qué modelos ganan popularidad y en qué áreas puede surgir nueva demanda de capacidad de cómputo. Ese tipo de beneficio no aparece con facilidad en las proyecciones de resultados del próximo año. Aun así, podría tener un valor enorme.

Las acciones de Nvidia ya representan mucho más que una apuesta por los semiconductores

En The Edge dedicamos mucho tiempo a analizar qué parte de la cadena de valor intenta controlar la conducción de una empresa, porque muchas veces eso dice más que el precio que figura en el título de una adquisición. Eso también ayuda a entender el movimiento más amplio de Nvidia.

Acciones. (Foto: Pexels)
La compra de Hugging Face por casi US$ 13.000 millones muestra que Nvidia quiere tener más peso en las decisiones de los desarrolladores. (Foto: Pexels)

La compañía aseguró enormes volúmenes de suministro para los próximos años. También ayudó a estructurar financiamiento para infraestructura de IA, invirtió en diversas empresas del ecosistema y ahora controla una de las plataformas más importantes de la industria para desarrolladores de modelos abiertos. 

Cada una de esas decisiones puede tener una explicación distinta si se analiza por separado. En conjunto, sugieren que Nvidia entiende que fabricar el mejor chip quizá ya no sea suficiente para proteger la rentabilidad y el valor que los inversores le asignan actualmente al negocio. Los clientes cambian. La estructura de capital que sustenta la IA también cambia, al igual que el ecosistema de desarrolladores. Nvidia se adapta a esas transformaciones.

Nvidia ahora debe defender todo su ecosistema, no únicamente el chip

Hugging Face le aporta a Nvidia otra ventaja estratégica que, a mi juicio, resulta fácil de subestimar. A Nvidia le conviene más un mercado de IA con miles de empresas, desarrolladores, startups y creadores de modelos que uno dominado por un pequeño grupo de grandes clientes capaces de imponer sus condiciones. Una base de clientes fragmentada suele otorgar al proveedor un mayor poder de negociación que una base concentrada. Los modelos abiertos contribuyen a esa fragmentación.

Jensen Huang, Nvidia (SE PUEDE USAR) Crédito: Wikimedia Commons
Jensen Huang apuesta a que el futuro de Nvidia dependerá tanto de los desarrolladores y el software como de fabricar los mejores chips. (Foto: Wikimedia Commons)

Si los modelos abiertos se expanden con rapidez, más empresas pequeñas incorporan IA y esos desarrolladores necesitan cada vez más capacidad de cómputo, Nvidia ampliará el mercado para su hardware justo cuando sus mayores compradores intentan llevar una parte de ese negocio puertas adentro. Para la compañía, sería un intercambio muy favorable.

El riesgo es que los inversores descubran, con el tiempo, que Nvidia gastó demasiado dinero para defender una posición que ya empezó a debilitarse. Por ahora, no veo suficiente evidencia para llegar a esa conclusión. La demanda actual sigue en niveles extraordinarios, Nvidia todavía domina el mercado y sus clientes continúan con compras enormes de sus sistemas. La adquisición de Hugging Face me indica que Jensen Huang no da por sentado que esa situación vaya a durar para siempre.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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